{"id":191,"date":"2013-07-22T11:31:05","date_gmt":"2013-07-22T11:31:05","guid":{"rendered":"https:\/\/upbeat-goodall.82-223-35-84.plesk.page\/index.php\/2013\/07\/22\/juan-pablo-ii-discruso-organizaciones-judias-norteamericanas-1987\/"},"modified":"2013-07-22T11:31:05","modified_gmt":"2013-07-22T11:31:05","slug":"juan-pablo-ii-discruso-organizaciones-judias-norteamericanas-1987","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/2013\/07\/22\/juan-pablo-ii-discruso-organizaciones-judias-norteamericanas-1987\/","title":{"rendered":"Juan Pablo II &#8211; Discurso Organizaciones Jud\u00edas Norteamericanas 1987"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>DISCURSO DE JUAN PABLO II A LOS REPRESENTANTES <\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>DE LAS ORGANIZACIONES JUD\u00cdAS NORTEAMERICANAS <\/strong><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">Miami, 11 de septiembre de 1987<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>Queridos amigos, representantes de tantas organizaciones jud\u00edas, procedentes de todos los Estados Unidos, queridos hermanos y hermanas jud\u00edos:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. Os agradezco vivamente vuestras cordiales palabras de saludo. Estoy muy contento de encontrarme entre vosotros, particularmente en este momento en el que se inaugura la exposici\u00f3n de la Colecci\u00f3n Judeo Vaticana. El maravilloso material, que incluye Biblias miniadas y libros de oraci\u00f3n, muestra s\u00f3lo una peque\u00f1a parte de las grandes riquezas espirituales de la tradici\u00f3n jud\u00eda a lo largo de los siglos hasta hoy, riquezas espirituales utilizadas a menudo en una fructuosa cooperaci\u00f3n con artistas cristianos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al comienzo de nuestro encuentro, es oportuno subrayar nuestra fe en el Dios \u00fanico, que eligi\u00f3 a Abraham, Isaac y Jacob y estableci\u00f3 con ellos una Alianza de amor eterno, que no ha sido nunca revocada (cf. G\u00e9n 27,33; Rom 11,29). Por el contrario, fue confirmada mediante el don de la Torah hecho a Mois\u00e9s y abierta por los Profetas hacia la esperanza de la redenci\u00f3n eterna y el compromiso universal por la justicia y la paz. El pueblo jud\u00edo, la Iglesia y todos los que creen en Dios misericordioso -que, en las oraciones de los hebreos se invoca como \u201cAv Ha-Rakham\u00eem\u201d- pueden encontrar en esta Alianza fundamental con los Patriarcas un punto de partida determinante para nuestro di\u00e1logo y nuestro testimonio com\u00fan en el mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es oportuno recordar, adem\u00e1s, la promesa hecha por Dios a Abraham y la hermandad espiritual que \u00e9sta instaur\u00f3: \u201cY en tu posteridad ser\u00e1n benditas todas las naciones de la tierra, por haberme t\u00fa obedecido\u201d (G\u00e9n 22,18). Esta hermandad espiritual, unida estrechamente a la obediencia a Dios, exige un gran respeto rec\u00edproco con humildad y confianza. Un examen objetivo de nuestras relaciones a lo largo de los siglos debe tener en cuenta esta gran necesidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2. Hay que poner de relieve el hecho de que los Estados Unidos hayan sido fundados por hombres que arribaron a estos puertos a menudo como refugiados religiosos. Aspiraban a ser tratados con justicia y a ser recibidos seg\u00fan la Palabra de Dios, como leemos en el Lev\u00edtico: \u201cTratar al extranjero que habita en medio de vosotros como al ind\u00edgena de entre vosotros; \u00e1male como a ti mismo, porque extranjero fuisteis vosotros en tierra de Egipto. Yo, Yav\u00e9, vuestro Dios\u201d (Lev 19, 34). Entre los millones de emigrantes que llegaron, hab\u00eda un gran n\u00famero de cat\u00f3licos y de jud\u00edos. Id\u00e9nticos principios religiosos fundamentales de libertad y justicia, de igualdad y solidaridad humana, afirmados tanto en la Torah como en el Evangelio, se reflejan en los altos ideales humanos y en la tutela de los derechos universales proclamados en Estados Unidos. Estos, a su vez, ejerc\u00edan un fuerte influjo positivo en la historia de Europa y de otras partes del mundo. Pero los caminos de los inmigrados a este nuevo pa\u00eds no resultaban siempre f\u00e1ciles. Tenemos que admitir tristemente que los prejuicios y las discriminaciones eran algo com\u00fan, tanto en el Nuevo Mundo como en el Viejo. Sin embargo, juntos jud\u00edos y cat\u00f3licos, contribuyeron al \u00e9xito de la experiencia americana concerniente a la libertad religiosa y en este contexto \u00fanico, ofrecieron al mundo una vigorosa forma de di\u00e1logo interreligioso entre nuestras dos antiguas tradiciones. Elevo mi oraci\u00f3n por todos aquellos que se comprometen en este di\u00e1logo, tan importante para la Iglesia y para el pueblo hebreo: \u00a1Que Dios os bendiga y os fortalezca en este servicio!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3. Al mismo tiempo, nuestro patrimonio com\u00fan, nuestras tareas y esperanzas, no anulan nuestras propias identidades. A causa de su espec\u00edfico testimonio cristiano, \u201cla Iglesia tiene el deber de proclamar a Jesucristo en el mundo\u201d (Orientaciones y sugerencias para la aplicaci\u00f3n de la Declaraci\u00f3n conciliar Nostra aetate, n. 4 I -1974-: L\u2019Osservatore Romano, Edici\u00f3n en Lengua Espa\u00f1ola, 12 de enero de 1975, p\u00e1gina 2). Actuando de esta manera proclamamos que \u201cCristo es nuestra paz\u201d (Ef 2,14). Como dice el Ap\u00f3stol Pablo: \u201cmas todo esto viene de Dios, que, por Cristo nos ha reconciliado consigo y nos ha confiado el ministerio de la reconciliaci\u00f3n\u201d (2 Cor 5,18). Al mismo tiempo, reconocemos y apreciamos los tesoros espirituales del pueblo jud\u00edo y su testimonio religioso de Dios. Un di\u00e1logo teol\u00f3gico fraterno intentar\u00e1 comprender, a la luz del misterio de la redenci\u00f3n, la manera c\u00f3mo las diferencias en la fe no han de convertirse en motivo de enemistad, sino, m\u00e1s bien, han de abrir el camino a la \u201creconciliaci\u00f3n\u201d, para que al final \u201cDios sea en todas las coas\u201d (1Cor 15,28).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estoy contento de que, a este prop\u00f3sito, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos y el Consejo de las Sinagogas de Am\u00e9rica hayan empezado las consultas entre los responsables jud\u00edos y los obispos, para llevar adelante un di\u00e1logo sobre problemas de enorme inter\u00e9s para nuestras dos comunidades de fe.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4. Contemplando la historia a la luz de los principios de la fe en Dios, hemos de meditar igualmente sobre el terrible episodio de la Shoah, el intento enfermizo y deshumano de exterminar a todo el pueblo jud\u00edo en Europa; un intento que caus\u00f3 millares de v\u00edctimas -muchos de ellos mujeres y ni\u00f1os, ancianos y enfermos- exterminados solamente por el hecho de ser hebreos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Meditando sobre este misterio de los sufrimientos de los hijos de Israel, de su testimonio de esperanza, de fe y de humanidad frente a ultrajes inhumanos, la Iglesia advierte cada vez m\u00e1s profundamente su v\u00ednculo com\u00fan con el pueblo hebreo y con su tesoro de riquezas espirituales en el pasado y en el presente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n oportuno recordar los grandes, los claros esfuerzos de los Papas contra el antisemitismo y el nazismo durante el momento culminante de la persecuci\u00f3n a los jud\u00edos. En 1938, P\u00edo XI declaraba que \u201cel antisemitismo no puede ser admitido\u201d (6 de septiembre de 1938), y afirmaba tambi\u00e9n la completa oposici\u00f3n entre el cristianismo y el nazismo, afirmando que la cruz nazista era \u201cenemiga de la cruz de Cristo\u201d (Discurso de Navidad, 1938). Estoy persuadido de que la historia revelar\u00e1n a\u00fan con m\u00e1s claridad y de un modo m\u00e1s convincente el profundo sufrimiento de P\u00edo XII ante la tragedia del pueblo jud\u00edo, y lo que trabaj\u00f3 para asistirlo intensa y eficazmente durante la segunda guerra mundial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hablando en nombre de la humanidad y desde los principios cristianos, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos denunci\u00f3 las atrocidades con la siguiente declaraci\u00f3n: \u201cDesde la invasi\u00f3n asesina de Polonia, privada completamente de toda apariencia de humanidad, se ha comenzado un exterminio premeditado y sistem\u00e1tico del pueblo de esta naci\u00f3n. La misma t\u00e9cnica diab\u00f3lica se ha aplicado a otros muchos pueblos. Sentimos una profunda repulsi\u00f3n hacia las crueles indignidades perpetradas contra los jud\u00edos en los pa\u00edses conquistados y contra gente indefensa que no pertenece a nuestra fe\u201d (14 de noviembre de 1942)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recordemos tambi\u00e9n a tantos otros que, arriesgando su propia vida, han ayudado a los jud\u00edos perseguidos, y son honrados por los hebreos con el t\u00edtulo de \u201cTzaddig\u00ea\u2019umm\u00f4t ha-ol\u00e2m\u201d (Justos de las naciones).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5. La terrible tragedia de vuestro pueblo ha inducido a muchos pensadores jud\u00edos a reflexionar sobre la condici\u00f3n humana, aportando agudas intuiciones. Su visi\u00f3n del hombre y las ra\u00edces de esta visi\u00f3n en las ense\u00f1anzas de la Biblia, que compartimos en nuestra com\u00fan herencia de las Escrituras hebraicas, ofrecen tanto a estudiosos jud\u00edos como cat\u00f3licos un material \u00fatil para la reflexi\u00f3n y el di\u00e1logo. Y yo pienso aqu\u00ed sobre todo en las contribuciones de Mart\u00edn Buber y tambi\u00e9n en aquellas de Mahler y Levinas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para comprender a\u00fan m\u00e1s profundamente el significado de la Shoah y las ra\u00edces hist\u00f3ricas del antisemitismo que la han provocado, deben continuar la colaboraci\u00f3n conjunta y los estudios por parte de cat\u00f3licos y jud\u00edos sobre la Shoah. Estos estudios se han efectuado ya en vuestro pa\u00eds con numerosas conferencias, como los seminarios nacionales sobre las relaciones cristiano-jud\u00edas. Las implicaciones religiosas e hist\u00f3ricas de la Shoah para los cristianos y los hebreos ser\u00e1n examinadas ahora formalmente por el Comit\u00e9 Internacional de Relaciones Cat\u00f3lico-Jud\u00edo, que se reunir\u00e1 por primera vez en Estados Unidos, al final del presente a\u00f1o. Y, como he confirmado en el curso del importante y cordial encuentro tenido con los responsables jud\u00edos en Castelgandolfo el primero de septiembre, al final de estos estudios se public\u00f3 un documento cat\u00f3lico sobre la Shoah y el antisemitismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, esperamos que los programas comunes de educaci\u00f3n sobre nuestras relaciones hist\u00f3ricas y religiosas, que se han desarrollado bien en vuestro pa\u00eds, promover\u00e1n realmente el respeto rec\u00edproco y sensibilizar\u00e1n a las futuras generaciones sobre el holocausto \u00a1con el objetivo que semejante error no se cometa nunca m\u00e1s! \u00a1Nunca m\u00e1s!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando me reun\u00ed, en Varsovia, con los responsables de la comunidad jud\u00edo-polaca, en junio de este a\u00f1o, subray\u00e9 el hecho de que a trav\u00e9s de la terrible experiencia de la Shoah, vuestro pueblo se ha convertido en \u201cuna gran voz de advertencia para toda la humanidad, para todas las naciones, para todas las potencias de este mundo, para todos los sistemas y para todo hombre&#8230; en esta advertencia salv\u00edfica\u201d (Discurso del 14 de junio de 1987: L\u2019Osservatore Romano, Edici\u00f3n en Lengua Espa\u00f1ola, 5 de julio de 1987, p\u00e1g. 15).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>6. Es tambi\u00e9n oportuno que en cada di\u00f3cesis los cat\u00f3licos hagan efectivas, bajo la direcci\u00f3n de los obispo, las afirmaciones del Concilio Vaticano II y las sucesivas instrucciones publicadas por la Santa Sede relativas al modo correcto de predicar y ense\u00f1ar sobre los jud\u00edos y sobre el Juda\u00edsmo. Conozco los grandes esfuerzos que los cat\u00f3licos est\u00e1n haciendo ya en esta direcci\u00f3n y deseo expresar mi gratitud a todos aquellos que est\u00e1n comprometidos de una manera tan diligente en este objetivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>7. En todo di\u00e1logo sincero se necesita por parte de cada uno de los participantes, la intenci\u00f3n de permitir a los otros definirse, \u201ca la luz de su actual realidad religiosa\u201d (Orientaciones 1974, Introducci\u00f3n). Fieles a esta afirmaci\u00f3n los cat\u00f3licos reconocen, entre los elementos de la experiencia jud\u00eda, que los jud\u00edos tienen una conexi\u00f3n religiosa con su tierra, que encuentran sus ra\u00edces en la tradici\u00f3n b\u00edblica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del tr\u00e1gico exterminio de la Shoah, el pueblo jud\u00edo ha comenzado un nuevo periodo de su historia. Ellos tienen derecho a una patria, as\u00ed como lo tiene toda naci\u00f3n civil, seg\u00fan el derecho internacional. \u201cPara el pueblo jud\u00edo que vive en el Estado de Israel y que en aquella tierra conserva preciosos testimonios de su historia y de su fe, debemos invocar la deseada seguridad y la justa tranquilidad que es una prerrogativa de toda naci\u00f3n y condici\u00f3n de vida y de progreso para toda sociedad\u201d (Redemptionis anno, 20 de abril de 1984).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que se ha afirmado sobre el derecho a una patria se aplica tambi\u00e9n al pueblo palestino, muchos de los miembros de este pueblo se encuentran sin casa y est\u00e1n refugiados. Mientras todos los interesados deben meditar honestamente sobre el pasado -los musulmanes no menos que los jud\u00edos y que los cristianos- ya es hora de encontrar unas soluciones que conduzcan a una paz justa, completa y duradera en aquella regi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Rezo con toda intensidad por esta paz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>8. Finalmente, al agradeceros una vez m\u00e1s vuestra cordialidad en el saludo que me hab\u00e9is dirigido, alabo y doy gracias a Dios por este encuentro fraterno, por el don del di\u00e1logo entre nuestros dos pueblos, y por la nueva y m\u00e1s profunda comprensi\u00f3n entre nosotros. Mientras que nuestra larga relaci\u00f3n se acerca al tercer milenio, es un gran privilegio para nosotros ser testigos de este progreso en esta generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Espero sinceramente que, como partes de este di\u00e1logo, como hermanos en la fe en Dios que se ha revelado, como hijos de Abraham, nos comprometamos a prestar un servicio com\u00fan a la humanidad, que tan necesitada se encuentra en estos d\u00edas. Estamos llamados a colaborar en el servicio y a unirnos en una causa com\u00fan siempre que un hermano o una hermana est\u00e1n abandonados, olvidados, rechazados o sufren de cualquier modo; siempre que los derechos humanos se rechazan o la dignidad humana est\u00e1 ofendida; siempre que los derechos de Dios se viola o se ignoran.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con el Salmista, yo repito ahora:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cVoy a escuchar lo que dice el Se\u00f1or: Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos y a los que se convierten de coraz\u00f3n\u201d (Sal 85\/84, 9).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A todos vosotros, queridos amigos, queridos hermanos y hermanas; a todos vosotros, querido pueblo jud\u00edo de Estados Unidos: con gran esperanza os deseo la paz del Se\u00f1or: Shalom! Shalom! Dios os bendiga en este Shabat y en este a\u00f1o:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Shabat Shalom ! Shan\u00e0 Tov\u00e0<\/p>\n<p>we-Hatim\u00e0 Tov\u00e0!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DISCURSO DE JUAN PABLO II A LOS REPRESENTANTES DE LAS ORGANIZACIONES JUD\u00cdAS NORTEAMERICANAS &nbsp; Miami, 11 de septiembre de 1987 &nbsp; Queridos amigos, representantes de tantas organizaciones jud\u00edas, procedentes de todos los Estados Unidos, queridos hermanos y hermanas jud\u00edos: &nbsp; 1. Os agradezco vivamente vuestras cordiales palabras de saludo. 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