{"id":515,"date":"2015-07-17T12:22:17","date_gmt":"2015-07-17T12:22:17","guid":{"rendered":"https:\/\/upbeat-goodall.82-223-35-84.plesk.page\/index.php\/2015\/07\/17\/iccj-roma-2015-1\/"},"modified":"2015-07-17T12:22:17","modified_gmt":"2015-07-17T12:22:17","slug":"iccj-roma-2015-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/2015\/07\/17\/iccj-roma-2015-1\/","title":{"rendered":"ICCJ Roma 2015"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: center;\"><strong style=\"line-height: 1.5;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: Tahoma, sans-serif;\">DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO &nbsp;<\/span><\/em><\/strong><strong><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: Tahoma, sans-serif;\">A LOS PARTICIPANTES EN UN CONGRESO INTERNACIONAL ORGANIZADO POR EL CONSEJO INTERNACIONAL <\/span><\/em><\/strong><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: Tahoma, sans-serif;\">DE CRISTIANOS Y JUDIOS<\/span><\/em><\/strong><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 7pt; font-family: Tahoma, sans-serif;\">Sala Clementina<\/span><\/em><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 7pt; font-family: Tahoma, sans-serif;\">Martes 30 de junio de 2015<\/span><\/em><\/div>\n<div><span style=\"font-family: Tahoma, sans-serif;\">Me alegra que este a&ntilde;o hay&aacute;is organizado vuestro congreso en Roma, la ciudad en la que est&aacute;n sepultados los ap&oacute;stoles Pedro y Pablo. Ambos son, para todos los cristianos, puntos de referencia esenciales: son como &laquo;columnas&raquo; de la Iglesia. Y aqu&iacute; en Roma se encuentra la comunidad jud&iacute;a m&aacute;s antigua de Europa occidental, cuyos or&iacute;genes se remontan a la &eacute;poca de los Macabeos. Cristianos y jud&iacute;os viven en Roma, juntos, desde hace casi dos mil a&ntilde;os si bien sus relaciones a lo largo de la historia no se vieron privadas de tensiones.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Tahoma, sans-serif;\">Un aut&eacute;ntico di&aacute;logo fraterno se pudo desarrollar a partir del Concilio Vaticano&nbsp;II, despu&eacute;s de la promulgaci&oacute;n de la declaraci&oacute;n <em>Nostra Aetate<\/em>. Este documento representa, en efecto, el &laquo;s&iacute;&raquo; definitivo a las ra&iacute;ces jud&iacute;as del cristianismo y el &laquo;no&raquo; irrevocable al antisemitismo. Al celebrar el quincuag&eacute;simo aniversario de <\/span><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decl_19651028_nostra-aetate_sp.html\"><em><span style=\"font-family: Tahoma, sans-serif; color: windowtext;\">Nostra Aetate<\/span><\/em><\/a><span style=\"font-family: Tahoma, sans-serif;\"><span style=\"font-family: Tahoma, sans-serif;\">podemos contemplar los ricos frutos que ha producido y con gratitud hacer un balance del di&aacute;logo judeo-cat&oacute;lico. Podemos expresar as&iacute; nuestro agradecimiento a Dios por todo lo bueno que se ha realizado en t&eacute;rminos de amistad y comprensi&oacute;n rec&iacute;proca en estos cincuenta a&ntilde;os, porque su Santo Esp&iacute;ritu ha acompa&ntilde;ado nuestros esfuerzos de di&aacute;logo. Nuestra humanidad fragmentaria, nuestra desconfianza y nuestro orgullo han sido superados gracias al Esp&iacute;ritu de Dios omnipotente, de modo que entre nosotros fueron creciendo cada vez m&aacute;s la confianza y la fraternidad. Ya no somos extra&ntilde;os, sino amigos y hermanos. Confesamos, incluso con perspectivas diversas, al mismo Dios, Creador del universo y Se&ntilde;or de la historia. Y &Eacute;l, en su infinita bondad y sabidur&iacute;a, bendice siempre nuestro compromiso de di&aacute;logo.<\/span><\/span>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Tahoma, sans-serif;\">Los cristianos, todos los cristianos, tienen ra&iacute;ces jud&iacute;as. Por ello, desde su nacimiento, el <em>International Council of Christians and Jews<\/em> ha acogido las diversas confesiones cristianas. Cada una de ellas, en el modo que le es propio, se acerca al juda&iacute;smo, el cual, a su vez, se caracteriza por diversas corrientes y sensibilidades. Las confesiones cristianas encuentran su unidad en Cristo; el juda&iacute;smo encuentra su unidad en la Tor&aacute;. Los cristianos creen que Jesucristo es la Palabra de Dios hecha carne en el mundo; para los jud&iacute;os la Palabra de Dios est&aacute; presente sobre todo en la Tor&aacute;. Ambas tradiciones de fe tienen como fundamento al Dios &uacute;nico, al Dios de la Alianza, que se revela a los hombres a trav&eacute;s de su Palabra. En la b&uacute;squeda de una actitud justa hacia Dios, los cristianos se dirigen a Cristo como fuente de vida nueva, los jud&iacute;os a la ense&ntilde;anza de la Tor&aacute;. Este tipo de reflexi&oacute;n teol&oacute;gica sobre la relaci&oacute;n entre juda&iacute;smo y cristianismo parte precisamente de <\/span><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decl_19651028_nostra-aetate_sp.html\"><em><span style=\"font-family: Tahoma, sans-serif; color: windowtext;\">Nostra aetate<\/span><\/em><\/a><span style=\"font-family: Tahoma, sans-serif;\"> (cf. n. 4) y, a partir de esa s&oacute;lida base, puede y deber ser ulteriormente desarrollada.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Tahoma, sans-serif;\">En la reflexi&oacute;n sobre el juda&iacute;smo el Concilio Vaticano II tuvo en cuenta las diez tesis de Seelisberg, elaboradas en esa localidad suiza, tesis vinculadas a la fundaci&oacute;n del <em>International Council of Christians and Jews<\/em>. Se puede decir que ya estaba en ello <em>in nuce <\/em>una primera idea de la colaboraci&oacute;n entre vuestra organizaci&oacute;n y la Iglesia cat&oacute;lica. Tal cooperaci&oacute;n tuvo inicio oficialmente despu&eacute;s del Concilio, y especialmente tras la instituci&oacute;n de la &laquo;Comisi&oacute;n para las relaciones religiosas con el juda&iacute;smo&raquo;, en el a&ntilde;o 1974. Esta Comisi&oacute;n de la Santa Sede sigue siempre con gran inter&eacute;s las actividades de vuestra organizaci&oacute;n, en especial los congresos internacionales anuales, que dan una notable aportaci&oacute;n al di&aacute;logo judeo-cristiano Queridos hermanos, os doy las gracias a todos por esta visita y os deseo todo bien para vuestro congreso. Que el Se&ntilde;or os bendiga y os proteja con su paz. Por favor, os pido que rec&eacute;is por m&iacute;. Y os invito todos juntos a pedir la bendici&oacute;n de Dios nuestro Padre. Yo la dar&eacute; en mi lengua natal<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=I5WF7IWm6J8\"><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div style=\"text-align: center;\"><strong style=\"line-height: 1.5;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: Tahoma, sans-serif;\">DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO &nbsp;<\/span><\/em><\/strong><strong><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: Tahoma, sans-serif;\">A LOS PARTICIPANTES EN UN CONGRESO INTERNACIONAL ORGANIZADO POR EL CONSEJO INTERNACIONAL <\/span><\/em><\/strong><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: Tahoma, sans-serif;\">DE CRISTIANOS Y JUDIOS<\/span><\/em><\/strong><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 7pt; font-family: Tahoma, sans-serif;\">Sala Clementina<\/span><\/em><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 7pt; font-family: Tahoma, sans-serif;\">Martes 30 de junio de 2015<\/span><\/em><\/div>\n<div><span style=\"font-family: Tahoma, sans-serif;\">Me alegra que este a&ntilde;o hay&aacute;is organizado vuestro congreso en Roma, la ciudad en la que est&aacute;n sepultados los ap&oacute;stoles Pedro y Pablo. Ambos son, para todos los cristianos, puntos de referencia esenciales: son como &laquo;columnas&raquo; de la Iglesia. Y aqu&iacute; en Roma se encuentra la comunidad jud&iacute;a m&aacute;s antigua de Europa occidental, cuyos or&iacute;genes se remontan a la &eacute;poca de los Macabeos. Cristianos y jud&iacute;os viven en Roma, juntos, desde hace casi dos mil a&ntilde;os si bien sus relaciones a lo largo de la historia no se vieron privadas de tensiones.<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: Tahoma, sans-serif;\">Un aut&eacute;ntico di&aacute;logo fraterno se pudo desarrollar a partir del Concilio Vaticano&nbsp;II, despu&eacute;s de la promulgaci&oacute;n de la declaraci&oacute;n <em>Nostra Aetate<\/em>. Este documento representa, en efecto, el &laquo;s&iacute;&raquo; definitivo a las ra&iacute;ces jud&iacute;as del cristianismo y el &laquo;no&raquo; irrevocable al antisemitismo. 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Nuestra humanidad fragmentaria, nuestra desconfianza y nuestro orgullo han sido superados gracias al Esp&iacute;ritu de Dios omnipotente, de modo que entre nosotros fueron creciendo cada vez m&aacute;s la confianza y la fraternidad. Ya no somos extra&ntilde;os, sino amigos y hermanos. Confesamos, incluso con perspectivas diversas, al mismo Dios, Creador del universo y Se&ntilde;or de la historia. 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