{"id":93,"date":"2011-11-24T16:56:28","date_gmt":"2011-11-24T16:56:28","guid":{"rendered":"https:\/\/upbeat-goodall.82-223-35-84.plesk.page\/index.php\/2011\/11\/24\/orientaciones-y-sugerencias-diciembre-1974\/"},"modified":"2011-11-24T16:56:28","modified_gmt":"2011-11-24T16:56:28","slug":"orientaciones-y-sugerencias-diciembre-1974","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/2011\/11\/24\/orientaciones-y-sugerencias-diciembre-1974\/","title":{"rendered":"Orientaciones y Sugerencias &#8211; diciembre 1974"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Orientaciones y sugerencias para la aplicaci\u00f3n de la declaraci\u00f3n conciliar<br \/>\u00abNostra Aetate\u00bb  (N\u00ba 4)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Documento de la Comisi\u00f3n para las Relaciones con el Juda\u00edsmo<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abLa declaraci\u00f3n Nostra Aetate, de fecha 28 de octubre de 1965, sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas\u00bb marca un hito importante en la historia de las relaciones entre jud\u00edos y cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la iniciativa conciliar est\u00e1 enmarcada en un contexto profundamente modificado por el recuerdo de las persecuciones y matanzas sufridas por los jud\u00edos en Europa inmediatamente antes y durante la segunda guerra mundial.<\/p>\n<p>A pesar de que el cristianismo haya nacido dentro del juda\u00edsmo y haya recibido de \u00e9l algunos elementos esenciales de su fe y de su culto, la fractura se ha hecho cada vez m\u00e1s honda, hasta el punto de llegar casi a una mutua incomprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Al cabo de dos milenios, caracterizados demasiado a menudo por la ignorancia mutua y frecuentes enfrentamientos, la Declaraci\u00f3n Nostra Aetate brindaba la ocasi\u00f3n para entablar o proseguir un di\u00e1logo con miras a un mejor conocimiento rec\u00edproco. Durante los nueve a\u00f1os transcurridos, a partir de la promulgaci\u00f3n de la Declaraci\u00f3n, se han emprendido numerosas iniciativas en distintos pa\u00edses. Estas han dado lugar a desentra\u00f1ar mejor las condiciones, dentro de las cuales es posible elaborar y fomentar nuevas relaciones entre jud\u00edos y cristianos. Parece que ha llegado el momento de proponer, siguiendo las orientaciones del Concilio, algunas sugerencias concretas, basadas en la experiencia, con la esperanza de que sirvan para tratar de hacer realidad en la vida de la Iglesia los prop\u00f3sitos expuestos en el Documento conciliar.<\/p>\n<p>Partiendo de dicho Documento, aqu\u00ed hay que recordar solamente que los v\u00ednculos espirituales y las relaciones hist\u00f3ricas que unen a la Iglesia con el juda\u00edsmo condenan como contrarias al esp\u00edritu mismo del cristianismo todas las formas de antisemitismo y discriminaci\u00f3n, cosa que de por s\u00ed la dignidad humana basta para condenar. Con mayor raz\u00f3n estos v\u00ednculos y relaciones imponen el deber de una mejor comprensi\u00f3n rec\u00edproca y de una renovada estima mutua. De manera positiva es importante, pues, concretamente, que los cristianos procuren entender mejor los elementos fundamentales de la tradici\u00f3n religiosa hebrea y que capten los rasgos esenciales con que los jud\u00edos se definen a s\u00ed miso a la luz de su actual realidad religiosa.<\/p>\n<p>De acuerdo con estas con consideraciones de principios, proponemos sencillamente algunas primeras aplicaciones pr\u00e1cticas en varios sectores esenciales de la vida de la Iglesia, con miras a iniciar o a fomentar de manera sana las relaciones entre los cat\u00f3licos y sus hermanos hebreos.<\/p>\n<p>1. el dialogo<\/p>\n<p>En realidad, hay que reconocer que las relaciones entre hebreos y cristianos, cuando las ha habido, no han superado generalmente el mon\u00f3logo; lo importante ahora es entablar un verdadero di\u00e1logo.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo presupone un deseo mutuo de conocerse y de ampliar e intensificar este conocimiento. Constituye un medio privilegiado para facilitar un mejor conocimiento mutuo y, concretamente en el caso del di\u00e1logo entre jud\u00edos y cristianos, para conocer m\u00e1s a fondo las riquezas de la propia tradici\u00f3n. Condici\u00f3n para el di\u00e1logo es respetar al interlocutor tal como es y, sobre todo, respetar su fe y sus convicciones religiosas.<\/p>\n<p>En virtud de su misi\u00f3n divina, la Iglesia tiene por su naturaleza el deber de proclamar a Jesucristo en el mundo (Ad Gentes,2) Para evitar que este testimonio de Jesucristo pueda parecer a los jud\u00edos una agresi\u00f3n, los cat\u00f3licos procurar\u00e1n vivir y proclamar su fe respetando escrupulosamente la libertad religiosa tal como la ha ense\u00f1ado el Concilio Vaticano II (Declaraci\u00f3n \u00abDignitatis Humanae\u00bb). Deber\u00e1n esforzarse, asimismo, por comprender las dificultades que el alma hebrea experimenta ante el misterio del Verbo encarnado, dada la noci\u00f3n tan alta y pura que ella tiene de la trascendencia divina.<\/p>\n<p>Si bien es verdad que en este terreno reina todav\u00eda un clima de recelo bastante extendido, motivado por un pasado deplorable, los cristianos, por su lado, han de saber reconocer su parte de responsabilidad y sacar las consecuencias pr\u00e1cticas para el futuro.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las reuniones fraternas, se estimular\u00e1 tambi\u00e9n el encuentro de especialistas, con miras a estudiar los m\u00faltiples problemas relacionados con las convicciones fundamentales del juda\u00edsmo y del cristianismo. Gran apertura de esp\u00edritu, prevenci\u00f3n contra los propios prejuicios y tacto: tales son las cualidades indispensables para no herir, ni siquiera involuntariamente, a los interlocutores.<\/p>\n<p>Si las circunstancias lo permiten y es deseable por ambas partes, podr\u00e1 facilitarse un encuentro com\u00fan ante Dios, en la oraci\u00f3n y la meditaci\u00f3n silenciosa, ya que \u00e9ste es muy eficaz para obtener la humildad y la apertura de esp\u00edritu y de coraz\u00f3n, tan necesarias para el conocimiento profundo de s\u00ed mismo y de los dem\u00e1s. Las grandes causas, como son ofrecer la ocasi\u00f3n para dar vida a tales encuentros.<\/p>\n<p>2. la liturgia<\/p>\n<p>Deber\u00e1n recordarse los v\u00ednculos existentes entre la liturgia cristiana y la liturgia jud\u00eda. La comunidad de vida al servicio de Dios y de la humanidad por amor a Dios, tal como se realiza en la liturgia, es una caracter\u00edstica tanto de la liturgia jud\u00eda como de la cristiana. Para las relaciones judeo-cristianas es necesario conocer los elementos comunes de la vida lit\u00fargica (f\u00f3rmulas, fiestas, ritos, etc.), en los que la Biblia ocupa un lugar esencial.<\/p>\n<p>Deber\u00e1 hacerse un esfuerzo por comprender mejor lo que en el Antiguo testamento conserva su valor propio y perenne (cf. \u00abDei Verbum\u00bb, 14-15); porque este valor o ha sido anulado por la interpretaci\u00f3n posterior del Nuevo Testamento que, al contrario, le da su significado pleno, recibiendo a su vez luz y explicaci\u00f3n (cf. ibidem 16). La importancia de esto es tanto mayor en cuanto que la reforma lit\u00fargica pone a los cristianos cada vez m\u00e1s en contacto con los textos del Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>Al comentar los textos b\u00edblicos, sin minimizar los elementos originales del cristianismo, se pondr\u00e1 de relieve la continuidad de nuestra fe con la relaci\u00f3n a la de la Antigua Alianza, a la luz de las promesas. Nosotros creemos que \u00e9stas se han cumplido con la primera venida de Cristo, pero no es menos cierto que estamos esperando todav\u00eda su perfecto cumplimiento, que se realizar\u00e1 cuando El vuelva glorioso al final de los tiempos.<\/p>\n<p>En cuanto a las lecturas lit\u00fargicas, se deber\u00e1 darles, en las homil\u00edas, una justa interpretaci\u00f3n, sobre todo si se trata de pasajes que parecen ofrecen una imagen desfavorable del pueblo jud\u00edo como tal. Habr\u00e1 que esforzarse por instruir al pueblo como tal. Habr\u00e1 que esforzarse por instruir al pueblo cristiano de manera que llegue a comprender todos los textos en su justo sentido y en su verdadero significado para el creyente de hoy.<\/p>\n<p>Las comisiones encargadas de las traducciones lit\u00fargicas pondr\u00e1n especial cuidado en la versi\u00f3n de las expresiones y los pasajes que puedan ser entendido de manera tendenciosa por los cristianos no suficientemente informados. Es evidente que no pueden cambiarse los textos b\u00edblicos, pero s\u00ed se puede, en las versiones destinadas al uso lit\u00fargico, hacer expl\u00edcito el significado del texto, teniendo en cuenta los estudios de los ex\u00e9getas.<\/p>\n<p>Las observaciones anteriores hay que aplicarlas tambi\u00e9n a las introducciones de las lecturas b\u00edblicas, de la \u00abOraci\u00f3n de los fieles\u00bb y a los comentarios incluidos en los misales de los fieles.<\/p>\n<p>3. ense\u00f1anza y  educaci\u00f3n<\/p>\n<p>Aunque todav\u00eda queda mucho trabajo por hacer, se ha llegado en los \u00faltimos a\u00f1os a una mejor comprensi\u00f3n del juda\u00edsmo y de su relaci\u00f3n con el cristianismo, gracias a las ense\u00f1anzas de la Iglesia, a los estudios e investigaciones de los especialistas y tambi\u00e9n al di\u00e1logo iniciado. A este respecto merecen recordarse los puntos siguientes:<\/p>\n<p>El mismo Dios, \u00abinspirador y autor de los libros de ambos Testamentos\u00bb (Dei Verbum, 16) es quien habla en la Antigua y en la nueva Alianza.<\/p>\n<p>El juda\u00edsmo de tiempo de Cristo y de los Ap\u00f3stoles era una realidad compleja, que englobaba todo un mundo de tendencia, de valores espirituales, religiosos, sociales y culturales.<\/p>\n<p>El Antiguo Testamento y la tradici\u00f3n jud\u00eda en \u00e9l fundada no deben considerarse opuestos al Nuevo Testamento, como si constituyesen un religi\u00f3n solamente de justicia, de temor y legalismo, sin referencia al amor de Dios y del pr\u00f3jimo (cf. Dt., 6,5; Lev., 19-18; Mt. 22,34-40).<\/p>\n<p>Jes\u00fas, lo mismo que sus ap\u00f3stoles y gran parte de sus primeros disc\u00edpulos, naci\u00f3 del pueblo jud\u00edo. El mismo, revel\u00e1ndose como Mes\u00edas e Hijo de dios (cf. Mt. 16,16), portador de un mensaje nuevo, el Evangelio, se present\u00f3 como el cumplimiento y la perfecci\u00f3n de la revelaci\u00f3n anterior. Y aunque la ense\u00f1anza de Jesucristo tiene un car\u00e1cter de profunda novedad, no por eso deja de apoyarse, repetidas veces, en la doctrina del Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento est\u00e1 profundamente marcado todo \u00e9l por su relaci\u00f3n con el Antiguo. Como ha declarado el Concilio Vaticano II: \u00abDios, inspirador y autor de los libros de ambos Testamentos, lo hizo sabiamente, de modo que el Antigua encubriera el Nuevo, y el Nuevo descubriera el Antiguo\u00bb (Dei Verbum, 16). Adem\u00e1s, Jes\u00fas emplea m\u00e9todos de ense\u00f1anza similares a los de los rabinos de su tiempo.<\/p>\n<p>En cuanto al proceso y muerte de Jes\u00fas, el Concilio ha recordado que \u00ablo que e perpetr\u00f3 en la Psi\u00f3n no puede ser imputado ni indistintamente a todos los jud\u00edos que viv\u00edan entonces ni a los jud\u00edos de hoy\u00bb (Nostra Aetate, 4).<\/p>\n<p>La historia del juda\u00edsmo no termina con la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, sino que ha seguido adelante desarrollando una tradici\u00f3n religiosa, cuyo alcance, si bien asumiendo, a nuestro parecer, un significado profundamente diferente despu\u00e9s de Cristo, sigue, no obstante, siendo rico en valores religiosos.<\/p>\n<p>Junto con los profetas y el ap\u00f3stol Pablo, \u00abla Iglesia espera el d\u00eda, que s\u00f3lo Dios conoce, en que todos los pueblos invocar\u00e1n al Se\u00f1or, con una sola voz y \u00ablo servir\u00e1n\u00bb como un solo hombre\u00bb (Sof., 3,9) (\u00abNostra Aetate\u00bb, 4)<\/p>\n<p>La informaci\u00f3n acerca de estas cuestiones debe ser impartida a todos los niveles de ense\u00f1anza y educaci\u00f3n del cristiano. Entre los medios de informaci\u00f3n, revisten particular importancia los siguientes:<\/p>\n<p>-manuales de catequesis;<\/p>\n<p>&#8211; libros de historia;<\/p>\n<p>&#8211; medios de comunicaci\u00f3n social (prensa, radio, cine, TV)<\/p>\n<p>El empleo eficaz de estos medios presupone una espec\u00edfica formaci\u00f3n de los profesores y de los educadores en las escuelas, as\u00ed como en los seminarios y en las universidades.<\/p>\n<p>Se fomentar\u00e1 la investigaci\u00f3n por parte de los especialistas acerca de los problemas que ata\u00f1en al hebra\u00edsmo y las relaciones judeo-cristianas, especialmente en \u00e1mbito de la ex\u00e9gesis, de la teolog\u00eda, de la historia y de la sociolog\u00eda. Los institutos cat\u00f3licos superiores de investigaci\u00f3n, a ser posible en colaboraci\u00f3n con otras instituciones an\u00e1logas, as\u00ed como los especialistas, est\u00e1n invitados a contribuir a la soluci\u00f3n de tales problemas. Donde sea posible se crear\u00e1n c\u00e1tedras de estudios jud\u00edos y se estimular\u00e1 la colaboraci\u00f3n con expertos jud\u00edos.<\/p>\n<p>4. acci\u00f3n social y comun<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n jud\u00eda y cristiana, fundada en la Palabra de Dios, es consciente del valor de la persona humana, imagen de Dios. El amor al mismo Dios debe traducirse en una acci\u00f3n efectiva en favor de los hombres. De acuerdo con el esp\u00edritu de los profetas, jud\u00edos y cristianos colaborar\u00e1n gustosos para la consecuci\u00f3n de la justicia social y de la paz, a nivel local, nacional e internacional,<\/p>\n<p>Esta acci\u00f3n com\u00fan puede fomentar al mismo tiempo un mayor conocimiento y estima rec\u00edproca.<\/p>\n<p>conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>El Concilio Vaticano II ha indicado el camino que hay que seguir para promover una profunda fraternidad entre jud\u00edos y cristianos. Pero queda todav\u00eda por recorrer mucho camino.<\/p>\n<p>El problema de las relaciones entre jud\u00edos y cristianos interesa a la Iglesia como tal, pues es \u00abescrutando su propio misterio\u00bb como ella se plantea el misterio de Israel. Un problema que sigue teniendo toda su importancia, aun en las regiones donde no hay ninguna comunidad hebrea. Este problema tiene asimismo un aspecto ecum\u00e9nico: el retorno de los cristianos a las fuentes y a los or\u00edgenes de su fe, injertada en la Antigua Alianza, contribuye a la b\u00fasqueda de la unidad en Cristo, piedra angular.<\/p>\n<p>En este sentido las medidas pastorales oportunas dentro del marco de la disciplina general de la Iglesia y de la doctrina com\u00fanmente profesada por su magisterio. Crear\u00e1n, por ejemplo, a nivel nacional y regional, comisiones o secretariados apropiados, o nombrar\u00e1n a una persona competente encargada de promover la aplicaci\u00f3n de las directrices conciliares y de las sugerencias aqu\u00ed propuestas.<\/p>\n<p>En el plano de la Iglesia universal, el Santo padre ha constituido, con fecha 22 de octubre de 1974, aneja al Secretariado para la Uni\u00f3n de los Cristianos,  una \u00abComisi\u00f3n especial para las relaciones religiosas con el Juda\u00edsmo\u00bb. Creada con miras a promover y estimular relaciones religiosas entre jud\u00edos y cat\u00f3licos, en colaboraci\u00f3n eventual con otros cristianos, esta Comisi\u00f3n especial, dentro de los l\u00edmites de su competencia, et\u00e1 a disposici\u00f3n de todos los organismos interesados, para informarlos y ayudarlos a realizar su cometido en conformidad con las directrices de la Santa Sede; \u00e9sta desea incrementar dicha colaboraci\u00f3n para poner en pr\u00e1ctica de manera efectiva y justa las orientaciones del Concilio.<\/p>\n<p>Johannes, card. Willebrands,  Presidente de la Comisi\u00f3n<\/p>\n<p>Pierre-Marie de Cantenson, O.P., Secretario<\/p>\n<p>Roma, 1 de diciembre de 1974<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Orientaciones y sugerencias para la aplicaci\u00f3n de la declaraci\u00f3n conciliar\u00abNostra Aetate\u00bb (N\u00ba 4) \u00a0 Documento de la Comisi\u00f3n para las Relaciones con el Juda\u00edsmo \u00a0 \u00abLa declaraci\u00f3n Nostra Aetate, de fecha 28 de octubre de 1965, sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas\u00bb marca un hito importante en la historia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[31],"tags":[],"class_list":["post-93","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-documentos-eclesiales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/93","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=93"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/93\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=93"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=93"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=93"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}