{"id":206,"date":"2013-07-23T11:20:18","date_gmt":"2013-07-23T11:20:18","guid":{"rendered":"https:\/\/upbeat-goodall.82-223-35-84.plesk.page\/index.php\/2013\/07\/23\/juan-pablo-ii-discurso-al-primer-embajador-de-israel-ante-la-santa-sede-29-septiembre-1994\/"},"modified":"2013-07-23T11:20:18","modified_gmt":"2013-07-23T11:20:18","slug":"juan-pablo-ii-discurso-al-primer-embajador-de-israel-ante-la-santa-sede-29-septiembre-1994","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/2013\/07\/23\/juan-pablo-ii-discurso-al-primer-embajador-de-israel-ante-la-santa-sede-29-septiembre-1994\/","title":{"rendered":"Juan Pablo II &#8211; Discurso al Primer Embajador de Israel ante la Santa Sede 29 septiembre 1994"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b>DISCURSO DE JUAN PABLO II al<\/b><b><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b>PRIMER EMBAJADOR DE ISRAEL ANTE LA SANTA SEDE <\/b><\/p>\n<p align=\"center\">\u00a0<\/p>\n<p align=\"center\">Vaticano, 29 de septiembre 1994<\/p>\n<p align=\"center\">\u00a0<\/p>\n<p>Se\u00f1or Embajador:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1. Con viva satisfacci\u00f3n acojo a su excelencia para la presentaci\u00f3n de las cartas que lo acreditan como primer embajador extraordinario y plenipotenciario del Estado de Israel ante la Santa Sede. Todos reconocer\u00e1n la importancia de esta ceremonia porque de este modo las relaciones diplom\u00e1ticas establecidas recientemente se hacen efectivas con la presencia de un jefe de misi\u00f3n del rango m\u00e1s elevado, en aplicaci\u00f3n del Acuerdo Fundamental firmado el 30 de diciembre de 1993 en Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Me agrada recordar hoy que en el pasado ya tuve la oportunidad de recibir aqu\u00ed a muchas altas personalidades del Estado de Israel, as\u00ed como mis predecesores lo hab\u00edan hecho antes. Teniendo en cuenta los puntos de vista diferentes sobre ciertos temas, esos contactos han permitido encaminarse hacia el di\u00e1logo org\u00e1nico que ha sido confiado, hace ya m\u00e1s de dos a\u00f1os, a la Comisi\u00f3n bilateral permanente de trabajo. Quiero expresar mi gratitud a los miembros de dicha Comisi\u00f3n. Ambas partes se han dedicado con competencia a intercambios profundos de puntos de vista, que han llevado a la firma del Acuerdo Fundamental, abriendo una era nueva en nuestras relaciones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2. Se\u00f1or embajador, le agradezco las palabras que acaba de pronunciar y que me han conmovido mucho. Como usted subrayaba, es verdad que las relaciones diplom\u00e1ticas no constituyen un fin en s\u00ed mismas, sino que representan un punto de partida para una colaboraci\u00f3n espec\u00edfica, teniendo en cuenta la naturaleza propia de la Santa Sede y del Estado de Israel. El estudio de diversas cuestiones bilaterales prosigue, como lo dispuso el Acuerdo del 30 de diciembre del a\u00f1o pasado, instituyendo dos subcomisiones que deben permitir avanzar juntos por el camino de una colaboraci\u00f3n fundada en bases s\u00f3lidas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Adem\u00e1s la colaboraci\u00f3n no concierne s\u00f3lo a la Santa Sede y al Estado de Israel, sino que implica igualmente una relaci\u00f3n de confianza entre las autoridades israel\u00edes y las diferentes instituciones de la Iglesia cat\u00f3lica presentes en el suelo de Tierra Santa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>3. Usted ha dicho que, m\u00e1s all\u00e1 de las negociaciones bilaterales, la Santa Sede y el Estado de Israel -cada uno seg\u00fan sus competencias y los medios de acci\u00f3n que le son propios- tienen que promover los principios esenciales que evoca su Acuerdo Fundamental. Ante todo, se comprometen a respetar el derecho a la libertad de religi\u00f3n y de conciencia, condici\u00f3n indispensable para el respeto de la dignidad de todo ser humano. Colaboran para oponerse a toda forma de intolerancia, cualquiera que sea el modo en que se manifieste. De manera muy especial, rechazan con atenci\u00f3n todo antisemitismo, sabiendo que se han debido constatar tambi\u00e9n recientemente manifestaciones deplorables del mismo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>4. En muchos lugares del mundo violentos conflictos siguen desgarrando, desgraciadamente, a numerosos pueblos. La Santa Sede, teniendo en cuenta su misi\u00f3n espec\u00edfica, no escatima esfuerzos para que se superen las oposiciones o los resentimientos, con frecuencia de origen lejano, a fin de abrir los caminos de paz. Sin la paz, el desarrollo integral del hombre se ve entorpecido, la supervivencia de grupos enteros comprometida, y la cultura e incluso la identidad de m\u00e1s de una naci\u00f3n, amenazada de desaparici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed pues, se ha de alentar el proceso de paz en Oriente Medio, por el que la Santa Sede formulaba votos desde hac\u00eda tiempo. El camino que hay que recorrer sigue siendo largo y arduo, pero ya no parece una utop\u00eda afirmar que puede reinar la confianza mutua entre los pueblos de Oriente Medio. Al comprobar con satisfacci\u00f3n lo que los responsables de Israel y de toda esa regi\u00f3n han hecho, invoco sobre ellos la ayuda del Omnipotente, para que les sea dado proseguir sus esfuerzos con la audacia de la paz.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>5. Se\u00f1or embajador, usted ha recordado tambi\u00e9n el deseo de que las instituciones culturales de su Estado intensifiquen su colaboraci\u00f3n con las instituciones culturales de la Iglesia cat\u00f3lica. Acojo con tanto m\u00e1s agrado ese prop\u00f3sito cuanto que los intercambios universitarios ya emprendidos en diversas circunstancias me parecen muy de desear. Esto es verdad, en general, pues la vida intelectual se beneficia naturalmente de ellos. Y es muy oportuno en la medida en que tenemos en com\u00fan una parte importante de nuestras ra\u00edces culturales, comenzando por los escritos de la Biblia, el Libro de los Libros y fuente siempre viva. Entre jud\u00edos y miembros de la Iglesia, la concepci\u00f3n del hombre, de su vocaci\u00f3n espiritual y de su moralidad recibe de los Libros Santos una iluminaci\u00f3n singular. Puede resultar \u00fatil para unos y otros poner en com\u00fan su saber, a fin de profundizar la comprensi\u00f3n de las Escrituras y conocer mejor las civilizaciones y el cuadro hist\u00f3rico en el que se han desarrollado a lo largo de tantos siglos, sobre todo mediante la arqueolog\u00eda, la filolog\u00eda y el estudio de las tradiciones religiosas doctrinales y espirituales.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>6. El car\u00e1cter peculiar de las relaciones entre el Estado de Israel y la Santa Sede resulta muy evidente gracias al car\u00e1cter \u00fanico de esa Tierra a la que dirigen su mirada la mayor\u00eda de los creyentes, jud\u00edos, cristianos y musulmanes de todo el mundo. La revelaci\u00f3n del Dios \u00fanico a los hombres ha hecho que esa Tierra sea santa; lleva para siempre su sello, y no deja de ser un lugar de inspiraci\u00f3n para los que pueden ir all\u00ed en peregrinaci\u00f3n. De manera muy especial, los creyentes de las grandes religiones monote\u00edstas se dirigen hacia la Ciudad Santa de Jerusal\u00e9n, que, seg\u00fan sabemos, sigue siendo a\u00fan hoy teatro de divisiones y conflictos, pero que es un \u201cpatrimonio espiritual para todos los que creen en Dios\u201d (cf. carta apost\u00f3lica <i>Redemptionis anno,<\/i> sobre la Ciudad Santa de Jerusal\u00e9n, 20 de abril de 1984: <i>L\u2019Osservatore Romano<\/i>, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 6 de mayo de 1984, p. 17) y, como significa su admirable nombre, un lugar de encuentro y un s\u00edmbolo de paz. Adem\u00e1s es de desear que el car\u00e1cter \u00fanico y sagrado de esa Ciudad Santa sea objeto de garant\u00edas internacionales, que aseguren tambi\u00e9n su acceso a todos los creyentes. Como tuvo la oportunidad de escribir, <i>\u201cpienso en el d\u00eda en que los jud\u00edos, cristianos y musulmanes puedan intercambiarse en Jerusal\u00e9n el saludo de paz\u201d<\/i> (ib.).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>7. Se\u00f1or embajador, usted mismo ha insistido en el significado hist\u00f3rico de esta ceremonia, m\u00e1s all\u00e1 de las convenciones diplom\u00e1ticas habituales. En efecto, se abre una \u00e9poca nueva en las relaciones entre la Santa Sede y el Estado de Israel, para un di\u00e1logo continuo y una colaboraci\u00f3n activa en los campos que acabo de mencionar. Todo esto va a contribuir a intensificar el di\u00e1logo entre la Iglesia Cat\u00f3lica y el pueblo jud\u00edo de Israel y del mundo entero. La comprensi\u00f3n mutua ya ha registrado un progreso importante, sobre todo gracias al impulso del Concilio Vaticano II (declaraci\u00f3n <i>Nostra Aetate)<\/i>. Deseo que prosigan y se profundicen esos intercambios jud\u00edo-cristianos, y que permitan a unos y a otros servir mejor a las grandes causas de la humanidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>8. Usted, excelencia, se ha hecho portavoz de los sentimientos del presidente del Estado de Israel y del Gobierno del pa\u00eds, as\u00ed como de sus anhelos, en una circunstancia muy importante por su significado. Le ruego que transmita a las altas autoridades del Estado de Israel mi gratitud por su mensaje y mis deseos sinceros para la realizaci\u00f3n de sus tareas al servicio de la concordia y de la paz, que sus compatriotas tanto anhelan.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Excelencia, formulo tambi\u00e9n votos calurosos por el feliz desempe\u00f1o de su misi\u00f3n y de su estancia en la ciudad de Roma. Puede estar seguro de que mis colaboradores lo acoger\u00e1n siempre gustosos y le brindar\u00e1n la ayuda que necesite.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Bendiciendo al Alt\u00edsimo, que ha permitido este encuentro hist\u00f3rico, le pido que conceda a Vd., as\u00ed como a sus seres queridos y a todos su compatriotas, la abundancia de sus dones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DISCURSO DE JUAN PABLO II al PRIMER EMBAJADOR DE ISRAEL ANTE LA SANTA SEDE \u00a0 Vaticano, 29 de septiembre 1994 \u00a0 Se\u00f1or Embajador: \u00a0 1. Con viva satisfacci\u00f3n acojo a su excelencia para la presentaci\u00f3n de las cartas que lo acreditan como primer embajador extraordinario y plenipotenciario del Estado de Israel ante la Santa Sede. 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