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Embajador de Israel ante la Santa Sede

Cartel del viaje del Papa FranciscoRoma.- En los próximos días, el papa Francisco conmemorará el 50 aniversario del histórico abrazo entre Pablo VI y Atenágoras reuniéndose en Tierra Santa con el actual patriarca de Constantinopla, Bartolomeo, pero, inevitablemente, su visita tendrá también una dimensión política internacional que levanta polémicas en esa región tan volátil del Medio Oriente.
Mientras se celebraba en Roma el Concilio Vaticano II, el 5 de enero de 1964, el papa Pablo VI (a pocos meses de morir su antecesor san Juan XXIII) se dio cita en Jerusalén con Atenágoras, marcando un importante hito en el acercamiento de las iglesias cristianas tan deseado por el recientemente canonizado "Papa bueno".
Hoy en día, no sólo se ha avanzado mucho en esa dirección del ecumenismo cristiano, sino también se han dado pasos fundamentales en el diálogo interreligioso, principalmente con el judaísmo y el islam. Precisamente, la visita actual de Francisco contempla una profundización de esta tendencia, incluirá Jordania, la Autonomía Palestina e Israel, por lo que no son pocas las tensiones que se generan entre cristianos, judíos y musulmanes sobre lo que dirá o dejará de decir el Pontífice, las divisiones entre quienes oirán sus palaras con la esperanza de que influyan en pro de la paz y quienes lo etiquetarán como un enemigo.
El Papa se ha referido muchas veces al conflicto en Siria, por lo que se espera que lo haga esta vez también, visitará campos de refugiados palestinos y se reunirá con autoridades de las tres religiones monoteístas. Las expectativas, así como los recelos, abundan en todos los sectores.
Manifestando que está "encantado" de escoger a Jerusalén para este nuevo encuentro, el embajador de Israel ante la Santa Sede, Zion Evrony, habló ante diplomáticos y periodistas en esta capital explicando sus puntos de vista sobre el significado y las expectativas de la visita papal a su país, "que marca un nuevo hito en la historia de las relaciones entre ambos estados, así como entre la iglesia católica y el pueblo judío".
"Hay mucha emoción, todos los israelíes, independientemente de sus creencias religiosas, están esperando al papa Francisco con el corazón abierto y con toda calidez, será bienvenido como un amigo verdadero del pueblo judío y recibirá los mayores honores", dijo.
Sin embargo, la prensa internacional ha hablado sobre las tensiones que se están generando entre las poblaciones en eterno conflicto, lo que lógicamente llevó a la diplomacia vaticana a considerar tres sectores por igual, cristianos, judíos y musulmanes, en los tres estados que visitará Francisco, creando las mismas expectativas y las mismas críticas en los tres. Incluso se ha informado de recientes actos vandálicos en contra de iglesias cristianas en Israel, a lo que el diplomático precisó: "se trata de unos pocos extremistas que no representan la política del gobierno, ni los sentimientos de la mayoría de los israelíes. Fueron condenados por líderes políticos y religiosos, condena a la que me sumo yo. Las fuerzas de seguridad están haciendo esfuerzos para encontrar a los responsables, que serán juzgados y castigados".
"Los cristianos en Israel son ciudadanos igualitarios, con plenos derechos y están representados en el Parlamento y en todas las profesiones. Se les garantiza la libertad religiosa y de culto. Es el único país del Medio Oriente con una población cristiana en crecimiento (2.000 anuales), de 34.000 que había en 1948 -cuando se fundó el Estado de Israel- hoy son 157.000. Es un serio contraste con la con las condiciones de las comunidades cristianas en muchos lugares de la región, donde son atacadas, perseguidas y viven inseguras", agregó.
En las dos décadas de relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Estado de Israel ha habido altibajos, pero el diálogo ha continuado. "Este año será importante por una serie de razones: la celebración del 20 aniversario del establecimiento de relaciones, esta visita del papa Francisco a Israel y la posibilidad de completar el Acuerdo Económico Financiero, que trata de temas de propiedad e impuestos. Este año será una oportunidad para celebrar y también para pensar y planificar juntos el futuro de nuestras relaciones", dijo.
En cuanto al "largamente esperado" Acuerdo Económico Financiero que Israel aspira a firmar pronto con la Santa Sede, Evrony explicó que aún se está trabajando para superar algunos obstáculos, se centra principalmente en definir cuáles propiedades deben pagar impuestos, porque el Vaticano no sólo se ocupa de lugares de culto, sino que también gerencia alojamientos de peregrinos, pensiones, hoteles y restaurantes- que hasta ahora no han sido tasados. Este tema también ha sido objeto de discusión en Italia por las propiedades vaticanas de actividades remuneradas en territorio italiano.
En el caso de Israel, hay un punto de discusión en torno a la propiedad del Cenáculo, el lugar donde, según la tradición, se realizó la Ultima Cena de Jesucristo y los apóstoles, se trata de un tema muy sensible para los judíos porque está situado en un complejo arqueológico en el que se encuentra también la tumba del rey David y ruinas referentes a Salomón, cambió muchas veces de propietario, fue musulmana, incluso hubo alguna vez una mezquita-, cristiana y judía. Al respecto el embajador precisó, aclarando versiones de prensa en su país, que "no hay intención alguna de transferir al Vaticano la soberanía o la propiedad de la tumba de David".
Además del mencionado acuerdo, Evrony considera que los desafíos para afrontar en el futuro son: "profundizar las relaciones y comenzar un diálogo político más significativo y amplio sobre temas de interés común, como el destino de las minorías en Medio Oriente, el auge del Islam radical, y Siria;  lograr una mayor cooperación en la lucha contra el antisemitismo creando un programa universal de educación realista, apoyado no solo por la Iglesia católica sino por la comunidades judías, pero también por la red de embajadas de Israel y la Santa Sede alrededor del mundo, centrándolo en tres aspectos: el espíritu y mensaje de Nostra Aetate, la importancia singular del Estado de Israel en la identidad judía y el Israel moderno, más allá de los Sitios sagrados".
"Las palabras fuertes del papa Francisco contra el antisemitismo, -a causa de nuestras raíces comunes, un cristiano no puede ser antisemita- deben ser expandidas a los lugares más lejanos del mundo. También es importante educar a los judíos en la nueva actitud de la iglesia católica hacia el judaísmo", concluyó.
ELIANA LOZA SCHIANO | 20/05/14 Fuente Latina