{"id":90,"date":"2011-11-23T15:50:08","date_gmt":"2011-11-23T15:50:08","guid":{"rendered":"https:\/\/upbeat-goodall.82-223-35-84.plesk.page\/index.php\/2011\/11\/23\/juan-pablo-ii-60-aniversario-auschwitz-2000\/"},"modified":"2011-11-23T15:50:08","modified_gmt":"2011-11-23T15:50:08","slug":"juan-pablo-ii-60-aniversario-auschwitz-2000","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/2011\/11\/23\/juan-pablo-ii-60-aniversario-auschwitz-2000\/","title":{"rendered":"Juan Pablo II &#8211; 60 Aniversario Auschwitz- 2000"},"content":{"rendered":"<p>DISCURSO DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<br \/>en el 60 Aniversario de la liberaci\u00f3n de Auschwitz-Birkenau<br \/>enviado a trav\u00e9s del Cardenal Jean-Marie Lustiger, arzobispo de Par\u00eds enviado especial para los Actos del 27 de enero de 2000.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se cumplen sesenta a\u00f1os de la liberaci\u00f3n de los prisioneros del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. En esta circunstancia no podemos dejar de regresar con la memoria al drama que all\u00ed tuvo lugar, tr\u00e1gico fruto de un odio programado. En estos d\u00edas es necesario recordar a los millones de &#8216;personas que sin culpa alguna soportaron sufrimientos inhumanos y fueron aniquilados en las c\u00e1maras de gas y en los crematorios. Me inclino ante todos los que experimentaron aquella manifestaci\u00f3n del \u00abmysterium iniquitatis\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando, siendo Papa, visit\u00e9 como peregrino el campo de concentraci\u00f3n de Auschwitz-Birkenau, en el a\u00f1o 1979, me detuve ante las l\u00e1pidas dedicadas a las v\u00edctimas. Hab\u00eda frases grabadas en diferentes idiomas: polaco, ingl\u00e9s, b\u00falgaro, rom, checo, dan\u00e9s, franc\u00e9s, griego, hebreo, yiddish, espa\u00f1ol, flamenco, serbo-croata, alem\u00e1n, noruego, ruso, rumano, h\u00fangaro e italiano. En todos estos idiomas estaba escrito el recuerdo de las v\u00edctimas de Auschwitz, personas concretas, a pesar de que con frecuencia eran totalmente desconocidas: hombres, mujeres y ni\u00f1os. Me detuve entonces durante algo m\u00e1s tiempo ante las l\u00e1pidas escritas en hebreo. Dije: \u00abEsta inscripci\u00f3n recuerda al Pueblo, cuyos hijos e hijas fueron destinados al exterminio total. Este pueblo tiene su origen en Abraham, que es tambi\u00e9n nuestro padre en la fe (cf. Romanos 4,11-12), como expres\u00f3 Pablo de Tarso. Precisamente este pueblo, que recibi\u00f3 de Dios el mandamiento \u00abNo matar\u00e1s\u00bb, ha experimentado en s\u00ed mismo de forma particular lo que significa matar. Ante esta l\u00e1pida nadie puede pasar de largo con indiferencia\u00bb.<\/p>\n<p>Hoy repito aquellas palabras. Nadie puede pasar de largo ante la tragedia de la Shoah. Aquel intento de acabar programadamente con todo un pueblo se extiende como una sombra sobre Europa y el mundo entero; es un crimen que mancha para siempre la historia de la humanidad. Que sirva de advertencia para nuestros d\u00edas y para el futuro: no hay que ceder ante las ideolog\u00edas que justifican la posibilidad de pisotear la dignidad humana bas\u00e1ndose en la diversidad de raza, del color de la piel, de lengua o de religi\u00f3n. Lanzo este llamamiento a todos y en particular a aquellos que en nombre de la religi\u00f3n recurren al atropello y al terrorismo.<\/p>\n<p>Estas reflexiones me acompa\u00f1aron especialmente cuando la Iglesia celebr\u00f3 la solemne liturgia penitencial en la Bas\u00edlica de San Pedro en el Gran Jubileo del A\u00f1o 2000 y tambi\u00e9n cuando peregrin\u00e9 a los Santos Lugares y sub\u00ed a Jerusal\u00e9n. En Yad Vashem, el memorial de la Shoah, a los pies del Muro de las Lamentaciones, rec\u00e9 en silencio, pidiendo el perd\u00f3n y la conversi\u00f3n de los corazones.<\/p>\n<p>Recuerdo que, en 1979, me detuve a reflexionar intensamente tambi\u00e9n ante otras l\u00e1pidas, escritas en ruso y en rom. La historia de la participaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en aquella guerra fue compleja, pero no es posible dejar de recordar que en ella los rusos sufrieron el n\u00famero m\u00e1s elevado de personas que perdieron tr\u00e1gicamente la vida. Tambi\u00e9n los gitanos, en las intenciones de Hitler, hab\u00edan sido destinados al exterminio total. No se puede infravalorar el sacrificio de la vida impuesto a aquellos hermanos nuestros en el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Por eso, exhorto a no pasar con indiferencia ante aquellas l\u00e1pidas.<\/p>\n<p>Me detuve, por \u00faltimo, ante la l\u00e1pida escrita en polaco. Entonces dije que la experiencia de Auschwitz constitu\u00eda \u00abuna etapa ulterior en las luchas seculares de esta naci\u00f3n, de mi naci\u00f3n, en defensa de sus derechos fundamentales entre los pueblos de Europa. Era un nuevo grito por el derecho de ocupar su propio lugar en el mapa de Europa: una nueva cuenta dolorosa con la conciencia de la humanidad\u00bb. La afirmaci\u00f3n de esta verdad no era m\u00e1s que una invocaci\u00f3n a la justicia hist\u00f3rica para esta naci\u00f3n que hab\u00eda afrontado tantos sacrificios en la liberaci\u00f3n del continente europeo de la nefasta ideolog\u00eda nazi y hab\u00eda sido vendida como esclava a otra ideolog\u00eda destructiva: el comunismo sovi\u00e9tico. Hoy recuerdo aquellas palabras para dar gracias a Dios -sin renegarlas- porque a trav\u00e9s del perseverante esfuerzo de mis compatriotas, Polonia ha encontrado su lugar adecuado en el mapa de Europa. Mi deseo e que este hist\u00f3rico hecho traiga frutos de rec\u00edproco enriquecimiento para todos los europeos.<\/p>\n<p>Durante la visita a Auschwitz-Birkenau dije que hab\u00eda que detenerse ante cada l\u00e1pida. Yo mismo lo hice, pasando en meditativa oraci\u00f3n de una l\u00e1pida a otra, encomendando a la Misericordia Divina a todas las v\u00edctimas pertenecientes a la naciones golpeadas por las atrocidades de la guerra. Tambi\u00e9n rec\u00e9 para obtener, por su intercesi\u00f3n, el don de la paz en el mundo. Sigo rezando sin cesar, con la confianza de que, en toda circunstancia, al al final venza el respeto de la dignidad de la persona humana, de los derechos de todo hombre a una libre b\u00fasqueda de la verdad, de la observancia de las normas de la moral, del cumplimiento de la justicia, y del derecho de cada quien a condiciones de vida dignas del hombre (cf. Juan XXIII, carta enc\u00edclica \u00abPacem in terris\u00bb).<\/p>\n<p>Al hablar de las v\u00edctimas de Auschwitz, no puedo dejar de recordar que, en medio de aquella acumulaci\u00f3n de mal indescriptible, se dieron manifestaciones heroicas de adhesi\u00f3n al bien. Ciertamente hubo muchas personas que aceptaron con libertad de esp\u00edritu someterse al sufrimiento, y demostraron amor no s\u00f3lo hacia los compa\u00f1eros prisioneros, sino tambi\u00e9n a sus verdugos. Muchos lo hicieron por amor de Dios y del hombre, otros en nombre de los valore espirituales m\u00e1s elevados. Gracias a su actitud, se hizo evidente una verdad, que con frecuencia aparece en la Biblia: aunque el hombre es capaz de hacer el mal, a veces un mal enorme, el mal no tendr\u00e1 la \u00faltima palabra. En el abismo mismo del sufrimiento, puede vencer el amor. El testimonio de un amor como el surgido en Auschwitz no puede caer en el olvido. Debe alzar incesantemente las conciencias, extinguir los conflictos, exhortar a la paz.<\/p>\n<p>\u00c9ste parece ser el sentido m\u00e1s profundo de la celebraci\u00f3n de este aniversario. Si recordamos el drama de las v\u00edctimas, no lo hacemos para volver a abrir heridas dolorosas ni para suscitar sentimientos de odio y prop\u00f3sitos de venganza, sino para rendir homenaje a aquellas personas, para sacar a la luz la verdad hist\u00f3rica y, sobre todo, para que todos se den cuenta de la responsabilidad en la construcci\u00f3n de nuestra historia. \u00a1Que nunca m\u00e1s se repita en ning\u00fan rinc\u00f3n de la tierra lo que experimentaron los hombre y mujeres que lloramos desde hace sesenta a\u00f1os!<\/p>\n<p>Saludo a todos los que participan en las celebraciones del aniversario y para todos pido a Dios el don de la su bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>IOANNES PAULUS II<\/p>\n<p>Vaticano, 15 de enero de 2005<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DISCURSO DE SU SANTIDAD JUAN PABLO IIen el 60 Aniversario de la liberaci\u00f3n de Auschwitz-Birkenauenviado a trav\u00e9s del Cardenal Jean-Marie Lustiger, arzobispo de Par\u00eds enviado especial para los Actos del 27 de enero de 2000. \u00a0 Se cumplen sesenta a\u00f1os de la liberaci\u00f3n de los prisioneros del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. 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