CEJC

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El Olivo nº 3-4

 

EL OLIVO nº 3-4

 

Julio - Diciembre 1977

Índice

Modelos judaicos en la Eucaristía cristiana - José Miguel Sustaeta

La oración en la liturgia sinagogal - Rabino Baruj Garzón

Sábado y Domingo - Vicente Serrano

El tema de la fiesta en los estudios bíblicos - Isidro Arias

El mesianismo en la visión judía y cristiana - José Ribera Florit

Los cánones del Concilio de Elvira y los judíos - Luis García Iglesias

La conquista de Granada y la expulsión de Sefarad, según las crónicas hsipano-hebreas - Yolanda Moreno Koch

Piyyut y paytanim - F. Javier Fernández Vallina

El pueblo judío, singular y universal - A. Martín Zabala

Recordando a Ernst Bloch - Antoni Matabosch

 

Documentación

Orientaciones del Episcopado francés sobre la actitud e los cristianos con respecto al Judaísmo

El Olivo nº 2

 

EL OLIVO nº 2

 

Abril - Junio 1977

Índice

Los judíos como comunidad - Natán Lerner

La Iglesia primitiva fue carismática -Alejandro Díez-Macho

Convivencia judeo-cristiana en Castilla antes de 1492 - Carlos Carrete Parrondo

Amsterdam, la Jerusalén del Norte en tiempos de Baruj de Spinoza - Sor Esperanza Mary

Los albores de la Era Moderna en la historia del judaísmo europeo - Moisés Orfali

 

Documentación

Orientaciones y sugerencias para la aplicación de la Declaración conciliar "Nostra Aetate"

El Olivo nº 1

EL OLIVO nº 1

 

Enero - Diciembre 1977

 

Índice

 

Las realaciones judeo-cristianas. Punto de vista de un judío -Baruj Garzón

El diálogo judeo-cristiano en España. Datos para una historia - Vicente Serrano

El Crucificado y los judíos - David Flusser

Nes Amim: una aldea cristiana en Israel - Joah Pilon

Conferencia de "The International Council of Christian and Jews (ICCJ) - Vicente Serrano

Crónica de un Seminario Hispano-Israelí - Luis Suárez Fernández

Judaísmo e Islamismo: perspectivas actuales de investigación - Luis Díez Merino

 

Documentación

El Concilio Vaticano II sobre las relaciones en el Judaísmo

El Olivo

 

Olivo-PORTADA

Revista EL OLIVO

Documentación y estudios para el diálogo entre judíos y cristianos.

Se pueden encontrar estudios históricos relacionados con la vida de los judíos en España y en los diversos países de la Diáspora.

Muchos textos tiene relación con la cultura sefardí, los grandes poetas y pensadores españoles. Otros artículos nos dan a conocer la religión y las fiestas judías.

Todos los autores de estos estudios son especialistas en el tema. También hay investigadores de Israel, de España y de otros países, que publican trabajos sobre las relaciones entre judaísmo y cristianismo.

No faltan los documentos más importantes de la Iglesia sobre las relaciones judeo-cristianas, los documentos publicados por las Conferencias Episcopales de diferentes países y de varias organizaciones nacionales e internacionales.

 

Si la raíz es santa, también la ramas.
Tú.......
fuiste injertado
y llegaste a ser partícipe con ellas de la raíz,
de la savia del olivo...
Rom, 11,16s.

 

 

Benedicto XVI - Audiencia B'nai Brith - 12 mayo 2011

Audiencia del Papa a una delegación del B'nai B'rith International

Organización judía internacional de acción social

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 12 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigió hoy a una delegación de la B’nai B’rith International, asociación judía mundial de acción social, en la Sala de los Papas del Palacio Apostólico.

* * * * *

Queridos amigos,

Me es grato saludar a esta delegación de B’nai B’rith International. Recuerdo con agrado mi primer encuentro con una delegación de vuestra organización hace alrededor de cinco años.

En esta ocasión deseo expresar mi aprecio por vuestra implicación en el diálogo entre judíos y católicos y particularmente por vuestra activa participación en el encuentro del International Catholic-Jewish Liaison Committee, celebrado en París a finales de febrero. Este encuentro marcó el cuadragésimo aniversario del diálogo, y fue organizado conjuntamente por la Comisión de la Santa Sede para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo y el Comité Judío Internacional sobre Consultas Interreligiosas. Lo que ha sucedido en estos cuarenta años debe ser visto como un gran don del Señor y como una razón de honda gratitud hacia Aquel que guía nuestros pasos con su sabiduría infinita y eterna.

El encuentro de París afirmó el deseo de católicos y judíos de salir juntos al encuentro de los inmensos desafíos que afrontan nuestras comunidades en un mundo rápidamente cambiante y, de forma significativa, nuestro deber religioso compartido de combatir la pobreza, la injusticia, la discriminación y la negación de derechos humanos universales. Hay muchas formas en las que judíos y cristianos pueden cooperar para mejorar el mundo de acuerdo con la voluntad del Todopoderoso por el bien de la humanidad. Nuestros pensamientos se dirigen inmediatamente a obras concretas de caridad y servicio a los pobres y necesitados; sin embargo una de las cosas más importantes que podemos hacer juntos es la de dar testimonio común de nuestra profunda creencia de que todo hombre y toda mujer es creado a la imagen divina (cf. Gen 1,26-27) y por ello posee una dignidad inviolable. Esta convicción sigue siendo la base más segura de todo esfuerzo por defender y promover los derechos inalienables de cada ser humano.

En una reciente conversación entre delegaciones del Gran Rabinato de Israel y la Comisión de la Santa Sede para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, celebrado en Jerusalén a finales de marzo, se hizo hincapié en la necesidad de promover una profunda comprensión del papel de la religión en nuestras sociedades actuales como un correctivo hacia una visión de la persona humana y de la coexistencia social puramente horizontal y, en consecuencia, truncada. La vida y la obra de todos los creyentes debería ofrecer un testimonio constante de lo trascendente, apuntar a las realidades invisibles que están por encima de nosotros, y encarnar la convicción de que una Providencia amorosa y compasiva guía el resultado final de la historia, no importa cuán difícil y amenazador pueda parecer a veces el viaje durante el camino. A través del profeta, tenemos esta seguridad: “Porque yo conozco muy bien los planes que tengo proyectados sobre vosotros –oráculo del Señor–: son planes de prosperidad y no de desgracia, para aseguraros un porvenir y una esperanza" (Jer 29,11).

Con estos sentimientos invoco sobre vosotros y sobre vuestras familias las bendiciones divinas de la sabiduría, la misericordia y la paz.

Benedicto XVI - Felicitación al Rabino de Roma- Año Nuevo 5772 - 29 septiembre 2011

TELEGRAMA POR ROSH HASHANAH AL RABINO JEFE DE ROMA

 

CIUDAD DEL VATICANO, 29 SEP 2011 (VIS).-El Santo Padre ha enviado un telegrama al rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni, con motivo de las festividades de Rosh Hashanah 5772 (Año Nuevo), Yom Kippur (Día de la Expiación) y Sukkot (Fiesta de las Cabañas o los Tabernáculos) que caen este año entre septiembre y octubre..

 

El Papa saluda cordialmente al rabino y a toda la comunidad judía de Roma y manifiesta el deseo de que "estas fiestas tan significativas sean ocasión de tantas bendiciones del Eterno y fuente de infinita gracia. Crezca en todos  nosotros la voluntad de promover la justicia y la paz en un mundo que necesita tanto testigos auténticos de la verdad. Dios, en su bondad, proteja a la comunidad judía y nos conceda profundizar la amistad entre nosotros en esta ciudad de Roma y en todos los lugares del mundo".

Benedicto XVI - Discurso Comunidad Judía Alemania - 22 septiembre 2011

Discurso del Papa a los representantes de la Comunidad Judía

Viaje apostólico a Alemania

22 de septiembre de 2011

Discurso que el Papa Benedicto XVI pronunció hoy por la tarde, al encontrarse con unos quince representantes de la Comunidad judía en el Bundestag de Berlín.

 

Distinguidos Señores y Señoras:

Me alegra encontrarme con ustedes, aquí, en Berlín. Agradezco de corazón al Presidente, Dr. Dieter Graumann, las amables palabras de bienvenida, que manifiestan cuánto ha crecido la confianza entre el Pueblo judío y la Iglesia católica, que tienen en común una parte nada desdeñable de sus tradiciones fundamentales. Al mismo tiempo, todos tenemos claro que una comunión amorosa y comprensiva entre Israel y la Iglesia, en el respeto recíproco de la identidad del otro, debe crecer todavía más y entrar de modo más profundo en el anuncio de la fe.

Durante mi visita a la Sinagoga de Colonia, hace ya seis años, el Rabino Teitelbaum habló de la memoria como una de las columnas necesarias para asentar sobre ella un futuro de paz. Y hoy me encuentro en un lugar central de la memoria, de una espantosa memoria: desde aquí se programó y organizó la Shoah, la eliminación de los ciudadanos judíos en Europa. Antes del terror nazi, casi medio millón de hebreos vivían en Alemania, y eran un componente estable de la sociedad alemana. Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania fue considerada como el "País de la Shoah", en el que, en realidad, ya no se podía vivir. Al principio, casi nadie se esforzaba por refundar las antiguas comunidades hebreas, no obstante llegaran continuamente personas y familias judías del este. Muchas de ellas querían emigrar y construirse una nueva existencia, sobre todo en los Estados Unidos o en Israel.

En este lugar, hay que recordar también la noche del pogromo, del 9 al 10 de noviembre de 1938. Solamente unos pocos percibieron en su totalidad la dimensión de dicho acto de desprecio humano, como lo hizo el Deán de la Catedral de Berlín, Bernhard Lichtenberg, que desde el púlpito de esa Santa Iglesia de Santa Eduvigis, gritó: "Fuera, el Templo está en llamas; también éste es casa de Dios". El régimen de terror del nacionalsocialismo se fundaba sobre un mito racista, del que formaba parte el rechazo del Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, del Dios de Jesucristo y de las personas que creen en él. El "omnipotente" Adolf Hitler era un ídolo pagano, que quería ponerse como sustituto del Dios bíblico, Creador y Padre de todos los hombres. Cuando no se respeta a este Dios único, se pierde también el respeto por la dignidad del hombre. Las horribles imágenes de los campos de concentración al final de la guerra mostraron de lo que puede ser capaz el hombre que rechaza a Dios y el rostro que puede asumir un pueblo en el "no" a ese Dios.

Ante este recuerdo, debemos constatar con gratitud que desde hace alguna década manifiesta un nuevo desarrollo, que permite hablar incluso de un renacer de la vida judía en Alemania. Hay que subrayar que, en este tiempo, la comunidad judía se ha destacado particularmente por la obra de integración de los emigrantes del este europeo.

Con vivo aprecio, quisiera aludir también al diálogo de la Iglesia católica con el Hebraísmo, un diálogo que se está profundizando. La Iglesia se siente muy cercana al Pueblo hebreo. Con la DeclaraciónNostra aetate del Concilio Vaticano II, se comenzó a "recorrer un camino irrevocable de diálogo, de fraternidad y de amistad" (cf. Discurso en la Sinagoga de Roma, 17 de enero de 2010). Esto vale para toda la Iglesia católica, en la que el beato Papa Juan Pablo II se comprometió de una manera particularmente intensa en favor de este nuevo camino. Esto vale obviamente también para la Iglesia católica en Alemania, que es bien consciente de su particular responsabilidad en esta materia. En el ámbito público, destaca sobre todo la "Semana de la Fraternidad", organizada cada año en la primera semana de marzo por las asociaciones locales para la colaboración cristiano-judía.

Por la parte católica, se llevan a cabo además encuentros anuales entre obispos y rabinos, así como coloquios organizados con el Consejo central de los judía. Ya en los años setenta, el Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK) se distinguió por la fundación de un forum "Judíos y Cristianos", que en el trascurso de los años ha elaborado competentemente muchos documentos útiles. No se debe olvidar tampoco el histórico encuentro para el diálogo judío-cristiano de marzo de 2006, con la participación del Cardenal Walter Kasper. Esta reunión ha traído muchos frutos, incluso en tiempos recientes.

Junto a estas encomiables iniciativas concretas, me parece que los cristianos debemos también darnos cuenta cada vez más de nuestra afinidad interior con el judaísmo. Para los cristianos, no puede haber una fractura en el evento salvífico. La salvación viene, precisamente, de los Judíos (cf. Jn 4, 22). Cuando el conflicto de Jesús con el judaísmo de su tiempo se ve de manera superficial, como una ruptura con la Antigua Alianza, se acaba reduciéndolo a un idea de liberación que considera la Torá solamente como la observancia servil de unos ritos y prescripciones exteriores. Sin embargo, el Discurso de la montaña no deroga la Ley mosaica, sino que desvela sus recónditas posibilidades y hace surgir nuevas exigencias; nos reenvía al fundamento más profundo del obrar humano, al corazón, donde el hombre elige entre lo puro y lo impuro, donde germina la fe, la esperanza y la caridad.

El mensaje de esperanza, transmitido por los libros de la Biblia hebrea y del Antiguo Testamento cristiano, ha sido asimilado y desarrollado por los judíos y los cristianos de modo distinto. "Después de siglos de contraposición, reconozcamos como tarea nuestra el esfuerzo para que estos dos modos de la nueva lectura de los escritos bíblicos –la cristiana y la judía– entren en diálogo entre sí, para comprender rectamente la voluntad y la Palabra de Dios" (Jesús de Nazaret. Segunda parte: Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección, pp. 47-48). En una sociedad cada vez más secularizada, este diálogo debe reforzar la común esperanza en Dios. Sin esa esperanza la sociedad pierde su humanidad.

Con todo esto, podemos constatar que el intercambio entre la Iglesia católica y el judaísmo en Alemania ha dado ya frutos prometedores. Han crecido las relaciones duraderas y de confianza. Ciertamente, judíos y cristianos tienen una responsabilidad común para el desarrollo de la sociedad, que entraña siempre una dimensión religiosa. Que todos los interesados continúen juntos este camino. Que para ello, el Único y Onmipotente –Ha Kadosch Baruch Hu– otorgue su bendición.

Para el diálogo y relación entre judíos y cristianos

  El Centro de Estudios Judeo-Cristianos, erigido por el Arzobispado de Madrid en 1972,

y confiado a la Congregación de Nuestra Señora de Sión trabaja para el diálogo y la relación entre judíos y cristianos

 

Historia CEJC

Las religiosas de Nuestra Señora de Sión llegaron a España en 1959. Partiendo de su carisma "dar testimonio de la fidelidad del amor de Dios por el pueblo judío, y apresurar el cumplimiento de las promesas concernientes a judíos y gentiles", iniciaron las relaciones judeo-cristianas.

El primer paso fue la Amistad Judeo-Cristiana, que fomentó la lucha contra los prejuicios y animó al conocimiento mutuo.

Para poder llegar a un público más amplio y realizar un programa más extenso se fundó en 1972 el Centro de Estudios Judeo-Cristiano.

Fue erigido, con carácter diocesano, por el Cardenal Tarancón y encomendada su gestión a la Congregación de Nuestra Señora de Sión, para cumplir con las siguientes finalidades:

Dar a conocer el Judaísmo y las raíces judías del Cristianismo, la persona de Jesús y el ambiente en el que vivió como judío.

El estudio de la Biblia, Palabra de Dios para judíos y cristianos.

Fomentar el conocimiento mutuo y la verdadera amistad; profundizar en lo que une a judíos y cristianos, y respetar las diferencias.

Trabajar contra los prejuicios que engendraron las falsas acusaciones de crímenes rituales, los conceptos antijudíos basados en una errónea interpretación de las Sagradas Escrituras, y otras opiniones discriminatorias que todavía se expresan a menudo en muchas ocasiones.

Apreciar a los judíos como el pueblo de la Alianza, escogido por Dios para llevar al mundo su conocimiento, pueblo heredero de la Tierra que Dios prometió a Abraham.

Reflexionar acerca del significado de la Shoa, de la Alianza nunca derogada, del significado de la Tierra para el pueblo de Israel.

Reflexionar sobre las nuevas enseñanzas del Papa Juan Pablo II acerca del Judaísmo y de las relaciones con el pueblo judío, y su aplicación en la exégesis y en la teología.

La labor del CEJC está basada en la Declaración Conciliar "Nostra Aetate" y en los documentos posteriores que orientan las relaciones de la Iglesia con el pueblo judío y en las orientaciones del Papa Juan Pablo II.

Siendo este Centro una organización sin ánimo de lucro, toda su trabajo se mantiene gracias a la aportación de los amigos y socios.

La colaboración de todos es muy importante, tanto en las actividades como en el apoyo económico, a fin de poder desarrollar, siempre con más entusiasmo, los objetivos marcados.

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