{"id":527,"date":"2015-10-29T09:07:47","date_gmt":"2015-10-29T09:07:47","guid":{"rendered":"https:\/\/upbeat-goodall.82-223-35-84.plesk.page\/index.php\/2015\/10\/29\/50-aniversario-nostra-aetate\/"},"modified":"2015-10-29T09:07:47","modified_gmt":"2015-10-29T09:07:47","slug":"50-aniversario-nostra-aetate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/2015\/10\/29\/50-aniversario-nostra-aetate\/","title":{"rendered":"50 Aniversario Nostra Aetate"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><strong>28 de octubre de 2015 Plaza de San Pedro Audiencia Interreligiosa<\/strong><\/span><br \/> Texto de la catequesis del Papa Francisco:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas buenos d&iacute;as,<br \/> En las Audiencias generales hay a menudo personas o grupos pertenecientes a otras religiones; pero hoy esta presencia es del todo particular, para recordar juntos el 50&ordm; aniversario de la Declaraci&oacute;n del Concilio Vaticano II Nostra aetate sobre las relaciones de la Iglesia Cat&oacute;lica con las religiones no cristianas. Este tema estaba fuertemente en el coraz&oacute;n del beato Papa Pablo VI, que en la fiesta de Pentecost&eacute;s del a&ntilde;o anterior al final del Concilio hab&iacute;a instituido el Secretariado para los no cristianos, hoy Consejo Pontificio para el Di&aacute;logo Interreligioso. Expreso por eso mi gratitud y mi calurosa bienvenida a personas y grupos de diferentes religiones, que hoy han querido estar presentes, especialmente a quienes vienen de lejos.<br \/> El Concilio Vaticano II ha sido un tiempo extraordinario de reflexi&oacute;n, di&aacute;logo y oraci&oacute;n para renovar la mirada de la Iglesia Cat&oacute;lica sobre s&iacute; misma y sobre el mundo. Una lectura de los signos de los tiempos en miras a una actualizaci&oacute;n orientada a una doble fidelidad: fidelidad a la tradici&oacute;n eclesial y fidelidad a la historia de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. De hecho Dios, que se ha revelado en la creaci&oacute;n y en la historia, que ha hablado por medio de los profetas y completamente en su Hijo hecho hombre (cfr Heb 1,1), se dirige al coraz&oacute;n y al esp&iacute;ritu de cada ser humano que busca la verdad y los caminos para practicarla.<br \/> El mensaje de la Declaraci&oacute;n Nostra aetate es siempre actual. Recuerdo brevemente algunos puntos:<br \/>&bull; La creciente interdependencia de los pueblos ( cfr n. 1);<br \/>&bull; La b&uacute;squeda humana de un sentido de la vida, del sufrimiento, de la muerte, preguntas que siempre acompa&ntilde;an nuestro camino (cfr n.1);<br \/>&bull; El origen com&uacute;n y el destino com&uacute;n de la humanidad (cfr n. 1);<br \/>&bull; La unicidad de la familia humana (cfr n. 1);<br \/>&bull; Las religiones como b&uacute;squeda de Dios o del Absoluto, en el interior de las varias etnias y culturas (cfr n. 1);<br \/>&bull; La mirada ben&eacute;vola y atenta de la Iglesia sobre las religiones: ella no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de bello y verdadero (cfr n. 2);<br \/>&bull; La Iglesia mira con estima los creyentes de todas las religiones, apreciando su compromiso espiritual y moral (cfr n. 3);<br \/>&bull; La Iglesia abierta al di&aacute;logo con todos, y al mismo tiempo fiel a la verdad en la que cree, por comenzar en aquella que la salvaci&oacute;n ofrecida a todos tiene su origen en Jes&uacute;s, &uacute;nico salvador, y que el Esp&iacute;ritu Santo est&aacute; a la obra, fuente de paz y amor.<br \/> Son tantos los eventos, las iniciativas, las relaciones institucionales o personales con las religiones no cristianas de estos &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os, y es dif&iacute;cil recordar todos. Un hecho particularmente significativo ha sido el Encuentro de As&iacute;s del 27 de octubre de 1986. Este fue querido y promovido por san Juan Pablo II, quien un a&ntilde;o antes, es decir hace treinta a&ntilde;os, dirigi&eacute;ndose a los j&oacute;venes musulmanes en Casablanca deseaba que todos los creyentes en Dios favorecieran la amistad y la uni&oacute;n entre los hombres y los pueblos (19 de agosto de 1985). La llama, encendida en As&iacute;s, se ha extendido en todo el mundo y constituye un signo permanente de esperanza.<br \/> Una especial gratitud a Dios merece la verdadera y propia transformaci&oacute;n que ha tenido en estos 50 a&ntilde;os la relaci&oacute;n entre cristianos y jud&iacute;os. Indiferencia y oposici&oacute;n se transformaron en colaboraci&oacute;n y benevolencia. De enemigos y extra&ntilde;os nos hemos transformado en amigos y hermanos. El Concilio, con la Declaraci&oacute;n Nostra aetate, ha trazado el camino: &ldquo;si&rdquo; al redescubrimiento de las ra&iacute;ces jud&iacute;as del cristianismo; &ldquo;no&rdquo; a cualquier forma de antisemitismo y condena de todo insulto, discriminaci&oacute;n y persecuci&oacute;n que se derivan. El conocimiento, el respeto y la estima mutua constituyen el camino que, si vale en modo peculiar para la relaci&oacute;n con los jud&iacute;os, vale an&aacute;logamente tambi&eacute;n para la relaci&oacute;n con las otras religiones. Pienso en particular en los musulmanes, que -como recuerda el Concilio- &laquo;adoran al &uacute;nico Dios, viviente y subsistente, misericordioso y omnipotente, creador del cielo y de la tierra, que ha hablado a los hombres&raquo; (Nostra aetate, 5). Ellos se refieren a la paternidad de Abraham, veneran a Jes&uacute;s como profeta, honran a su Madre virgen, Mar&iacute;a, esperan el d&iacute;a del juicio, y practican la oraci&oacute;n, la limosna y el ayuno (cfr ibid).<br \/> El di&aacute;logo que necesitamos no puede ser sino abierto y respetuoso, y entonces se revela fruct&iacute;fero. El respeto rec&iacute;proco es condici&oacute;n y, al mismo tiempo, fin del di&aacute;logo interreligioso: respetar el derecho de otros a la vida, a la integridad f&iacute;sica, a las libertades fundamentales, es decir a la libertad de conciencia, de pensamiento, de expresi&oacute;n y de religi&oacute;n.<br \/> El mundo nos mira a nosotros los creyentes, nos exhorta a colaborar entre nosotros y con los hombres y las mujeres de buena voluntad que no profesan alguna religi&oacute;n, nos pide respuestas efectivas sobre numerosos temas: la paz, el hambre, la miseria que aflige a millones de personas, la crisis ambiental, la violencia, en particular aquella cometida en nombre de la religi&oacute;n, la corrupci&oacute;n, el degrado moral, la crisis de la familia, de la econom&iacute;a, de las finanzas y sobre todo de la esperanza. Nosotros creyentes no tenemos recetas para estos problemas, pero tenemos un gran recurso: la oraci&oacute;n. Y nosotros creyentes rezamos, debemos rezar. La oraci&oacute;n es nuestro tesoro, a la que nos acercamos seg&uacute;n nuestras respectivas tradiciones, para pedir los dones que anhela la humanidad.<br \/> A causa de la violencia y del terrorismo se ha difundido una actitud de sospecha o incluso de condena de las religiones. En realidad, aunque ninguna religi&oacute;n es inmune del riesgo de desviaciones fundamentalistas o extremistas en individuos o grupos (cfr Discurso al Congreso EEUU, 24 de septiembre de 2015), es necesario mirar los valores positivos que viven y proponen y que son fuentes de esperanza. Se trata de alzar la mirada para ir m&aacute;s all&aacute;. El di&aacute;logo basado sobre el confiado respeto puede llevar semillas de bien que se transforman en brotes de amistad y de colaboraci&oacute;n en tantos campos, y sobre todo en el servicio a los pobres, a los peque&ntilde;os, a los ancianos, en la acogida de los migrantes, en la atenci&oacute;n a quien es excluido. Podemos caminar juntos cuidando los unos de los otros y de lo creado. Todos los creyentes de cada religi&oacute;n. Juntos podemos alabar al Creador por habernos dado el jard&iacute;n del mundo para cultivar y cuidar como bien com&uacute;n, y podemos realizar proyectos compartidos para combatir la pobreza y asegurar a cada hombre y mujer condiciones de vida dignas.<br \/> El Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que est&aacute; delante de nosotros, es una ocasi&oacute;n propicia para trabajar juntos en el campo de las obras de caridad. Y en este campo, donde cuenta sobretodo la compasi&oacute;n, pueden unirse a nosotros tantas personas que no se sienten creyentes o que est&aacute;n en b&uacute;squeda de Dios y de la verdad, personas que ponen al centro el rostro del otro, en particular el rostro del hermano y de la hermana necesitados. Pero la misericordia a la cual somos llamados abraza a todo el creado, que Dios nos ha confiado para ser cuidadores y no explotadores, o peor todav&iacute;a, destructores. Debemos siempre proponernos dejar el mundo mejor de como lo hemos encontrado (cfr Enc. Laudato si&rsquo;, 194), a partir del ambiente en el cual vivimos, de nuestros peque&ntilde;os gestos de nuestra vida cotidiana.<br \/> Queridos hermanos y hermanas, en cuanto al futuro del di&aacute;logo interreligioso, la primera cosa que debemos hacer es rezar. Y rezar los unos por los otros, somos hermanos. Sin el Se&ntilde;or, nada es posible; con &Eacute;l, &iexcl;todo se convierte! Que nuestra oraci&oacute;n pueda, cada uno seg&uacute;n la propia tradici&oacute;n, pueda adherirse plenamente a la voluntad de Dios, quien desea que todos los hombres se reconozcan hermanos y vivan como tal, formando la gran familia humana en la armon&iacute;a de la diversidad. Gracias.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>28 de octubre de 2015 Plaza de San Pedro Audiencia Interreligiosa Texto de la catequesis del Papa Francisco: Queridos hermanos y hermanas buenos d&iacute;as, En las Audiencias generales hay a menudo personas o grupos pertenecientes a otras religiones; pero hoy esta presencia es del todo particular, para recordar juntos el 50&ordm; aniversario de la Declaraci&oacute;n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-527","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/527","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=527"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/527\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=527"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=527"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=527"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}