{"id":197,"date":"2013-07-23T11:12:46","date_gmt":"2013-07-23T11:12:46","guid":{"rendered":"https:\/\/upbeat-goodall.82-223-35-84.plesk.page\/index.php\/2013\/07\/23\/juan-pablo-ii-discurso-organizaciones-judias-mundiales-12-marzo-1979\/"},"modified":"2013-07-23T11:12:46","modified_gmt":"2013-07-23T11:12:46","slug":"juan-pablo-ii-discurso-organizaciones-judias-mundiales-12-marzo-1979","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/2013\/07\/23\/juan-pablo-ii-discurso-organizaciones-judias-mundiales-12-marzo-1979\/","title":{"rendered":"Juan Pablo II &#8211; Discurso Organizaciones Jud\u00edas Mundiales 12 marzo 1979"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b>Discurso del Papa Juan Pablo II a los Presidentes y Delegados<\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b>de las Organizaciones Jud\u00edas Mundiales<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">\u00a0<\/p>\n<p align=\"center\">12 de marzo de 1979<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Queridos amigos:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Les saludo con gran alegr\u00eda, presidentes y representantes de las Organizaciones Jud\u00edas mundiales, y como tales integrantes, con los representantes de la Iglesia Cat\u00f3lica, del Comit\u00e9 Internacional de contacto. Quiero tambi\u00e9n saludar a los otros representantes de diversas Comunidades jud\u00edas nacionales, presentes aqu\u00ed con ustedes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hace cuatro a\u00f1os, mi predecesor Pablo VI recibi\u00f3 en audiencia a este mismo Comit\u00e9 Internacional y les dijo c\u00f3mo se regocijaba de que hubieran decidido reunirse en Roma, la ciudad que es el centro de la Iglesia Cat\u00f3lica (cf. discurso del 10 de enero 1975).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora, ustedes tambi\u00e9n han decidido reunirse en Roma, para encontrarse con los miembros de la Comisi\u00f3n para las Relaciones Religiosas con el Juda\u00edsmo, y de esta manera renovar y dar un nuevo impulso al di\u00e1logo que, durante los \u00faltimos a\u00f1os, se ha llevado a cabo con los representantes autorizados de la Iglesia Cat\u00f3lica. Este es as\u00ed, por cierto, un momento importante en la historia de nuestras relaciones, y yo me alegro de tener ocasi\u00f3n de decir una palabra sobre este tema.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Di\u00e1logo fraterno y colaboraci\u00f3n fecunda<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como ha dicho el representante de ustedes, ha sido el segundo Concilio Vaticano quien, con su Declaraci\u00f3n Nostra Aetate (n\u00fam 4), ha brindado el punto de partida para esta nueva y promisoria fase en las relaciones entre la Iglesia Cat\u00f3lica y la Comunidad religiosa jud\u00eda. En efecto, el Concilio ha dicho muy claramente que \u201cal investigar el misterio de la Iglesia\u201d recordaba \u201cel v\u00ednculo con que el pueblo del Nuevo Testamento est\u00e1 espiritualmente unido con la raza de Abraham\u201d (Nostra Aetate, 4). De esta manera, el Concilio entiende que nuestras dos Comunidades religiosas est\u00e1n vinculadas y relacionadas de cerca en el nivel mismo de sus respectivas identidades religiosas. Porque \u201clos comienzos de su fe y de su elecci\u00f3n (de la Iglesia) se encuentran ya en los Patriarcas, en Mois\u00e9s y en los Profetas\u201d, y por consiguiente \u201cno puede olvidar que ha recibido la revelaci\u00f3n del Antiguo Testamento por medio de aquel pueblo con quien Dios, por su inefable misericordia, se dign\u00f3 establecer la Antigua Alianza\u201d (ib). Sobre esta base reconocemos, con inequ\u00edvoca claridad, que el camino por el cual debemos avanzar con la Comunicad religiosa jud\u00eda es el del di\u00e1logo fraterno y la colaboraci\u00f3n fecunda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Conforme a este solemne mandato, la Santa Sede ha procurado proveer de los instrumentos para este di\u00e1logo y colaboraci\u00f3n, y quiere fomentar su realizaci\u00f3n, tanto aqu\u00ed en el centro, como tambi\u00e9n en el resto de la Iglesia. Por eso, la Comisi\u00f3n para las Relaciones Religiosas con el Juda\u00edsmo fue creada en 1974. al mismo tiempo, el di\u00e1logo comenz\u00f3 a desarrollarse a diferentes niveles en las Iglesias locales esparcidas por el mundo, y con la misma Santa Sede. Quiero reconocer aqu\u00ed la amistosa respuesta y la buena voluntad, e incluso la cordial iniciativa, que la Iglesia ha encontrado y sigue encontrando en las Organizaciones de ustedes y en otros amplios sectores de la Comunidad jud\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Orientaciones conciliares<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es mi convicci\u00f3n que ambas partes deben continuar sus vigorosos esfuerzos para superar las dificultades del pasado, con el fin de llevar a la pr\u00e1ctica el mandamiento divino del amor, y realizar un di\u00e1logo verdaderamente fecundo y fraterno, que contribuya al bien de cada uno de los interlocutores y al mejor servicio de la humanidad. Las \u201cOrientaciones\u201d que han mencionado, cuyo valor quiero subrayar y reafirmar, se\u00f1alan algunos medios y v\u00edas para obtener estos fines. Ustedes han querido justamente subrayar un punto de particular importancia: \u201cLos cristianos procuren entender mejor los elementos fundamentales de la tradici\u00f3n religiosa hebrea y captar los rasgos esenciales con que los jud\u00edos se definen a s\u00ed mismos a la luz de su propia realidad religiosa\u201d(Orientaciones, Pr\u00f3logo). Otra reflexi\u00f3n importante es la siguiente: \u201cEn virtud de la misi\u00f3n divina, la Iglesia tiene por su naturaleza el deber de proclamar a Jesucristo en el mundo (Ad gentes 2). Para evitar que este testimonio de Jesucristo pueda parecer a los jud\u00edos una agresi\u00f3n, los cat\u00f3licos procurar\u00e1n vivir y proclamar su fe respetando escrupulosamente la libertad religiosa tal como la han ense\u00f1ado el Concilio Vaticano II (Dignitatis humanae). Deber\u00e1n esforzarse, asimismo, por comprender las dificultades que el alma hebrea experimenta ante el misterio del Verbo Encarnado, dada la noci\u00f3n tan alta y pura que ella tiene de la trascendencia divina\u201d (Orientaciones, I)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cShalom, Shalom\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estas recomendaciones se refieren, sin duda, a los fieles cat\u00f3licos, pero considero que no es superfluo repetirlas aqu\u00ed. Nos ayudan a tener una noci\u00f3n clara del Juda\u00edsmo y Cristianismo y de sus relaciones mutuas. Creo que ustedes est\u00e1n aqu\u00ed para ayudarnos en nuestra reflexi\u00f3n sobre el Juda\u00edsmo. Y estoy cierto de que encontramos en ustedes y en las comunidades que ustedes representan, una real y profunda disposici\u00f3n para entender el Cristianismo y la Iglesia Cat\u00f3lica en su propia identidad hoy, de manera que podamos trabajar desde ambas partes hacia nuestra com\u00fan meta de superar toda clase de prejuicios y discriminaci\u00f3n. En este contexto es provechoso referirse una vez m\u00e1s a la Declaraci\u00f3n conciliar Nostra Aetate y repetir lo que las Orientaciones dicen acerca del repudio de \u201ctodas las formas de antisemitismo y discriminaci\u00f3n\u201d, \u201ccomo contrarias al esp\u00edritu mismo del Cristianismo\u201d, pero \u201cque de por s\u00ed, la dignidad de la persona humana basta para condenar\u201d (Orientaciones, Pr\u00f3logo). La Iglesia Cat\u00f3lica repudia, por consiguiente, claramente, tales violaciones de los derechos humanos dondequiera puedan ocurrir en el mundo. M\u00e1s a\u00fan, me regocija evocar ante ustedes hoy el trabajo eficaz y dedicado de mi predecesor P\u00edo XII en pro del pueblo jud\u00edo. Y de mi parte continuar\u00e9, con la ayuda divina, durante mi ministerio pastoral en Roma -como trat\u00e9 de hacerlo en la sede de Cracovia-, asistiendo a todos los que sufren o son oprimidos de cualquier manera que sea.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En seguimiento particularmente de las huellas de Pablo VI, quiero fomentar el di\u00e1logo espiritual y hacer todo lo que est\u00e9 en mi poder por la paz de aquel pa\u00eds que es santo para ustedes, como lo es para nosotros, con la esperanza de que la ciudad de Jerusal\u00e9n gozar\u00e1 de eficaz garant\u00eda como un centro de armon\u00eda para los seguidores de las tres grandes religiones monote\u00edstas: Juda\u00edsmo, Islam y Cristianismo, para quienes la ciudad es un respetado lugar de devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estoy seguro de que el hecho mismo de este encuentro de hoy, que ustedes tan amablemente han pedido tener, es en s\u00ed mismo una expresi\u00f3n de di\u00e1logo y un nuevo paso hacia ese m\u00e1s pleno entendimiento mutuo que estamos llamados a conseguir. Al buscar esta meta estamos todos convencidos de ser fieles y obedientes a la voluntad de Dios, el Dios de los Patriarcas y Profetas. A Dios, entonces, querr\u00eda volverme al final de estas reflexiones. Todos nosotros, jud\u00edos y cristianos, oramos frecuentemente a El con las mismas oraciones, tomadas del Libro que ambos consideramos ser la Palabra de Dios. A El pertenece brindar a ambas comunidades religiosas, tan cercanas la una de la otra, aquella reconciliaci\u00f3n y amor eficaz que son al mismo tiempo su precepto y su don (cf. Lev 19,18; Mc 12,30). En este sentido, creo que cada vez que los jud\u00edos recitan el Shema Israel y cada vez que los cristianos recuerdan los grandes mandamientos primero y segundo, somos, por la gracia de Dios, tra\u00eddos a una mayor cercan\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como signo del entendimiento y amor fraterno ya alcanzados, quisiera darles de nuevo mi bienvenida cordial y mis saludos a todos ustedes con aquella palabra tan llena de sentido, tomada de la lengua hebrea, que los cristianos usamos tambi\u00e9n en nuestra liturgia: la paz est\u00e9 con vosotros, Shalom, Shalom.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso del Papa Juan Pablo II a los Presidentes y Delegados de las Organizaciones Jud\u00edas Mundiales \u00a0 12 de marzo de 1979 \u00a0 Queridos amigos: \u00a0 Les saludo con gran alegr\u00eda, presidentes y representantes de las Organizaciones Jud\u00edas mundiales, y como tales integrantes, con los representantes de la Iglesia Cat\u00f3lica, del Comit\u00e9 Internacional de contacto. 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