{"id":92,"date":"2011-11-24T16:52:52","date_gmt":"2011-11-24T16:52:52","guid":{"rendered":"https:\/\/upbeat-goodall.82-223-35-84.plesk.page\/index.php\/2011\/11\/24\/nostra-aetate-declaracion-conciliar-octubre-1965\/"},"modified":"2011-11-24T16:52:52","modified_gmt":"2011-11-24T16:52:52","slug":"nostra-aetate-declaracion-conciliar-octubre-1965","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/2011\/11\/24\/nostra-aetate-declaracion-conciliar-octubre-1965\/","title":{"rendered":"Nostra Aetate &#8211; Declaraci\u00f3n Conciliar &#8211; octubre 1965"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Nostra Aetate<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Declaraci\u00f3n del Concilio Vaticano II sobre las relaciones con las religiones no cristianas<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Proemio<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1. En nuestra \u00e9poca, en que el g\u00e9nero humano se une cada vez m\u00e1s estrechamente y aumentan los v\u00ednculos entre los diversos pueblos, la Iglesia considera con mayor atenci\u00f3n en qu\u00e9 consiste su relaci\u00f3n con respecto a las religiones no cristianas. En cumplimiento de su misi\u00f3n de fundamentar la Unidad y la Caridad entre los hombres y, a\u00fan m\u00e1s, entre los pueblos, considera aqu\u00ed, ante todo, aquello que es com\u00fan a los hombres y que conduce a la mutua solidaridad.<\/p>\n<p>Todos los pueblos forman una comunidad, tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo el g\u00e9nero humano sobre la faz de la tierra, y tienen tambi\u00e9n un fin \u00faltimo, que es Dios, cuya providencia, manifestaci\u00f3n de bondad y designios de salvaci\u00f3n se extienden a todos, hasta que se unan los elegidos en la ciudad santa, que ser\u00e1 iluminada por el resplandor de Dios y en la que los pueblos caminar\u00e1n bajo su luz.<\/p>\n<p>Los hombres esperan de las diversas religiones la respuesta a los enigmas rec\u00f3nditos de la condici\u00f3n humana, que hoy como ayer, agitan el coraz\u00f3n de los hombres: !\u00bfQU\u00e9 es el hombre, cu\u00e1l es el sentido y el fin de nuestra vida, el bien y el pecado, el origen y el fin del dolor, el camino para conseguir la verdadera felicidad, la muerte, el juicio, la sanci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte? \u00bfCu\u00e1l es, finalmente, aquel \u00faltimo e inefable misterio que envuelve nuestra existencia, del cual procedemos y hacia donde nos dirigimos?<\/p>\n<p>Las diversas religiones no cristianas<\/p>\n<p>2. Ya desde la antig\u00fcedad y hasta nuestros d\u00edas se encuentra en los diversos pueblos una cierta percepci\u00f3n de aquella fuerza misteriosa que se halla presente en la marcha de las cosas y en los acontecimientos de la vida humana y a veces tambi\u00e9n el reconocimiento de la Suma Divinidad e incluso del Padre. Esta percepci\u00f3n y conocimiento penetra toda su vida con \u00edntimo sentido religioso. Las religiones a tomar contacto con el progreso de la cultura, se esfuerzan por responder a dichos problemas con nociones m\u00e1s precisas y con un lenguaje m\u00e1s elaborado. As\u00ed, en el Hinduismo los hombres investigan el misterio divino y lo expresan mediante la inagotable fecundidad de los mitos y con los penetrantes esfuerzos de la filosof\u00eda, y buscan la liberaci\u00f3n de las angustias de nuestra condici\u00f3n mediante las modalidades de la vida asc\u00e9tica, a trav\u00e9s de profunda meditaci\u00f3n, o bien buscando refugio en Dios con amor y confianza.<\/p>\n<p>En el Budismo, seg\u00fan sus varias formas, se reconoce la insuficiencia radical de este mundo mudable y se ense\u00f1a el camino por el que los hombres, con esp\u00edritu devoto y confiado pueden adquirir el estado de perfecta liberaci\u00f3n o la suprema iluminaci\u00f3n, por sus propios esfuerzos apoyados con el auxilio superior. As\u00ed tambi\u00e9n los dem\u00e1s religiones que se encuentran en el mundo, es esfuerzan por responder de varias maneras a la inquietud del coraz\u00f3n humano, proponiendo caminos, es decir, doctrinas, normas de vida y ritos sagrados.<\/p>\n<p>La Iglesia cat\u00f3lica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por m\u00e1s que discrepen en mucho de lo que ella profesa y ense\u00f1a, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres. Anuncia y tiene la obligaci\u00f3n de anunciar constantemente a Cristo, que es\u00bbel Camino, la Verdad y la Vida\u00bb (Jn., 14,6), en quien los hombres encuentran la plenitud de la vida religiosa y en quien Dios reconcili\u00f3 consigo todas las cosas.<\/p>\n<p>Por consiguiente, exhorta a sus hijos a que, con prudencia y caridad, mediante el di\u00e1logo y colaboraci\u00f3n con los adeptos de otras religiones, dando testimonio de fe y vida cristiana, reconozcan, guarden y promuevan aquellos bienes espirituales y morales, as\u00ed como los valores socio-culturales que en ellos existen.<\/p>\n<p>La religi\u00f3n del Islam<\/p>\n<p>3. La Iglesia mira tambi\u00e9n con aprecio y los musulmanes que adoran al \u00fanico Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habl\u00f3 a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se someti\u00f3 a Dios Abraham, a quien la fe isl\u00e1mica mira con complacencia. Veneran a Jes\u00fas como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a Mar\u00eda, su Madre virginal, y a todos los hombres resucitados. por tanto, aprecian adem\u00e1s el d\u00eda del juicio, cuando Dios remunerar\u00e1 a todos los hombres resucitados. Por tanto, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oraci\u00f3n, las limosnas y el ayuno.<\/p>\n<p>Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres.<\/p>\n<p>La religi\u00f3n jud\u00eda<\/p>\n<p>4. Al investigar el misterio de la Iglesia, este Sagrado Concilio recuerda los v\u00ednculos con que el Pueblo del Nuevo Testamento est\u00e1 espiritualmente unido con la raza de Abraham.<\/p>\n<p>Pues la Iglesia de Cristo reconoce que los comienzos de su fe y de su elecci\u00f3n se encuentran ya en los Patriarcas, en Mois\u00e9s y los Profetas, conforme al misterio salv\u00edfico de Dios. Reconoce que todos los cristianos, hijos de Abraham seg\u00fan la fe, est\u00e1n incluidos en la vocaci\u00f3n del mismo Patriarca y que la salvaci\u00f3n de la Iglesia est\u00e1 m\u00edsticamente prefigurada en la salida del pueblo elegido de la tierra de esclavitud.<\/p>\n<p>Por lo cual, la Iglesia no puede olvidar que ha recibido la Revelaci\u00f3n del Antiguo Testamento por medio de aquel pueblo, con quien Dios, por su inefable misericordia se dign\u00f3 establecer la Antigua Alianza, ni puede olvidar que se nutre de la ra\u00edz del buen olivo en que se han injertado las ramas del olivo silvestre que son los gentiles. Cree, pues, la Iglesia que Cristo, nuestra paz, reconcili\u00f3 por la cruz a Jud\u00edos y Gentiles y que de ambos hizo una sola cosa en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>La Iglesia tiene siempre ante sus ojos las palabras del Ap\u00f3stol Pablo sobre sus hermanos de sangre, \u00aba quienes pertenecen la adopci\u00f3n y la gloria, la Alianza, la Ley, el culto y las promesas; y tambi\u00e9n los Patriarcas, y de quienes procede Cristo seg\u00fan la carne\u00bb (Rom., 9,4-5), hijo de la Virgen Mar\u00eda. Recuerda tambi\u00e9n que los Ap\u00f3stoles, fundamentos y columnas de la Iglesia, nacieron del pueblo jud\u00edo, as\u00ed como much\u00edsimos de aquellos primeros disc\u00edpulos que anunciaron al mundo el Evangelio de Cristo.<\/p>\n<p>Como afirma la Sagrada Escritura, Jerusal\u00e9n no conoci\u00f3 el tiempo de su visita, gran parte de los Jud\u00edos no aceptaron el Evangelio e incluso no pocos se opusieron a su difusi\u00f3n. No obstante, seg\u00fan el Ap\u00f3stol, los Jud\u00edos son todav\u00eda muy amados de Dios a causa de sus padres, porque Dios no se arrepiente de sus dones y de su vocaci\u00f3n. La Iglesia, juntamente con los Profetas y el mismo Ap\u00f3stol espera el d\u00eda, que s\u00f3lo Dios conoce, en que todos los pueblos invocar\u00e1n al Se\u00f1or con una sola voz y \u00able servir\u00e1n como un solo hombre\u00bb (Sofon\u00edas, 3,9).<\/p>\n<p>Como es, por consiguiente, tan grande el patrimonio espiritual com\u00fan a cristianos y jud\u00edos, este Sagrado Concilio quiere fomentar y recomendar el mutuo conocimiento y aprecio entre ellos, que se consigue sobre todo por medio de los estudios b\u00edblicos y teol\u00f3gicos y con el di\u00e1logo fraterno.<\/p>\n<p>Aunque las autoridades de los jud\u00edos con sus seguidores reclamaron la muerte de Cristo, sin embargo, lo que en su Pasi\u00f3n se hizo, no puede ser imputado ni indistintamente a todos los jud\u00edos que entonces viv\u00edan, ni a los Jud\u00edos de hoy. Y, si bien la Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios, no se ha de se\u00f1alar a los Jud\u00edos como reprobados de Dios ni malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras. Por consiguiente, procuren todos no ense\u00f1ar nada que no est\u00e9 conforme con la verdad evang\u00e9lica y con el esp\u00edritu de Cristo, ni en la catequesis ni en la predicaci\u00f3n de la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la Iglesia, que reprueba cualquier persecuci\u00f3n contra los hombres, consciente del patrimonio com\u00fan con los Jud\u00edos, e impulsada no por razones pol\u00edticas, sino por la religiosa caridad evang\u00e9lica, deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de cualquier tiempo y persona contra los Jud\u00edos.<\/p>\n<p>Por los dem\u00e1s, Cristo, como siempre lo ha profesado y profesa la Iglesia, abraz\u00f3 voluntariamente y movido por inmensa caridad, su Pasi\u00f3n y Muerte, por los pecados de todos los hombres, para que todos consigan la salvaci\u00f3n. Es, pues, deber de la Iglesia en su predicaci\u00f3n el anunciar la cruz de Cristo como signo del amor universal de Dios y como fuente de toda gracia.<\/p>\n<p>La fraternidad universal excluye toda discriminaci\u00f3n<\/p>\n<p>5. No podemos invocar a Dios, Padre de todos, si nos negamos a conducirnos fraternalmente con algunos hombres, creados a imagen de Dios. la relaci\u00f3n del hombre para con Dios Padre y con los dem\u00e1s hombres sus hermanos est\u00e1n de tal forma unidas que, como dice la Escritura: \u00abel que no ama, no ha conocido a Dios\u00bb (1 Jn., 4,8).<\/p>\n<p>As\u00ed se elimina el fundamento de toda teor\u00eda o pr\u00e1ctica que introduce discriminaci\u00f3n entre los hombres y entre los pueblos, en lo que toca a la dignidad humana y a los derechos que de ella dimanan.<\/p>\n<p>La Iglesia, por consiguiente, reprueba como ajena al esp\u00edritu de Cristo cualquier discriminaci\u00f3n o vejaci\u00f3n realizada por motivos de raza o color, de condici\u00f3n o religi\u00f3n. Por esto, el sagrado concilio, siguiendo las huellas de los santos Ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, ruega ardientemente a los fieles que, \u00abobservando en medio de las naciones una conducta ejemplar\u00bb, si es posible, en cuanto de ellos depende, tengan paz con todos los hombres, para que sean verdaderamente hijos del Padre que est\u00e1 en los cielos.<\/p>\n<p>Todas y cada una de las cosas contenidas en esta Declaraci\u00f3n han obtenido el benepl\u00e1cito de los Padres del Sacrosanto Concilio. Y Nos, en virtud de la potestad apost\u00f3lica recibida de Cristo, juntamente con los Venerables Padres, las aprobamos, decretamos y establecemos en el Esp\u00edritu Santo, y mandamos que lo as\u00ed decidido conciliarmente sea promulgado para la gloria de Dios.<\/p>\n<p>Roma, en San Pedro, 28 de octubre de 1965.<\/p>\n<p>Yo, PABLO, Obispo de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Nostra Aetate Declaraci\u00f3n del Concilio Vaticano II sobre las relaciones con las religiones no cristianas \u00a0 Proemio \u00a0 1. 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