{"id":98,"date":"2011-11-24T17:15:27","date_gmt":"2011-11-24T17:15:27","guid":{"rendered":"https:\/\/upbeat-goodall.82-223-35-84.plesk.page\/index.php\/2011\/11\/24\/la-interpretacion-de-la-biblia-en-la-iglesia-1993\/"},"modified":"2011-11-24T17:15:27","modified_gmt":"2011-11-24T17:15:27","slug":"la-interpretacion-de-la-biblia-en-la-iglesia-1993","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/2011\/11\/24\/la-interpretacion-de-la-biblia-en-la-iglesia-1993\/","title":{"rendered":"La interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia &#8211; 1993"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/cejc-madrid.org\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/Documento__la_interpretacion_de_la_Biblia_en_la_iglesia.pdf\">Descargar archivo en pdf<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">La Interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia\u00bb<br \/>Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Discurso* de su Santidad el Papa Juan Pablo II Sobre la Interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia<br \/>Este discurso fue pronunciado en la ma\u00f1ana del viernes 23 de abril de 1993, durante una audiencia conmemorativa de los 100 a\u00f1os de la Enc\u00edclica \u00bb Providentissimus Deus\u00bb de Le\u00f3n XIII y de los cincuenta a\u00f1os de la Enc\u00edclica \u00bb Divino Afflante Spiritu\u00bb de P\u00edo Xll, ambas dedicadas a los estudios b\u00edblicos.<br \/>La audiencia tuvo lugar en la sala Clementina del Vaticano. Participaron en ella los miembros del Colegio cardenalicio, del Cuerpo Diplom\u00e1tico acreditado ante la Santa Sede, los de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica y el profesorado del Pontificio Instituto B\u00edblico.<br \/>Durante la audiencia, el Cardenal J. Ratzinger present\u00f3 al Santo Padre el documento de la Comisi\u00f3n B\u00edblica sobre la interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia.<br \/>Se\u00f1ores Cardenales;<br \/>Se\u00f1ores jefes de las misiones diplom\u00e1ticas;<br \/>Se\u00f1ores miembros de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica;<br \/>Se\u00f1ores profesores del Pontificio Instituto B\u00edblico:<br \/>1. Agradezco de todo coraz\u00f3n al cardenal Ratzinger los sentimientos que acaba de expresar al presentarme el documento elaborado por la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica sobre la interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia. Con alegr\u00eda recibo este documento, fruto de un trabajo colegial emprendido por su iniciativa, se\u00f1or cardenal, y proseguido con perseverancia durante muchos a\u00f1os. Responde a una gran preocupaci\u00f3n m\u00eda, porque la interpretaci\u00f3n de la Sagrada Escritura es de importancia capital para le fe cristiana y la vida de la Iglesia. \u00abEn los Libros sagrados \u2013 como nos ha recordado muy bien el Concilio \u2013, el Padre, que est\u00e1 en el cielo, sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos. Y es tan grande el poder y la fuerza de la palabra de Dios, que constituye sustento y vigor de la Iglesia, firmeza de fe para sus hijos, alimento del alma, fuente l\u00edmpida y perenne de vida espiritual\u00bb (Dei Verbum, 21). El modo de interpretar los textos b\u00edblicos para los hombres y las mujeres de nuestro tiempo tiene consecuencias directas para su relaci\u00f3n personal y comunitaria con Dios, y tambi\u00e9n est\u00e1 ligado estrechamente a la misi\u00f3n de la Iglesia. Se trata de un problema vital, que merec\u00eda nuestra atenci\u00f3n.<br \/>2. Vuestro trabajo ha terminado en un momento muy oportuno, pues me brinda la ocasi\u00f3n de celebrar con vosotros dos aniversarios ricos de significado: el centenario de la Enc\u00edclica Providentissimus Deus y el cincuentenario de la Enc\u00edclica Divino Afflante Spiritu, ambas dedicadas a cuestiones b\u00edblicas. El 18 de noviembre de 1893, el Papa Le\u00f3n Xlll, muy atento a los problemas intelectuales, public\u00f3 su enc\u00edclica sobre los estudios relacionados con la Sagrada Escritura con el fin \u2013 escribi\u00f3 \u2013 \u00abde estimularlos y recomendarlos\u00bb, y tambi\u00e9n de \u00aborientarlos de una manera que corresponda mejor a las necesidades de la \u00e9poca\u00bb (Enchiridion biblicum, 82). Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, el Papa P\u00edo Xll, en su Enc\u00edclica Divino Afflante Spiritu, dio a los ex\u00e9getas cat\u00f3licos nuevo aliento y nuevas directrices. Entre tanto, el magisterio pontificio manifestaba su atenci\u00f3n constante a los problemas escritur\u00edsticos mediante numerosas intervenciones. En 1902, Le\u00f3n Xlll cre\u00f3 la Comisi\u00f3n B\u00edblica; en 1909, P\u00edo X fund\u00f3 el Instituto B\u00edblico. En 1920, Benedicto XV celebr\u00f3 el 1500 aniversario de la muerte de san Jer\u00f3nimo mediante una enc\u00edclica sobre la interpretaci\u00f3n de la Biblia. As\u00ed, el gran impulso dado a los estudios b\u00edblicos se confirm\u00f3 en el Concilio Vaticano II, de modo que la Iglesia entera se benefici\u00f3 de ellos. La Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica Dei Verbum ilumina el trabajo de los ex\u00e9getas cat\u00f3licos e invita a los pastores y a los fieles a alimentarse m\u00e1s asiduamente de la palabra de Dios contenida en las Escrituras.<br \/>Deseo hoy insistir en algunos aspectos de la ense\u00f1anza de estas dos enc\u00edclicas y en la validez permanente de sus orientaciones a trav\u00e9s de las circunstancias cambiantes, a fin de aprovechar mejor su aportaci\u00f3n.<br \/>I. De la \u00abProvidentissimus Deus\u00bb a la \u00abDivino Afflante Spiritu\u00bb<br \/>3. En primer lugar, entre estos dos documentos se nota una diferencia importante. Se trata de la parte pol\u00e9mica o, m\u00e1s exactamente, apolog\u00e9tica \u2013 de las dos enc\u00edclicas. En efecto, ambas manifiestan la preocupaci\u00f3n por responder a los ataques contra la interpretaci\u00f3n cat\u00f3lica de la Biblia, pero estos ataques no iban en la misma direcci\u00f3n. Por una parte, la Providentissimus Deus quiere proteger la interpretaci\u00f3n cat\u00f3lica de la Biblia contra los ataques de la ciencia racionalista, por otra, la Divino Afflante Spiritu se preocupa m\u00e1s por defender la interpretaci\u00f3n cat\u00f3lica contra los ataques de quienes se oponen al empleo de la ciencia por parte de los ex\u00e9getas y quieren imponer una interpretaci\u00f3n no cient\u00edfica, llamada espiritual, de la Sagrada Escritura.<br \/>Este cambio radical de perspectiva se deb\u00eda, evidentemente, a las circunstancias. La Providentissimus Deus fue publicada en una \u00e9poca marcada por duras pol\u00e9micas contra la Iglesia. La ex\u00e9gesis liberal alimentaba en gran medida estas pol\u00e9micas, porque utilizaba todos los recursos de las ciencias, desde la cr\u00edtica textual hasta la geolog\u00eda, pasando por la filosof\u00eda, la cr\u00edtica literaria, la historia de las religiones, la arqueolog\u00eda y otras disciplinas m\u00e1s. Por el contrario, la Divino Afflante Spiritu se public\u00f3 poco tiempo despu\u00e9s de una pol\u00e9mica muy diferente suscitada, sobre todo, en Italia contra el estudio cient\u00edfico de la Biblia. Un op\u00fasculo an\u00f3nimo muy difundido pon\u00eda en guardia contra lo que describ\u00eda como \u00abun peligro grave para la Iglesia y las almas: el sistema cr\u00edtico-cient\u00edfico en el estudio y la interpretaci\u00f3n de la Sagrada Escritura, sus desviaciones funestas y sus aberraciones\u00bb.<br \/>4. En los dos casos, la reacci\u00f3n del Magisterio fue significativa, pues, en lugar de limitarse a una respuesta puramente defensiva, fue al fondo del problema y manifest\u00f3 as\u00ed \u2013 observ\u00e9moslo en seguida \u2013 la fe de la Iglesia en el misterio de la Encarnaci\u00f3n.<br \/>Contra la ofensiva de la ex\u00e9gesis liberal, que presentaba sus afirmaciones como conclusiones fundadas en los logros de la ciencia, se podr\u00eda haber reaccionado lanzando un anatema contra el uso de las ciencias en la interpretaci\u00f3n de la Biblia y ordenando a los ex\u00e9getas cat\u00f3licos que se limitaran a una explicaci\u00f3n espiritual de los textos.<br \/>La Providentissimus Deus no sigui\u00f3 ese camino. Al contrario, la enc\u00edclica exhorta a los ex\u00e9getas cat\u00f3licos a adquirir una verdadera competencia cient\u00edfica, para que aventajen a sus adversarios en su mismo terreno. El primer medio de defensa \u2013 sostiene \u2013 \u00abse encuentra en el estudio de las lenguas orientales antiguas, as\u00ed como en el ejercicio de la cr\u00edtica cient\u00edfica\u00bb (Enchiridion biblicum, 118). La Iglesia no tiene miedo de la cr\u00edtica cient\u00edfica. S\u00f3lo desconf\u00eda de las opiniones preconcebidas que pretenden fundarse en la ciencia, pero que, en realidad, hacen salir subrepticiamente a la ciencia de su campo propio.<br \/>Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, en la Divino Afflante Spiritu, el Papa P\u00edo Xll pudo constatar la fecundidad de las directivas impartidas por la Providentissimus Deus: \u00abGracias a un mejor conocimiento de las lenguas b\u00edblicas y de todo lo que concierne a Oriente&#8230;, un buen n\u00famero de cuestiones planteadas en la \u00e9poca de Le\u00f3n Xlll contra la autenticidad, la antig\u00fcedad, la integridad y el valor hist\u00f3rico de los Libros sagrados&#8230; hoy se han aclarado y solucionado\u00bb (Enchiridion biblicum, 546). El trabajo de los ex\u00e9getas cat\u00f3licos, \u00abque han hecho un uso correcto de las armas intelectuales utilizadas por sus adversarios\u00bb (n. 562), hab\u00eda dado su fruto. Y precisamente por esta raz\u00f3n, la Divino Afflante Spiritu se muestra menos preocupada que la Providentissimus Deus por combatir las posiciones de la ex\u00e9gesis racionalista.<br \/>5. Pero resultaba necesario responder a los ataques que proven\u00edan de los partidarios de la ex\u00e9gesis as\u00ed llamada \u00abm\u00edstica\u00bb (n. 552), que pretend\u00edan que el Magisterio condenara los esfuerzos de la ex\u00e9gesis cient\u00edfica. \u00bfC\u00f3mo responde la enc\u00edclica? Podr\u00eda haberse limitado a se\u00f1alar la utilidad e, incluso, la necesidad de estos esfuerzos encaminados a defender la fe, lo cual habr\u00eda favorecido una especie de dicotom\u00eda entre la ex\u00e9gesis cient\u00edfica, destinada a un uso externo, y la interpretaci\u00f3n espiritual, reservada a un uso interno. En la Divino Afflante Spiritu, P\u00edo Xll evit\u00f3 deliberadamente avanzar en este sentido. Por el contrario, reivindic\u00f3 la uni\u00f3n estrecha de esos dos procedimientos, indicando, por un lado, el alcance \u00abteol\u00f3gico\u00bb del sentido literal, definido met\u00f3dicamente (Enchiridion biblicum, 251); por otro, afirmando que, para que pueda ser reconocido como sentido de un texto b\u00edblico, el sentido espiritual debe presentar garant\u00edas de autenticidad. La simple inspiraci\u00f3n subjetiva no basta. Es preciso poder mostrar que se trataba de un sentido \u00abquerido por Dios mismo\u00bb, de un significado espiritual \u00abdado por Dios\u00bb al texto inspirado (Enchiridion biblicum, 552-553). La determinaci\u00f3n del sentido espiritual entra tambi\u00e9n, de este modo, en el dominio de la ciencia exeg\u00e9tica.<br \/>2<br \/>Comprobamos, pues, que a pesar de la gran diversidad de dificultades que ten\u00edan que afrontar, las dos enc\u00edclicas coinciden perfectamente en su nivel m\u00e1s profundo. Ambas rechazan la ruptura entre lo humano y lo divino, entre la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y la mirada de la fe, y entre el sentido literal y el sentido espiritual. Aparecen, por tanto, plenamente en armon\u00eda con el misterio de la Encarnaci\u00f3n.<br \/>II. Armon\u00eda entre ex\u00e9gesis cat\u00f3lica y el misterio de la Encarnaci\u00f3n<br \/>6. La Enc\u00edclica Divino Afflante Spiritu ha expresado el v\u00ednculo estrecho que une a los textos b\u00edblicos inspirados con el misterio de la Encarnaci\u00f3n, con las siguientes palabras: \u00abAI igual que la Palabra sustancial de Dios se hizo semejante a los hombres en todo, excepto en el pecado, as\u00ed las palabras de Dios expresadas en lenguas humanas, se han hecho en todo semejantes al lenguaje humano, excepto en el error\u00bb (Enchiridion biblicum, 559). Recogida casi al pie de la letra por la Constituci\u00f3n conciliar Dei Verbum, (n.13), esta afirmaci\u00f3n pone de relieve un paralelismo rico de significado.<br \/>Es verdad que la puesta por escrito de las palabras de Dios, gracias al carisma de la inspiraci\u00f3n escritur\u00edstica, fue un primer paso hacia la encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios. En efecto estas palabras escritas representaban un medio estable de comunicaci\u00f3n y comuni\u00f3n entre el pueblo elegido y su \u00fanico Se\u00f1or. Por otro lado, gracias al aspecto prof\u00e9tico de estas palabras, fue posible reconocer el cumplimiento del designio de Dios, cuando \u00abel Verbo se hizo carne, y puso su morada entre nosotros\u00bb (Jn 1,14). Despu\u00e9s de la glorificaci\u00f3n celestial de la humanidad del Verbo hecho carne, tambi\u00e9n su paso entre nosotros queda testimoniado de manera estable gracias a las palabras escritas. Junto con los escritos inspirados de la primera alianza, los escritos inspirados de la nueva alianza constituyen un medio verificable de comunicaci\u00f3n y comuni\u00f3n entre el pueblo creyente y Dios, Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo. Este medio no puede, ciertamente, separarse del manantial de vida espiritual que brota del coraz\u00f3n de Jes\u00fas crucificado y se propaga gracias a los sacramentos de la Iglesia. Sin embargo tiene su consistencia: la consistencia de un texto escrito, que merece cr\u00e9dito.<br \/>8. La Divino Afflante Spiritu, como es sabido, recomend\u00f3 especialmente a los ex\u00e9getas el estudio de los g\u00e9neros literarios utilizados en los Libros sagrados, llegando a decir que el ex\u00e9geta cat\u00f3lico debe \u00abconvencerse de que no puede descuidar esta parte de su misi\u00f3n sin gran menoscabo de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica\u00bb (Enchiridion biblicum, 560). Esta recomendaci\u00f3n nace de la preocupaci\u00f3n por comprender el sentido de los textos con la m\u00e1xima exactitud y precisi\u00f3n y, por tanto, en su contexto cultural e hist\u00f3rico. Una idea falsa de Dios y de la Encarnaci\u00f3n lleva a algunos cristianos a tomar una orientaci\u00f3n contraria. Tienden a creer que, siendo Dios el ser absoluto, cada una de sus palabras tiene un valor absoluto, independiente de todos los condicionamientos del lenguaje humano. No conviene, seg\u00fan ellos, estudiar estos condicionamientos para hacer distinciones que relativizar\u00edan el alcance de las palabras. Pero eso equivale a enga\u00f1arse y rechazar, en realidad, los misterios de la inspiraci\u00f3n escritur\u00edstica y de la Encarnaci\u00f3n, ateni\u00e9ndose a una noci\u00f3n falsa del Ser absoluto. El Dios de la Biblia no es un Ser absoluto que, aplastando todo lo que toca, anula todas las diferencias y todos los matices. Es, m\u00e1s bien, el Dios creador, que ha creado la maravillosa variedad de los seres de cada especie, como dice y repite el relato del G\u00e9nesis (cf. Gn 1). Lejos de anular las diferencias, Dios las respeta y valora (cf. 1 Cor 12, 18.24.28). Cuando se expresa en lenguaje humano, no da a cada expresi\u00f3n un valor uniforme, sino que emplea todos los matices posibles con una gran flexibilidad, aceptando tambi\u00e9n sus limitaciones. Esto hace que la tarea de los ex\u00e9getas sea tan compleja, necesaria y apasionante. No puede descuidarse ning\u00fan aspecto del lenguaje. El progreso reciente de las investigaciones ling\u00fc\u00edsticas, literarias y hermen\u00e9uticas ha llevado a la ex\u00e9gesis b\u00edblica a a\u00f1adir al estudio de los g\u00e9neros literarios otros puntos de vista (ret\u00f3rico, narrativo y estructuralista). Otras ciencias humanas, como la psicolog\u00eda y la sociolog\u00eda tambi\u00e9n han dado su contribuci\u00f3n. A todo esto puede aplicarse la consigna que Le\u00f3n Xlll dio a los miembros de la Comisi\u00f3n B\u00edblica: \u00abNo consideren extra\u00f1o a su campo de trabajo ninguno de los hallazgos de la investigaci\u00f3n diligente de los modernos; por el contrario, est\u00e9n atentos para poder adoptar sin demora todo lo \u00fatil que cada momento aporta a la ex\u00e9gesis b\u00edblica\u00bb (Vigilantiae, Enchiridion biblicum, 140). El estudio de los condicionamientos humanos de la palabra de Dios debe proseguir con inter\u00e9s renovado incesantemente.<br \/>9. Este estudio, sin embargo, no basta. Para respetar la coherencia de la fe de la Iglesia y de la inspiraci\u00f3n de la Escritura, la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica debe estar atenta a no limitarse a los aspectos humanos de los textos b\u00edblicos. Es necesario, sobre todo, ayudar al pueblo cristiano a captar m\u00e1s n\u00edtidamente la palabra de Dios en estos textos, de forma que los reciba mejor, para vivir plenamente en comuni\u00f3n con Dios. Para ello es preciso, desde luego, que el ex\u00e9geta mismo capte la palabra de Dios en los textos, lo cual s\u00f3lo es posible si su trabajo intelectual est\u00e1 sostenido por un impulso de vida espiritual.<br \/>3<br \/>Si carece de este apoyo, la investigaci\u00f3n exeg\u00e9tica queda incompleta, pierde de vista su finalidad principal y se limita a tareas secundarias. Puede, incluso, transformarse en una especie de evasi\u00f3n. El estudio cient\u00edfico de los meros aspectos humanos de los textos puede hacer olvidar que la palabra de Dios invita a cada uno a salir de s\u00ed mismo para vivir en la fe y en la caridad.<br \/>La Enc\u00edclica Providentissimus Deus recuerda, a este respecto, el car\u00e1cter particular de los Libros sagrados y la exigencia que de ello deriva para su interpretaci\u00f3n: \u00abLos Libros sagrados \u2013 afirma \u2013 no pueden equipararse a los escritos ordinarios, sino que, al haber sido dictados por el mismo Esp\u00edritu Santo y tener un contenido de suma importancia, misterioso y dificil en muchos aspectos, para comprenderlos y explicarlos, tenemos siempre necesidad de la venida del mismo Esp\u00edritu Santo, es decir, de su luz y su gracia, que es preciso pedir ciertamente con una oraci\u00f3n humilde y conservar con una vida santa\u00bb (Enchiridion biblicum, 89). Con una f\u00f3rmula m\u00e1s breve, tomada de San Agust\u00edn, la Divino Afflante Spiritu expresa esa misma exigencia: \u00abOrent ut intellegant!\u00bb (Enchiridion biblicum, 569).<br \/>S\u00ed, para llegar a una interpretaci\u00f3n plenamente v\u00e1lida de las palabras inspiradas por el Esp\u00edritu Santo, es necesario que el Esp\u00edritu Santo nos gu\u00ede; y para esto, es necesario orar, orar mucho, pedir en la oraci\u00f3n la luz interior del Esp\u00edritu y aceptar d\u00f3cilmente esta luz, pedir el amor, \u00fanica realidad que nos hace capaces de comprender el lenguaje de Dios, que \u00abes amor\u00bb (1 Jn 4, 8.16). Incluso durante el trabajo de interpretaci\u00f3n, es imprescindible que nos mantengamos, lo m\u00e1s posible, en presencia de Dios.<br \/>10. La docilidad al Esp\u00edritu Santo produce y refuerza otra disposici\u00f3n, necesaria para la orientaci\u00f3n correcta de la ex\u00e9gesis: la fidelidad a la Iglesia. El ex\u00e9geta cat\u00f3lico no alimenta el equ\u00edvoco individualista de creer que, fuera de la comunidad de los creyentes se pueden comprender mejor los textos b\u00edblicos. Lo que es verdad es todo lo contrario, pues esos textos no han sido dados a investigadores individuales \u00abpara satisfacer su curiosidad o proporcionarles tema de estudio y de investigaci\u00f3n\u00bb (Divino Afflante Spiritu, Enchiridion biblicum 566); han sido confiados a la comunidad de los creyentes, a la Iglesia de Cristo, para alimentar su fe y guiar su vida de caridad. Respetar esta finalidad es condici\u00f3n para la validez de la interpretaci\u00f3n. La Providentissimus Deus record\u00f3 esta verdad fundamental y observ\u00f3 que, lejos de estorbar la investigaci\u00f3n b\u00edblica, respetar este dato favorece su progreso aut\u00e9ntico (cf. Enchiridion biblicum, 108-109). Es consolador comprobar que los estudios recientes de filosof\u00eda hermen\u00e9utica han confirmado esta manera de ver y que ex\u00e9getas de diversas confesiones han trabajado en una perspectiva an\u00e1loga, subrayando, por ejemplo, la necesidad de interpretar cada texto b\u00edblico como parte del canon de las Escrituras reconocido por la Iglesia, o estando mucho m\u00e1s atentos a las aportaciones de le ex\u00e9gesis patr\u00edstica.<br \/>En efecto, ser fiel a la Iglesia significa situarse resueltamente en la corriente de la gran Tradici\u00f3n que, con la gu\u00eda del Magisterio, que cuenta con la garant\u00eda de la asistencia especial del Esp\u00edritu Santo, ha reconocido los escritos can\u00f3nicos como palabra de Dios dirigida a su pueblo, y jam\u00e1s ha dejado de meditarlas y de descubrir su riqueza inagotable. Tambi\u00e9n el Concilio Vaticano II lo ha afirmado: \u00abTodo lo dicho sobre la interpretaci\u00f3n de la Escritura queda sometido al juicio definitivo de la Iglesia, que recibi\u00f3 de Dios el encargo y el oficio de conservar e interpretar la palabra de Dios\u00bb (Dei Verbum, 12).<br \/>Asimismo es verdad \u2013 como dice tambi\u00e9n el Concilio, que cita una afirmaci\u00f3n de la Providentissimus Deus \u2013, a los ex\u00e9getas toca&#8230; ir penetrando y exponiendo el sentido de la Sagrada Escritura, de modo que con dicho estudio pueda madurar el juicio de la Iglesia\u00bb (Dei Verbum, 12; cf. Providentissimus Deus, Enchiridion biblicum, 109): \u00abUt, quasi praeparato studio, judicium Ecclesiae maturetur\u00bb).<br \/>11. Para realizar mejor esta tarea eclesial tan importante, los ex\u00e9getas se deben mantener cerca de la predicaci\u00f3n de la palabra de Dios, ya sea dedicando una parte de su tiempo a este ministerio, ya sea relacion\u00e1ndose con quienes lo ejercen y ayud\u00e1ndoles con publicaciones de ex\u00e9gesis pastoral (cf. Divino Afflante Spiritu, Enchiridion biblicum, 551). Evitar\u00e1n, as\u00ed, perderse en los caminos de una investigaci\u00f3n cient\u00edfica abstracta, que los alejar\u00eda del sentido verdadero de las Escrituras, pues este sentido no puede separarse de su finalidad, que consiste en poner a los creyentes en relaci\u00f3n personal con Dios.<br \/>lll. El nuevo documento de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica<br \/>12. En esta perspectiva \u2013 seg\u00fan la Providentissimus Deus \u2013 \u00abse abre para el trabajo personal de cada ex\u00e9geta un campo vasto de investigaci\u00f3n\u00bb (Enchiridion biblicum, 109). Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, la Divino Afflante Spiritu renovaba, con t\u00e9rminos diferentes, la misma comprobaci\u00f3n estimulante: \u00abQuedan, pues,<br \/>4<br \/>muchos puntos, y algunos muy importantes, en cuya discusi\u00f3n y explicaci\u00f3n la penetraci\u00f3n de Esp\u00edritu y los talentos de los ex\u00e9getas cat\u00f3licos pueden y deben ejercerse libremente\u00bb (Enchiridion biblicum, 565).<br \/>Lo que era verdad en 1943 sigue si\u00e9ndolo en nuestros d\u00edas, porque el progreso de las investigaciones ha aportado soluciones a ciertos problemas y, al mismo tiempo, ha planteado nuevas cuestiones, que es preciso estudiar. En la ex\u00e9gesis, como en las dem\u00e1s ciencias, cuanto m\u00e1s se desplaza la frontera de lo desconocido, tanto m\u00e1s se ensancha el campo de la exploraci\u00f3n. No hab\u00edan transcurrido cinco a\u00f1os de la Divino Afflante Spiritu, cuando el descubrimiento de los manuscritos de Qumr\u00e1n arroj\u00f3 nueva luz sobre un gran n\u00famero de problemas b\u00edblicos y abri\u00f3 otros campos de investigaci\u00f3n. A continuaci\u00f3n, se hicieron muchos descubrimientos, y se crearon nuevos m\u00e9todos de investigaci\u00f3n y de an\u00e1lisis.<br \/>13. Este cambio de situaci\u00f3n ha hecho necesario un nuevo examen de los problemas. La Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica se ha aplicado a este cometido, y hoy presenta el fruto de su trabajo, titulado La interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia.<br \/>Lo que impresiona a simple vista en este documento es la apertura de esp\u00edritu con que ha sido concebido. Se pasa revista a los m\u00e9todos, los enfoques y las lecturas realizadas hoy en la ex\u00e9gesis y, a pesar de algunas reservas, a veces graves, que hay que expresar, se admite en casi todos ellos la presencia de elementos v\u00e1lidos para una interpretaci\u00f3n integral del texto.<br \/>En efecto, la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica no tiene un m\u00e9todo de interpretaci\u00f3n propio exclusivo sino que, partiendo de la base hist\u00f3rico-cr\u00edtica, sin presupuestos filos\u00f3ficos u otros contrarios a la verdad de nuestra fe, aprovecha todos los m\u00e9todos actuales, buscando en cada uno de ellos la semilla del Verbo.<br \/>14. Otro rasgo caracter\u00edstico de esta s\u00edntesis es su equilibrio y su moderaci\u00f3n. En su interpretaci\u00f3n de la Biblia, sabe armonizar la diacron\u00eda y la sincron\u00eda, reconociendo que las dos se completan y son indispensables para que surja toda la verdad del texto y satisfaga las exigencias leg\u00edtimas del lector moderno.<br \/>M\u00e1s importante a\u00fan es el hecho de que la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica no centra su atenci\u00f3n \u00fanicamente en los aspectos humanos de la revelaci\u00f3n b\u00edblica, error en que a veces cae el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico, ni en los aspectos divinos, como pretende el fundamentalismo. Al contrario, se esfuerza por poner de relieve todos esos aspectos, unidos en la \u00abcondescendencia\u00bb divina (Dei Verbum, 13), que est\u00e1 en la base de toda la Escritura.<br \/>15. Por \u00faltimo, es posible descubrir el \u00e9nfasis que este documento pone en el hecho de que la palabra b\u00edblica operante se dirige universalmente, en el tiempo y en el espacio, a toda la humanidad. Si \u00abla palabra de Dios&#8230; se hace semejante al lenguaje humano\u00bb (Dei Verbum, 13), es para que todos la entiendan. No puede permanecer lejana, \u00abporque&#8230; no es superior a tus fuerzas, ni est\u00e1 fuera de tu alcance&#8230; Sino que est\u00e1 bien cerca de ti, est\u00e1 en tu boca y en tu coraz\u00f3n para que la pongas en pr\u00e1ctica\u00bb (cf. Dt 30, 11.14).<br \/>\u00c9ste es el objetivo de la interpretaci\u00f3n de la Biblia. Si la tarea primordial de la ex\u00e9gesis estriba en alcanzar el sentido aut\u00e9ntico del texto sagrado o sus diferentes sentidos, es necesario que luego comunique ese sentido al destinatario de la Sagrada Escritura que es, en la medida de lo posible, toda persona humana.<br \/>La Biblia ejerce su influencia a lo largo de los siglos. Un proceso constante de actualizaci\u00f3n adapta la interpretaci\u00f3n a la mentalidad y al lenguaje contempor\u00e1neos. El car\u00e1cter concreto e inmediato del lenguaje b\u00edblico facilita en gran medida esa adaptaci\u00f3n, pero su arraigo en una cultura antigua suscita algunas dificultades. Por tanto, es preciso volver a traducir constantemente el pensamiento b\u00edblico al lenguaje contempor\u00e1neo, para que se exprese de una manera adaptada a sus oyentes. En cualquier caso, esta traducci\u00f3n debe ser fiel al original, y no puede forzar los textos para acomodarlos a una lectura o a un enfoque que est\u00e9 de moda en un momento determinado. Hay que mostrar todo el resplandor de la palabra de Dios, aun cuando est\u00e9 \u00abexpresada en palabras humanas\u00bb (Dei Verbum, 13).<br \/>La Biblia esta difundida hoy en todos los continentes y en todas las naciones. Pero, para que su acci\u00f3n sea profunda, es necesario que se d\u00e9 una inculturaci\u00f3n seg\u00fan el esp\u00edritu propio de cada pueblo. Las naciones menos influenciadas por las desviaciones de la civilizaci\u00f3n occidental moderna comprender\u00e1n, tal vez con mayor facilidad, el mensaje b\u00edblico que aquellas que ya son casi insensibles a la acci\u00f3n de la palabra de Dios a causa de la secularizaci\u00f3n y de los excesos de la desmitologizaci\u00f3n.<br \/>5<br \/>En nuestro tiempo se requiere un gran esfuerzo, no s\u00f3lo por parte de los estudiosos y los predicadores, sino tambi\u00e9n de los divulgadores del pensamiento b\u00edblico: deben utilizar todos los medios posibles \u2013 y hoy disponen de muchos \u2013, a fin de que el alcance universal del mensaje b\u00edblico se reconozca ampliamente y su eficacia salv\u00edfica se manifieste por doquier.<br \/>Gracias a este documento, la interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia puede hallar un impulso nuevo para bien del mundo entero, para hacer resplandecer la verdad y exaltar la caridad en el umbral del tercer milenio.<br \/>Conclusi\u00f3n<br \/>16. Al terminar, tengo la alegr\u00eda de poder dar las gracias y alentar, como mis predecesores Le\u00f3n XIII y P\u00edo Xll, a los ex\u00e9getas cat\u00f3licos y, en particular, a vosotros, los miembros de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica.<br \/>Os agradezco cordialmente el trabajo excelente que llev\u00e1is a cabo al servicio de la palabra de Dios y del pueblo de Dios: trabajo de investigaci\u00f3n, de ense\u00f1anza y de publicaci\u00f3n; ayuda prestada a la teolog\u00eda, a la liturgia de la Palabra y al ministerio de la predicaci\u00f3n; iniciativas que favorecen el ecumenismo y las buenas relaciones entre cristianos y jud\u00edos; y participaci\u00f3n en los esfuerzos de la Iglesia por responder a las aspiraciones y a las dificultades del mundo moderno.<br \/>A esto a\u00f1ado mi aliento afectuoso para la nueva etapa que es preciso recorrer. La complejidad creciente de esta tarea requiere los esfuerzos de todos y una amplia colaboraci\u00f3n interdisciplinar. En un mundo en que la investigaci\u00f3n cient\u00edfica se vuelve cada vez m\u00e1s importante en muchos campos, es indispensable que la ciencia exeg\u00e9tica se sit\u00fae en un nivel adecuado. Es uno de los aspectos de la inculturaci\u00f3n de la fe, que forma parte de la misi\u00f3n de la Iglesia, en uni\u00f3n con la aceptaci\u00f3n del misterio de la Encarnaci\u00f3n.<br \/>Que Cristo Jes\u00fas, Verbo de Dios Encarnado, que abri\u00f3 la inteligencia de sus disc\u00edpulos a la comprensi\u00f3n de las Escritura (Lc 24, 45), os gu\u00ede en vuestras investigaciones. Que la Virgen Mar\u00eda os sirva de modelo no s\u00f3lo por su docilidad generosa a la palabra de Dios, sino tambi\u00e9n, y en primer lugar, por su modo de recibir todo lo que se le dijo. San Lucas nos refiere que Mar\u00eda meditaba en su coraz\u00f3n las palabras divinas y los acontecimientos que se produc\u00edan, \u00absymballousa en t\u00ea kardia aut\u00eas\u00bb (Lc 2, 19). Por su aceptaci\u00f3n de la palabra, es modelo y madre de los disc\u00edpulos (cf. Jn 19, 27). As\u00ed pues, que ella os ense\u00f1e a aceptar plenamente la palabra de Dios en la investigaci\u00f3n intelectual y en toda vuestra vida.<br \/>Os imparto de todo coraz\u00f3n mi bendici\u00f3n apost\u00f3lica, para que vuestro trabajo y vuestra acci\u00f3n contribuyan cada vez m\u00e1s a hacer resplandecer la luz de la Sagrada Escritura.<br \/>* Traducci\u00f3n espa\u00f1ola de L&#8217;Osservatore Romano. Edici\u00f3n semanal en lengua espa\u00f1ola, 30 de abril 1993, p\u00e1g. 5 y 6. El discurso fue pronunciado en franc\u00e9s.<br \/>6<br \/>\u00abLa Interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia\u00bb<br \/>I N D I C E<br \/>PREFACIO<br \/>INTRODUCCI\u00d3N<br \/>A. Problem\u00e1tica Actual B. La finalidad de este documento<br \/>I. M\u00c9TODOS Y ACERCAMIENTOS PARA LA INTERPRETACI\u00d3N<br \/>A. M\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico<br \/>1. Historia del m\u00e9todo<br \/>2. Principios<br \/>3. Descripci\u00f3n<br \/>4. Evaluaci\u00f3n<br \/>B. Nuevos m\u00e9todos de an\u00e1lisis literario<br \/>1. An\u00e1lisis ret\u00f3rico<br \/>2. An\u00e1lisis narrativo<br \/>3. An\u00e1lisis semi\u00f3tico<br \/>C. Acercamientos basados sobre la Tradici\u00f3n<br \/>1. Acercamiento can\u00f3nio<br \/>2. El recurso de las tradiciones jud\u00edas de interpretaci\u00f3n<br \/>3. La historia de los efectos del texto<br \/>D. Acercamiento por las ciencias humanas<br \/>1. Acercamiento sociol\u00f3gico<br \/>2. Acercamiento por la antropolog\u00eda cultural<br \/>3. Acercamientos psicol\u00f3gicos y psicoanal\u00edticos<br \/>E. Acercamiento contextual<br \/>1. Acercamiento liberacionista<br \/>2. Acercamiento feminista<br \/>F. Lectura fundamentalista<br \/>II. CUESTIONES DE HERMEN\u00c9UTICA<br \/>A. Hermen\u00e9uticas filos\u00f3ficas<br \/>1. Perspectivas modernas<br \/>2. Utilidad para la ex\u00e9gesis<br \/>B. Sentidos de la Escritura inspirada<br \/>1. Sentido literal<br \/>2. Sentido espiritual<br \/>3. Sentido pleno<br \/>III. DIMENSIONES CARACTER\u00cdSTICAS DE LA INTERPRETACI\u00d3N CAT\u00d3LICA<br \/>A. La interpretaci\u00f3n en la Tradici\u00f3n b\u00edblica<br \/>1. Relecturas<br \/>2. Relaciones entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento 3. Algunas conclusiones<br \/>B. La interpretaci\u00f3n en la tradici\u00f3n de la Iglesia<br \/>1. Formaci\u00f3n del canon<br \/>2. Ex\u00e9gesis patr\u00edstica<br \/>3. Papel de los diferentes miembros de la Iglesia en la interpretaci\u00f3n<br \/>C. La tarea del ex\u00e9geta<br \/>1. Orientaciones principales<br \/>2. Investigaci\u00f3n<br \/>3. La ense\u00f1anza<br \/>4. Publicaciones<br \/>D. Relaciones con las otras disciplinas teol\u00f3gicas<br \/>1. Teolog\u00eda y precomprensi\u00f3n de los textos b\u00edblicos<br \/>2. Ex\u00e9gesis y teolog\u00eda dogm\u00e1tica 7<br \/>3. Ex\u00e9gesis y teolog\u00eda moral<br \/>4. Puntos de vista diferentes e interacci\u00f3n necesaria<br \/>IV. INTERPRETACI\u00d3N DE LA BIBLIA EN LA VIDA DE LA IGLESIAIV. IGLESIA<br \/>8<br \/>A. Actualizaci\u00f3n<br \/>1. Principios<br \/>2. M\u00e9todos<br \/>3. L\u00edmites<br \/>B. Inculturaci\u00f3n<br \/>C. Uso de la Biblia<br \/>1. En la liturgia<br \/>2. La Lectio divina<br \/>3. En el ministerio pastoral<br \/>4. En el ecumenismo<br \/>CONCLUSI\u00d3N<br \/>NOTAS<br \/>PREFACIO<br \/>El estudio de la Biblia es, de alg\u00fan modo, el alma de la teolog\u00eda, dice el Concilio Vaticano II (DV 24), en conexi\u00f3n con una frase de Le\u00f3n Xlll. Tal estudio no est\u00e1 nunca completamente concluido: cada \u00e9poca tendr\u00e1 que buscar nuevamente, a su modo, la comprensi\u00f3n de los libros sagrados. En la historia de la interpretaci\u00f3n, el surgimiento del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico signific\u00f3 el comienzo de una nueva \u00e9poca. Con \u00e9l se abr\u00edan nuevas posibilidades de comprender la palabra b\u00edblica en su sentido original. Como todas las cosas humanas, tambi\u00e9n este m\u00e9todo implica riesgos, a pesar de sus positivas posibilidades: la b\u00fasqueda del sentido original puede conducir a trasponer completamente la palabra en el pasado, de modo que no se la perciba ya en su dimensi\u00f3n presente. Puede conducir a que solamente la dimensi\u00f3n humana de la palabra aparezca como real, mientras el verdadero autor, Dios, se escapa a la percepci\u00f3n de un m\u00e9todo que ha sido elaborado precisamente para la comprensi\u00f3n de las cosas humanas. La aplicaci\u00f3n de un m\u00e9todo \u00abprofano\u00bb a la Biblia deb\u00eda suscitar confrontaciones.<br \/>Todo lo que contribuye a reconocer mejor la verdad, y a disciplinar las propias perspectivas, es una valiosa ayuda para la teolog\u00eda. En tal sentido era justo que el m\u00e9todo tuviera acceso al trabajo de aquella. Todos los l\u00edmites de nuestro horizonte, que nos impiden mirar y escuchar m\u00e1s all\u00e1 de lo meramente humano, deben ser superados. As\u00ed, el surgimiento del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico ha puesto en movimiento un esfuerzo para determinar sus alcances y su estructura, que de ning\u00fan modo est\u00e1 concluido a\u00fan.<br \/>En este esfuerzo, el Magisterio de la Iglesia Cat\u00f3lica ha tomado posici\u00f3n m\u00e1s de una vez con importantes documentos. Primeramente Le\u00f3n Xlll, con la Enc\u00edclica Providentissimus Deus del 18 de noviembre de 1893, ha se\u00f1alado algunas marcas en el mapa de la ex\u00e9gesis. En la \u00e9poca de la aparici\u00f3n de un liberalismo extremadamente seguro de s\u00ed mismo y hasta dogm\u00e1tico, Le\u00f3n Xlll se expresaba de manera prevalentemente cr\u00edtica, sin excluir, sin embargo, lo positivo de las nuevas posibilidades. Cincuenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, P\u00edo Xll, en su Enc\u00edclica Divino Afflante Sp\u00edritu del 30 de septiembre de 1943, y sobre el fundamento del trabajo de grandes ex\u00e9getas cat\u00f3licos, animaba positivamente a hacer fructificar los m\u00e9todos modernos para la comprensi\u00f3n de la Biblia. La Constituci\u00f3n del Concilio Vaticano II, Dei Verbum, del 18 de noviembre de 1965, sobre la divina revelaci\u00f3n, retom\u00f3 todas estas ense\u00f1anzas, y nos ha dejado una s\u00edntesis entre las perspectivas permenantes de la Teolog\u00eda de los Padres y los nuevos logros metodol\u00f3gicos de la era moderna, que contin\u00faa siendo vigente.<br \/>Entretanto, el horizonte metodol\u00f3gico del trabajo exeg\u00e9tico se ha ampliado de un modo tal, como no era previsible hace treinta a\u00f1os. Nuevos m\u00e9todos y nuevos acercamientos se ofrecen, desde el estructuralismo hasta la ex\u00e9gesis materialista, psicoanal\u00edtica y liberacionista. Por otra parte, hay tambi\u00e9n nuevos intentos de recuperar los m\u00e9todos de la ex\u00e9gesis de los Padres de la Iglesia, y de explotar formas renovadas de una exposici\u00f3n espiritual de la Escritura.<br \/>La Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica ha considerado un deber, cien a\u00f1os despu\u00e9s de Providentissimus Deus y cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de Divino Afflante Sp\u00edritu, procurar definir una posici\u00f3n de ex\u00e9gesis cat\u00f3lica en la situaci\u00f3n presente. La Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica no es, conforme a su nueva estructura despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, un \u00f3rgano del Magisterio, sino una comisi\u00f3n de especialistas que, como ex\u00e9getas creyentes, y conscientes de su responsabilidad cient\u00edfica y eclesial, toman, posici\u00f3n frente a problemas esenciales de la interpretaci\u00f3n de la Escritura apoyados por la confianza que en ellos deposita el Magisterio.<br \/>De este modo ha surgido el presente documento, que propone una visi\u00f3n de conjunto bien fundada sobre el panorama de los m\u00e9todos presentes, y ofrece; orientaci\u00f3n sobre las posibilidades y l\u00edmites de estos caminos. Suponiendo todo esto, el documento se pregunta luego c\u00f3mo se puede reconocer el sentido de la Escritura, ese sentido en el cual se compenetran la palabra humana y la palabra divina, el car\u00e1cter \u00fanico d acontecimiento hist\u00f3rico y el car\u00e1cter permanente de la palabra eterna; contempor\u00e1nea a todo momento. La palabra b\u00edblica viene desde un pasado real, pero no solamente desde el pasado sino al mismo tiempo desde la eternidad de Dios. Nos conduce hacia la eternidad de Dios, pero, una vez m\u00e1s, por el camino del tiempo, al cual corresponden pasado presente y futuro.<br \/>Creo que el documento es verdaderamente \u00fatil para resolver la gran cuesti\u00f3n del camino justo para comprender la Sagrada Escritura, y ofrece elementos que nos hacen avanzar en nuestra comprensi\u00f3n. El documento retoma las l\u00edneas de las Enc\u00edclicas de 1893 y 1943 y las prolonga fructuosamente.<br \/>A los miembros de la Comisi\u00f3n B\u00edblica quisiera agradecer por la tarea, paciente y con frecuencia fatigosa, en la cual el texto ha crecido poco a poco. Auguro una amplia divulgaci\u00f3n al documento, de modo que sea una colaboraci\u00f3n eficiente en la b\u00fasqueda de una apropiaci\u00f3n m\u00e1s profunda de la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura.<br \/>Roma, en la fiesta del Evangelista San Mateo, 1993<br \/>Card. Joseph Ratzinger<br \/>INTRODUCCI\u00d3N<br \/>La interpretaci\u00f3n de los textos b\u00edblicos contin\u00faa suscitando en nuestro tiempo un vivo inter\u00e9s y provoca importantes discusiones, que han tomado en los \u00faltimos a\u00f1os dimensiones nuevas. Dada la importancia fundamental de la Biblia para la fe cristiana, para la vida de la Iglesia y para las relaciones de los cristianos con los fieles de otras religiones, la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica ha sido invitada a expresarse sobre este tema.<br \/>A. Problem\u00e1tica Actual<br \/>El problema de la interpretaci\u00f3n de la Biblia no es una invenci\u00f3n moderna, como a veces se querr\u00eda hacer creer. La Biblia misma testimonia que su interpretaci\u00f3n presenta dificultades. Al lado los textos l\u00edmpidos, tiene tambi\u00e9n pasajes oscuros. Leyendo algunos or\u00e1culos de Jerem\u00edas, Daniel se interrogaba largamente sobre su sentido (Dn 9, 2). Seg\u00fan los Hechos de los Ap\u00f3stoles, un et\u00edope del primer siglo se encontraba en la misma situaci\u00f3n a prop\u00f3sito de un pasaje del libro de Isa\u00edas (Is 53, 7-8) y reconoc\u00eda la necesidad de un int\u00e9rprete (He 8, 30-35). La Segunda carta de Pedro declara que \u00abninguna profec\u00eda de la Escritura puede ser interpretada por cuenta propia\u00bb (2 Pe 1, 20), y observa, por otra parte, que las cartas del ap\u00f3stol Pablo contienen \u00abalgunos puntos dif\u00edciles de comprender, que los que carecen de instrucci\u00f3n y firmeza interpretan err\u00f3neamente, como hacen con el resto de las Escrituras, acarre\u00e1ndose as\u00ed su propia perdici\u00f3n\u00bb (2 Pe 3, 16).<br \/>9<br \/>El problema es pues antiguo, pero se ha acentuado con el paso del tiempo: por lo pronto, para llegar hasta los hechos y las palabras de los cuales habla la Biblia, los lectores deben volver atr\u00e1s veinte o treinta siglos, lo que no deja de suscitar dificultades. Por otra parte, las cuestiones de interpretaci\u00f3n se han vuelto m\u00e1s complejas en los tiempos modernos, a causa de los progresos realizados por las ciencias humanas. Los m\u00e9todos cient\u00edficos para el estudio de textos antiguos se han precisado. Pero, \u00bfen qu\u00e9 medida estos m\u00e9todos son apropiados para la interpretaci\u00f3n de la Sagrada Escritura? A esta pregunta, la prudencia pastoral de la Iglesia ha respondido durante largo tiempo con reticencia, porque con frecuencia los m\u00e9todos, a pesar de sus elementos positivos, se encontraban ligados a opciones contrarias a la fe cristiana.<br \/>Pero se ha producido una evoluci\u00f3n positiva, marcada por toda una serie de documentos pontificios, desde la Enc\u00edclica Providentissimus Deus de Le\u00f3n Xlll (18 de noviembre de 1893) hasta la Enc\u00edclica Divino Afflante Sp\u00edritu de P\u00edo Xll (30 de septiembre de 1943), y ha sido confirmada por la declaraci\u00f3n de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica Sancta Mater Ecclesia (21 de abril de 1964) y sobre todo por la Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica Dei Verbum del Concilio Vaticano II (18 de noviembre de 1965).<br \/>La fecundidad de esta actitud constructiva se ha manifestado de una manera innegable. Los estudios b\u00edblicos han tomado un notable impulso en la Iglesia Cat\u00f3lica, y se reconoce cada vez m\u00e1s su valor cient\u00edfico en el mundo de los especialistas y entre los fieles. El di\u00e1logo ecum\u00e9nico se ha facilitado considerablemente, se ha hecho m\u00e1s profunda la influencia de la Biblia sobre la teolog\u00eda, contribuyendo as\u00ed a la renovaci\u00f3n teol\u00f3gica. El inter\u00e9s de la Biblia entre los cat\u00f3licos ha aumentado y ha favorecido el progreso de la vida cristiana. Quienes han adquirido una seria formaci\u00f3n en este campo, consideran ya imposible volver a un estado de interpretaci\u00f3n precient\u00edfico, que juzgan, no sin raz\u00f3n, claramente insuficiente. Pero en el momento mismo en que el m\u00e9todo cient\u00edfico m\u00e1s corriente -el m\u00e9todo \u00abhist\u00f3rico-cr\u00edtico\u00bb-, es practicado habitualmente en ex\u00e9gesis, y tambi\u00e9n en la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica, este m\u00e9todo se encuentra sujeto a discusi\u00f3n: por una parte, en el mundo cient\u00edfico mismo, por la aparici\u00f3n de otros m\u00e9todos y acercamientos, y por otra parte, por las cr\u00edticas de numerosos cristianos, que lo juzgan deficiente desde el punto de vista de la fe. Particularmente atento, como su nombre lo indica, a la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de los textos o de las tradiciones a trav\u00e9s del tiempo -a la diacron\u00eda-, el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico se encuentra actualmente, en algunos ambientes, en competencia con m\u00e9todos que insisten en una comprensi\u00f3n sincr\u00f3nica de los textos, ya se trate de su lenguaje, de su composici\u00f3n, de su trama narrativa o de su esfuerzo de persuasi\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, al cuidado que tienen los m\u00e9todos diacr\u00f3nicos de reconstituir el pasado se sustituye, frecuentemente, una tendencia a interrogar los textos situ\u00e1ndolos en las perspectivas filos\u00f3ficas, psicoanal\u00edticas, sociol\u00f3gicas, pol\u00edticas etc., del tiempo presente. Este pluralismo de m\u00e9todos y acercamientos es apreciado por unos como un \u00edndice de riqueza, pero a otros les da la impresi\u00f3n de una gran confusi\u00f3n.<br \/>Real o aparente, esta confusi\u00f3n ofrece nuevos argumentos a los adversarios de la ex\u00e9gesis cient\u00edfica. El conflicto de las interpretaciones manifiesta, seg\u00fan ellos, que nada se gana sometiendo los textos b\u00edblicos a las exigencias de los m\u00e9todos cient\u00edficos, sino que, al contrario, mucho se pierde. Subrayan que la ex\u00e9gesis cient\u00edfica provoca la perplejidad y la duda sobre los innumerables puntos, que eran hasta ahora admitidos pac\u00edficamente, empujando a algunos ex\u00e9getas a tomar posiciones contrarias a la fe de la Iglesia sobre cuestiones tan importantes como la concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas y sus milagros, e incluso sobre su resurrecci\u00f3n y divinidad.<br \/>A\u00fan cuando no llegue a tales negaciones, la ex\u00e9gesis cient\u00edfica se caracteriza, seg\u00fan ellos, por su esterilidad en lo que concierne al progreso de la vida cristiana. En lugar de permitir un acceso m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s seguro a las fuentes vivas de la Palabra de Dios, hace de la Biblia un libro cerrado, cuya interpretaci\u00f3n siempre problem\u00e1tica requiere una refinada t\u00e9cnica, que hace de ella dominio reservado a algunos especialistas. A \u00e9stos, algunos aplican la frase del Evangelio: \u00abOs hab\u00e9is apoderado de la llave de la ciencia. No hab\u00e9is entrado vosotros, y a los que quer\u00edan entrar se lo hab\u00e9is impedido\u00bb (Lc 11, 53; cf., Mt 23, 13).<br \/>En consecuencia, se considera \u00abnecesario sustituir el paciente trabajo de la ex\u00e9gesis cient\u00edfica con acercamientos m\u00e1s simples, como tal o cual pr\u00e1ctica de lectura sincr\u00f3nica, que se considera suficiente; o inclusive, renunciando a todo estudio, se favorece una lectura de la Biblia llamada \u00abespiritual\u00bb. Con este t\u00e9rmino se entiende una lectura guiada \u00fanicamente por la inspiraci\u00f3n personal subjetiva y destinada a nutrir esta inspiraci\u00f3n. Algunos buscan en la Biblia sobre todo el Cristo de su visi\u00f3n personal y la satisfacci\u00f3n de su religiosidad espont\u00e1nea. Otros pretenden encontrar en ella respuestas directas a todo tipo de cuestiones personales o colectivas. Numerosas sectas proponen como \u00fanica interpretaci\u00f3n verdadera aquella de la cual afirman haber tenido la revelaci\u00f3n.<br \/>B. La finalidad de este documento<br \/>Es, pues, oportuno considerar seriamente los diferentes aspectos de la situaci\u00f3n actual en materia de interpretaci\u00f3n b\u00edblica, prestar atenci\u00f3n a las cr\u00edticas, a las quejas y aspiraciones que se expresan sobre esta cuesti\u00f3n, valorar las posibilidades abiertas por los nuevos m\u00e9todos y acercamientos y procurar, en fin, precisar la orientaci\u00f3n que corresponde mejor a la misi\u00f3n de la ex\u00e9gesis en la Iglesia Cat\u00f3lica.<br \/>10<br \/>Tal es la finalidad de este documento. La Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica desea indicar los caminos que conviene tomar para llegar a una interpretaci\u00f3n de la Biblia tan fiel como sea posible a su car\u00e1cter a la vez<br \/>humano y divino. Ella no pretende tomar posici\u00f3n sobre todas las cuestiones que se presentan a prop\u00f3sito de la Biblia, como, por ejemplo, la teolog\u00eda de la inspiraci\u00f3n. Lo que desea es examinar los m\u00e9todos capaces de contribuir eficazmente a poner de relieve todas las riquezas contenidas en los textos b\u00edblicos, a fin de que la Palabra de Dios pueda ser siempre y cada vez m\u00e1s alimento espiritual de los miembros de su pueblo, la fuente, para ellos, de una vida de fe, de esperanza y de amor, y una luz para toda la humanidad (cf. Dei Verbum, 21).<br \/>Para alcanzar esta finalidad, este documento:<br \/>1. Describir\u00e1 brevemente los diferentes m\u00e9todos y acercamientos (1<br \/>11<br \/>1) indicando sus posibilidades y sus l\u00edmites;<br \/>2. Examinar\u00e1 algunas cuestiones de hermen\u00e9utica;<br \/>3. Propondr\u00e1 una reflexi\u00f3n sobre las dimensiones caracter\u00edsticas de la interpretaci\u00f3n cat\u00f3lica de la Biblia, y sobre sus relaciones con las otras disciplinas teol\u00f3gicas;<br \/>4. Considerar\u00e1, finalmente, el lugar que tiene la interpretaci\u00f3n de la Biblia en la vida de la Iglesia.<br \/>I. M\u00c9TODOS Y ACERCAMIENTOS PARA LA INTERPRETACI\u00d3N<br \/>A. M\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico<br \/>El m\u00e9todo hist\u00f3rico cr\u00edtico es el m\u00e9todo indispensable para el estudio cient\u00edfico del sentido de los textos antiguos. Puesto que la Sagrada Escritura, en cuanto \u00abPalabra de Dios en lenguaje humano\u00bb, ha sido compuesta por autores humanos en todas sus partes y todas sus fuentes, su justa comprensi\u00f3n no solamente admite como legitima, sino que requiere la utilizaci\u00f3n de este m\u00e9todo.<br \/>1. Historia del m\u00e9todo<br \/>Para apreciar correctamente este m\u00e9todo en su estadio actual, conviene echar una mirada sobre su historia. Algunos elementos de este m\u00e9todo de interpretaci\u00f3n son muy antiguos. Han sido utilizados en la antig\u00fcedad por los comentaristas griegos de la literatura cl\u00e1sica, y m\u00e1s tarde, en el per\u00edodo patr\u00edstico, por autores como Or\u00edgenes, Jer\u00f3nimo y Agust\u00edn. El m\u00e9todo estaba entonces menos elaborado. Sus formas modernas son el resultado de perfeccionamientos, aportados sobre todo a partir de los humanistas del renacimiento y su recursus ad fontes. Mientras la cr\u00edtica textual del Nuevo Testamento no pudo desarrollarse como disciplina cient\u00edfica sino a partir de 1800, despu\u00e9s de producirse el distanciamiento del Textus receptus, los comienzos de la cr\u00edtica literaria se remontan al siglo XVII, con la obra de Richard Simon, que llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre los duplicados, las divergencias en el contenido y las diferencias de estilo observables en el Pentateuco; constataciones dif\u00edcilmente conciliables con la atribuci\u00f3n de todo el texto a un autor \u00fanico, Mois\u00e9s. En el siglo XVIII, Jean Astruc se contentaba a\u00fan con la explicaci\u00f3n de que Mois\u00e9s se hab\u00eda servido de diferentes fuentes (sobre todo de dos fuentes principales) para componer el libro del G\u00e9nesis. Despu\u00e9s, la cr\u00edtica rechaz\u00f3 cada vez m\u00e1s decididamente la atribuci\u00f3n a Mois\u00e9s de la composici\u00f3n del Pentateuco. La cr\u00edtica literaria se identific\u00f3 largo tiempo con el esfuerzo por discernir en los textos, fuentes diferentes. Se desarroll\u00f3 as\u00ed, en el siglo XIX, la hip\u00f3tesis de los \u00abdocumentos\u00bb, que procura explicar la redacci\u00f3n del Pentateuco. Cuatro documentos, en parte paralelos entre ellos, pero que provienen de \u00e9pocas diferentes, se habr\u00edan fusionado: el yavista (Y), el elohista (E), el Deuteronomio (D) y el sacerdotal (P: del alem\u00e1n \u00abPriester\u00bb, \u00absacerdotes\u00bb). De \u00e9ste \u00faltimo se habr\u00eda servido el redactor final para estructurar el conjunto. De modo an\u00e1logo, para explicar las convergencias y divergencias constatadas entre los tres evangelios sin\u00f3pticos, se recurri\u00f3 a la hip\u00f3tesis de las \u00abdos fuentes\u00bb, seg\u00fan la cual los evangelios de Mateo y Lucas habr\u00edan sido compuestos a partir de dos fuentes principales: el evangelio de Marcos, y una colecci\u00f3n de palabras de Jes\u00fas (llamada Q, del alem\u00e1n \u00abQuelle\u00bb, \u00abfuente\u00bb). En lo esencial, estas dos hip\u00f3tesis tienen a\u00fan vigencia en la ex\u00e9gesis cient\u00edfica, aunque sean objeto de contestaci\u00f3n.<br \/>En el deseo de establecer la cronolog\u00eda de los textos b\u00edblicos, este g\u00e9nero de cr\u00edtica literaria se limitaba a un trabajo de distinci\u00f3n y estratificaci\u00f3n para distinguir las diferentes fuentes, y no otorgaba suficiente atenci\u00f3n a la estructura final del texto b\u00edblico y al mensaje que expresa en su estadio actual (se mostraba as\u00ed poca estima por las obras de los redactores). Por esto, la ex\u00e9gesis hist\u00f3rico-cr\u00edtica pod\u00eda aparecer como disolvente y destructiva, tanto m\u00e1s que algunos ex\u00e9getas, bajo la influencia de la historia comparada de las religiones, tal como se practicaba entonces, o partiendo de concepciones filos\u00f3ficas, emit\u00edan juicios negativos sobre la Biblia.<br \/>Hermann Gunkel liber\u00f3 el m\u00e9todo del ghetto de la critica literaria comprendida de este modo. Aunque continuaba considerando los libros del Pentateuco como compilaciones, dedic\u00f3 su atenci\u00f3n a la textura particular de las diferentes unidades. Procur\u00f3 definir el g\u00e9nero de cada una (por ejemplo, \u00ableyenda\u00bb o \u00abhimno\u00bb) y su ambiente de origen o \u00abSitz im Leben\u00bb (por ejemplo, situaci\u00f3n jur\u00eddica, lit\u00fargica, etc.). Con esta investigaci\u00f3n de los g\u00e9neros literarios est\u00e1 emparentando el \u00abestudio cr\u00edtico de las formas\u00bb (\u00abFormgeschichte\u00bb), inaugurado en la ex\u00e9gesis de los sin\u00f3pticos por Mart\u00edn Dibelius y Rudolph Bultmann. Este \u00faltimo integr\u00f3 en los estudios de la \u00abFormgeschichte\u00bb una hermen\u00e9utica b\u00edblica inspirada por la filosof\u00eda existencialista de Mart\u00edn Heidegger. El resultado fue que la Formgeschichte suscit\u00f3 frecuentemente serias reservas. Pero este m\u00e9todo, en s\u00ed mismo, ha dado como resultado manifestar m\u00e1s claramente que la tradici\u00f3n neotestamentaria tiene su origen y ha tomado su forma en la primera comunidad cristiana, pasando de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas mismo a la predicaci\u00f3n que proclama que Jes\u00fas es el Cristo. A la \u00abFormgeschichte\u00bb se ha a\u00f1adido la \u00abRedaktionsgeschichte\u00bb, \u00abestudio cr\u00edtico de la redacci\u00f3n\u00bb. \u00c9ste procura poner en claro la contribuci\u00f3n personal de cada evangelista, y las orientaciones teol\u00f3gicas que han guiado su trabajo de redacci\u00f3n. Con la utilizaci\u00f3n de este \u00faltimo m\u00e9todo, la serie de diferentes etapas del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico ha quedado m\u00e1s completa: de la cr\u00edtica textual se pasa a una cr\u00edtica literaria que descompone (b\u00fasqueda de las fuentes), luego a un estudio cr\u00edtico de las formas; por \u00faltimo a un an\u00e1lisis de la redacci\u00f3n, atento al texto en su composici\u00f3n. Es as\u00ed posible una comprensi\u00f3n m\u00e1s precisa de la intenci\u00f3n de los autores y redactores de la Biblia, as\u00ed como el mensaje que han dirigido a los primeros destinatarios. El m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico ha adquirido de este modo una importancia de primer orden.<br \/>2. Principios<br \/>Los principios fundamentales del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico en su forma cl\u00e1sica son los siguientes:<br \/>Es un m\u00e9todo hist\u00f3rico, no solamente porque se aplica a textos antiguos -en este caso los de la Biblia- y porque se estudia su alcance hist\u00f3rico, sino tambi\u00e9n y sobre todo, porque procura dilucidar los procesos hist\u00f3ricos de producci\u00f3n del texto b\u00edblico, procesos diacr\u00f3nicos a veces complicados y de larga duraci\u00f3n. En las diferentes etapas de su producci\u00f3n, los textos de la Biblia se dirigen a diferentes categor\u00edas de oyentes o de lectores, que se encontraban en situaciones espacio-temporales diferentes.<br \/>Es un m\u00e9todo cr\u00edtico, porque opera con la ayuda de criterios cient\u00edficos tan objetivos como sea posible en cada uno de sus pasos (de la cr\u00edtica textual al estudio cr\u00edtico de la redacci\u00f3n), para hacer accesible al lector moderno el sentido de los textos b\u00edblicos, con frecuencia dif\u00edcil de captar.<br \/>Es un m\u00e9todo anal\u00edtico que estudia el texto b\u00edblico del mismo modo que cualquier otro texto de la antig\u00fcedad, y lo comenta como lenguaje humano. Sin embargo, permite al ex\u00e9geta, sobre todo en el estudio cr\u00edtico de la redacci\u00f3n de los textos, captar mejor el contenido de la revelaci\u00f3n divina.<br \/>3. Descripci\u00f3n<br \/>En el estadio actual de su desarrollo, el m\u00e9todo hist\u00f3rico cr\u00edtico recorre las etapas siguientes:<br \/>La cr\u00edtica textual, practicada desde hace mucho tiempo, abre la serie de operaciones cient\u00edficas. Apoy\u00e1ndose sobre el testimonio de los manuscritos m\u00e1s antiguos y mejores, as\u00ed como sobre el de los papiros, el de las traducciones antiguas y el de la patr\u00edstica, procura, seg\u00fan reglas determinadas, establecer un texto b\u00edblico tan pr\u00f3ximo al texto original como sea posible.<br \/>El texto es sometido entonces a un an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edstico (morfolog\u00eda y sintaxis) y sem\u00e1ntico, que utiliza los conocimientos obtenidos gracias a los estudios de filolog\u00eda hist\u00f3rica. La cr\u00edtica literaria se esfuerza luego por discernir el comienzo y el final de las unidades textuales, grandes y peque\u00f1as, y de verificar la coherencia interna de los textos. La existencia de duplicados, de divergencias irreconciliables y de otros indicios manifiesta el car\u00e1cter compuesto de algunos textos, que se dividen entonces en peque\u00f1as unidades, de las cuales se estudia su posible pertenencia a fuentes diferentes. La cr\u00edtica de los g\u00e9neros procura determinar los g\u00e9neros literarios, su ambiente de origen, sus rasgos espec\u00edficos y su evoluci\u00f3n. La cr\u00edtica de las tradiciones sit\u00faa los textos en las corrientes de tradici\u00f3n, de las cuales procura precisar la evoluci\u00f3n en el curso de la historia. Finalmente, la cr\u00edtica de la redacci\u00f3n estudia las modificaciones que los textos han sufrido antes de quedar fijados en su estadio final y analiza ese estadio final, esforz\u00e1ndose por discernir las orientaciones que le son propias. Mientras las etapas precedentes han procurado explicar el texto por su g\u00e9nesis, en una perspectiva diacr\u00f3nica, esta \u00faltima etapa se concluye con un estudio sincr\u00f3nico: se explica all\u00ed el texto en s\u00ed mismo, gracias a las relaciones mutuas de sus diversos elementos, 12<br \/>consider\u00e1ndolos bajo su aspecto de mensaje comunicado por el autor a sus contempor\u00e1neos. La funci\u00f3n pragm\u00e1tica del texto puede ser tomada entonces en consideraci\u00f3n.<br \/>Cuando los textos pertenecen a un g\u00e9nero literario hist\u00f3rico o est\u00e1n en relaci\u00f3n con acontecimientos de la historia, la cr\u00edtica hist\u00f3rica completa la cr\u00edtica literaria, para precisar el alcance hist\u00f3rico, en el sentido moderno de la expresi\u00f3n, de los textos estudiados.<br \/>De este modo quedan en claro las diferentes etapas del concreto desarrollo de la revelaci\u00f3n b\u00edblica.<br \/>4. Evaluaci\u00f3n<br \/>\u00bfQu\u00e9 valor se debe acordar al m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico, en particular en el actual estadio de su evoluci\u00f3n?<br \/>Es un m\u00e9todo que, utilizado de modo objetivo, no implica de por s\u00ed ning\u00fan a priori. Si su uso se acompa\u00f1a de tales a priori no es debido al m\u00e9todo mismo, sino a opciones hermen\u00e9uticas que orientan la interpretaci\u00f3n y pueden ser tendenciosas.<br \/>Orientado en sus or\u00edgenes en el sentido de la cr\u00edtica de las fuentes y de la historia de las religiones, el m\u00e9todo ha abierto un nuevo acceso a la Biblia, mostrando que es una colecci\u00f3n de escritos, y que con frecuencia, en particular los del Antiguo Testamento, no son la creaci\u00f3n de un autor \u00fanico, sino que han tenido una larga prehistoria, indisolublemente ligada a la historia de Israel o a la historia de la Iglesia primitiva. Precedentemente la interpretaci\u00f3n jud\u00eda o cristiana de la Biblia no ten\u00eda una clara conciencia de las condiciones hist\u00f3ricas concretas y diversas en las cuales la Palabra de Dios estaba enra\u00edzada, sino un conocimiento global y lejano. La confrontaci\u00f3n de la ex\u00e9gesis tradicional con un acercamiento cient\u00edfico, que, en sus comienzos, conscientemente hac\u00eda abstracci\u00f3n de la fe y a veces se opon\u00eda a ella, fue ciertamente dolorosa. Pero se revel\u00f3, seguidamente, provechosa. Una vez que el m\u00e9todo se liber\u00f3 de prejuicios extr\u00ednsecos condujo a una comprensi\u00f3n m\u00e1s exacta de la verdad de la Sagrada Escritura (cf. Dei Verbum, 12). Seg\u00fan Divino Afflante Sp\u00edritu, la b\u00fasqueda del sentido literal de la Escritura es una tarea esencial de la ex\u00e9gesis, y para llevarla a t\u00e9rmino es necesario determinar el g\u00e9nero hist\u00f3rico de los textos (cf. EB 560). Esto se realiza con la ayuda del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico.<br \/>Ciertamente, el uso cl\u00e1sico del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico manifiesta l\u00edmites, porque se restringe a la b\u00fasqueda del sentido del texto b\u00edblico en las circunstancias hist\u00f3ricas de su producci\u00f3n, y no se interesa por las otras posibilidades de sentido que se manifiestan en el curso de las \u00e9pocas posteriores de la revelaci\u00f3n b\u00edblica y de la historia de la Iglesia. Sin embargo, este m\u00e9todo ha contribuido a producci\u00f3n de obras de ex\u00e9gesis y de teolog\u00eda b\u00edblica de gran valor.<br \/>Desde hace mucho tiempo se ha renunciado a amalgamar el m\u00e9todo con un sistema filos\u00f3fico. Recientemente, una tendencia exeg\u00e9tica ha inclinado el m\u00e9todo en el sentido de una insistencia predominante sobre la forma del texto, con menor atenci\u00f3n a su contenido. Pero esta tendencia ha sido corregida, gracias a la contribuci\u00f3n de una sem\u00e1ntica diferenciada (sem\u00e1ntica de las palabras, de las frases, del texto) y al estudio del aspecto pragm\u00e1tico de los textos.<br \/>Se debe reconocer que la inclusi\u00f3n en el m\u00e9todo de un an\u00e1lisis sincr\u00f3nico de los textos es leg\u00edtima, porque es el texto en su estadio final, y no una redacci\u00f3n anterior, el que es expresi\u00f3n de la Palabra de Dios. Pero el estudio diacr\u00f3nico contin\u00faa siendo indispensable para captar el dinamismo hist\u00f3rico que anima la Sagrada Escritura, y para manifestar su rica complejidad: por ejemplo, el c\u00f3digo de la Alianza (Ex 21-23) refleja un estadio pol\u00edtico, social y religioso de la sociedad israelita diferente del que reflejan las otras legislaciones conservadas en el Deuteronomio (Dt 12-26) y en el Lev\u00edtico (c\u00f3digo de santidad, Lv 17-26). A la tendencia historicizante que se podr\u00eda reprochar a la antigua ex\u00e9gesis hist\u00f3rico-cr\u00edtica, no deber\u00eda suceder el exceso inverso, el olvido de la historia, por parte de una ex\u00e9gesis exclusivamente sincr\u00f3nica.<br \/>En definitiva, la finalidad del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico es dejar en claro, de modo sobre todo diacr\u00f3nico, el sentido expresado por los autores y redactores. Con la ayuda de otros m\u00e9todos y acercamientos, \u00e9l ofrece al lector moderno el acceso a la significaci\u00f3n de la Biblia, tal como la tenemos.<br \/>B. Nuevos m\u00e9todos de an\u00e1lisis literario<br \/>13<br \/>Ning\u00fan m\u00e9todo cient\u00edfico para el estudio de la Biblia est\u00e1 en condiciones de corresponder a toda la riqueza de los textos b\u00edblicos. Cualquiera que sea su validez, el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico no puede bastar. Deja forzosamente en la sombra numerosos aspectos de los escritos que estudia. No es de admirarse, pues, si<br \/>actualmente se proponen otros m\u00e9todos y acercamientos para profundizar tal o cual aspecto digno de atenci\u00f3n.<br \/>En este apartado B, presentaremos algunos m\u00e9todos de an\u00e1lisis literario que se han desarrollado recientemente. En los apartados siguientes (C, D, E), examinaremos brevemente diferentes acercamientos, algunos de los cuales tienen relaci\u00f3n con el estudio de la tradici\u00f3n, otros con las \u00abciencias humanas\u00bb, otros con situaciones contempor\u00e1neas particulares. Consideraremos finalmente (F) la lectura fundamentalista de la Biblia, que rechaza todo esfuerzo met\u00f3dico de interpretaci\u00f3n.<br \/>Aprovechando los progresos realizados en nuestro tiempo por los estudios ling\u00fc\u00edsticos y literarios, la ex\u00e9gesis b\u00edblica utiliza cada vez m\u00e1s m\u00e9todos nuevos de an\u00e1lisis literario, en particular el an\u00e1lisis ret\u00f3rico, el an\u00e1lisis narrativo y el an\u00e1lisis semi\u00f3tico.<br \/>1. An\u00e1lisis ret\u00f3rico<br \/>En realidad, el an\u00e1lisis ret\u00f3rico no es en s\u00ed mismo un m\u00e9todo nuevo. Nuevo es, sin embargo, por una parte, su uso sistem\u00e1tico para la interpretaci\u00f3n de la Biblia, y por otra, el nacimiento y el desarrollo de una \u00abnueva ret\u00f3rica\u00bb.<br \/>La ret\u00f3rica es el arte de componer un discurso persuasivo. Puesto que todos los textos b\u00edblicos son en alg\u00fan grado textos persuasivos, un cierto conocimiento de la ret\u00f3rica forma parte del instrumentario normal del ex\u00e9geta. El an\u00e1lisis ret\u00f3rico debe ser conducido de modo cr\u00edtico, ya que la ex\u00e9gesis cient\u00edfica es una tarea que se somete necesariamente a las exigencias del esp\u00edritu cr\u00edtico.<br \/>Muchos estudios b\u00edblicos recientes han acordado una gran atenci\u00f3n a la presencia de la ret\u00f3rica en la Escritura. Se pueden distinguir tres acercamientos diferentes: el primero se apoya sobre la ret\u00f3rica cl\u00e1sica greco-latina; el segundo se preocupa de los procedimientos sem\u00edticos de composici\u00f3n; el tercero se inspira en las investigaciones modernas llamadas \u00abnueva ret\u00f3rica\u00bb.<br \/>Toda situaci\u00f3n de discurso comporta la presencia de tres elementos: el orador (o autor), el discurso (o texto), y el auditorio (o destinatario). La ret\u00f3rica cl\u00e1sica distingue, en consecuencia, tres factores de persuasi\u00f3n que contribuyen a la cualidad de un discurso: la autoridad del orador, la argumentaci\u00f3n del discurso y las emociones que suscita en el auditorio. La diversidad de situaciones y de auditorios influye grandemente sobre el modo de hablar. La ret\u00f3rica cl\u00e1sica desde Arist\u00f3teles, admite la distinci\u00f3n de tres g\u00e9neros de elocuencia el g\u00e9nero judicial (delante de los tribunales), el deliberativo (en las asambleas pol\u00edticas), y el demostrativo (en las celebraciones).<br \/>Al observar la enorme influencia de la ret\u00f3rica en la cultura helen\u00edstica, un n\u00famero creciente de ex\u00e9getas utiliza los rasgos de la ret\u00f3rica cl\u00e1sica para analizar mejor ciertos aspectos de los escritos b\u00edblicos, sobre todo del Nuevo Testamento.<br \/>Otros concentran su atenci\u00f3n sobre los rasgos espec\u00edficos de la tradici\u00f3n literaria b\u00edblica. Enra\u00edzada en la cultura sem\u00edtica, esta manifiesta un gusto pronunciado por las composiciones sim\u00e9tricas, gracias a las cuales se establecen relaciones entre los diferentes elementos del texto. El estudio de m\u00faltiples formas de paralelismo y de otros procedimientos sem\u00edticos de composici\u00f3n deber\u00eda permitir discernir mejor la estructura literaria de los textos y llegar as\u00ed a una mejor comprensi\u00f3n de su mensaje.<br \/>Desde un punto de vista m\u00e1s general, la \u00abnueva ret\u00f3rica\u00bb quiere ser algo m\u00e1s que un inventario de figuras de estilo, de artificios oratorios y de tipos de discurso. Ella investiga por qu\u00e9 tal uso espec\u00edfico del lenguaje es eficaz y llega a comunicar una convicci\u00f3n. Quiere ser \u00abrealista\u00bb, rehusando limitarse al simple an\u00e1lisis formal. Otorga a la situaci\u00f3n del debate la debida atenci\u00f3n. Estudia el estilo y la composici\u00f3n como medios de ejercitar una acci\u00f3n sobre el auditorio. Con esta finalidad, aprovecha las aportaciones recientes de disciplinas como la ling\u00fc\u00edstica, la semi\u00f3tica, la antropolog\u00eda y la sociolog\u00eda.<br \/>Aplicada a la Biblia, la \u00abnueva ret\u00f3rica\u00bb quiere penetrar en el coraz\u00f3n del lenguaje de la revelaci\u00f3n en cuanto lenguaje religioso persuasivo y medir su impacto en el contexto social de la comunicaci\u00f3n.<br \/>Porque aportan un enriquecimiento al estudio cr\u00edtico de los textos, los an\u00e1lisis ret\u00f3ricos merecen mucha estima, sobre todo sus recientes profundizaciones. Ellos reparan una negligencia que ha durado largo tiempo, y permiten descubrir o ponen m\u00e1s en claro perspectivas originales.<br \/>14<br \/>La \u00abnueva ret\u00f3rica\u00bb tiene raz\u00f3n de llamar la atenci\u00f3n sobre la capacidad persuasiva y convincente del lenguaje. La Biblia no es simplemente un enunciado de verdades. Es un mensaje dotado de una funci\u00f3n de comunicaci\u00f3n en un cierto contexto, un mensaje que comporta un dinamismo de argumentaci\u00f3n y una estrategia ret\u00f3rica.<br \/>Los an\u00e1lisis ret\u00f3ricos tienen, sin embargo, sus l\u00edmites. Cuando se contentan con ser descriptivos, sus resultados no tienen frecuentemente m\u00e1s que un inter\u00e9s estil\u00edstico. Fundamentalmente sincr\u00f3nicos, no pueden pretender constituir un m\u00e9todo independiente que se bastar\u00eda a s\u00ed mismo. Su aplicaci\u00f3n a los textos b\u00edblicos suscita m\u00e1s de una cuesti\u00f3n: \u00bfpertenec\u00edan los autores de estos textos a los medios m\u00e1s cultivados? \u00bfHasta qu\u00e9 punto han seguido las reglas de la ret\u00f3rica para componer sus escritos? \u00bfQu\u00e9 ret\u00f3rica es m\u00e1s pertinente para el an\u00e1lisis de tal escrito determinado: la greco-latina o la sem\u00edtica? \u00bfNo se corre el peligro de atribuir a ciertos textos b\u00edblicos una estructura ret\u00f3rica demasiado elaborada? Estas preguntas -y otras- no deben disuadir de emplear este g\u00e9nero de an\u00e1lisis. Ellas invitan solamente a no recurrir a \u00e9l sin discernimiento.<br \/>2. An\u00e1lisis narrativo<br \/>La ex\u00e9gesis narrativa propone un m\u00e9todo de comprensi\u00f3n y de comunicaci\u00f3n del mensaje b\u00edblico que corresponde a las formas de relato y de testimonio, modalidades fundamentales de la comunicaci\u00f3n entre personas humanas, caracter\u00edsticas tambi\u00e9n de la Sagrada Escritura. El Antiguo Testamento, en efecto, presenta una historia de salvaci\u00f3n cuyo relato eficaz se convierte en sustancia de la profesi\u00f3n de fe, de la liturgia y de la catequesis (cf. Sl 78 3-4; Ex 12, 24-27; Dt 6, 20-25; 26, 5-11). Por su parte, la proclamaci\u00f3n del kerigma cristiano comprende la secuencia narrativa de la vida, de la muerte y de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo, acontecimientos de los cuales los evangelios nos ofrecen el relato detallado. La catequesis se presenta tambi\u00e9n bajo forma narrativa (cf. 1 Cor 11, 23-25).<br \/>A prop\u00f3sito del acercamiento narrativo, conviene distinguir m\u00e9todo de an\u00e1lisis, y reflexi\u00f3n teol\u00f3gica.<br \/>Numerosos m\u00e9todos de an\u00e1lisis se proponen actualmente. Algunos parten del estudio de modelos narrativos antiguos. Otros se apoyan sobre tal o cual \u00abnarratolog\u00eda\u00bb actual, que puede tener puntos comunes con la semi\u00f3tica. Particularmente atento a los elementos del texto que conciernen a la intriga, a los personajes y al punto de vista tomado por el narrador, el an\u00e1lisis narrativo estudia el modo como se cuenta una historia para implicar al lector en el \u00abmundo del relato\u00bb y en su sistema de valores.<br \/>Varios m\u00e9todos introducen una distinci\u00f3n entre \u00abautor real\u00bb y \u00abautor impl\u00edcito\u00bb, \u00ablector real y \u00ablector impl\u00edcito\u00bb El \u00abautor real\u00bb es la persona que ha compuesto el relato. \u00abAutor impl\u00edcito\u00bb designa la imagen de autor (con su cultura, su temperamento, sus tendencias, su fe, etc.) que el texto engendra progresivamente en el curso de la lectura. Se llama \u00ablector real\u00bb toda persona que tiene acceso al texto, desde los primeros destinatarios que lo han le\u00eddo o escuchado leer hasta los lectores o auditores de hoy. Por \u00ablector impl\u00edcito\u00bb se entiende aquel que el texto presupone y produce, que es capaz de efectuar las operaciones mentales y afectivas requeridas para entrar en el mundo del relato, y de responder del modo pretendido por el autor real a trav\u00e9s del autor impl\u00edcito.<br \/>Un texto sigue ejerciendo su influencia en la medida en que los lectores reales (por ejemplo, nosotros mismos, al final del siglo XX) pueden identificarse con el lector impl\u00edcito. Una de las tareas mayores de la ex\u00e9gesis es facilitar esta identificaci\u00f3n.<br \/>Con el an\u00e1lisis narrativo se relaciona una manera nueva de apreciar el alcance de los textos. Mientras el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico considera m\u00e1s bien el texto como una \u00abventana\u00bb, que permite entregarse a observaciones sobre tal o cual \u00e9poca (no solamente sobre los hechos narrados, sino tambi\u00e9n sobre la situaci\u00f3n de la comunidad para la cual han sido narrados), el an\u00e1lisis narrativo subraya que el texto funciona igualmente como un \u00abespejo\u00bb, en sentido de presentar una cierta imagen del mundo -el \u00abmundo del relato\u00bb-, que ejerce su influjo sobre los modos de ver del lector y lo lleva a adoptar ciertos valores m\u00e1s bien que otros.<br \/>15<br \/>A este g\u00e9nero de estudio, t\u00edpicamente literario, se asocia la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, que considera las consecuencias que comporta, para la adhesi\u00f3n a la fe, la naturaleza del relato -y por tanto de testimonio- de la Sagrada Escritura, y deduce de all\u00ed una hermen\u00e9utica pr\u00e1ctica y pastoral. Se reacciona as\u00ed contra la reducci\u00f3n del texto inspirado a una serie de tesis teol\u00f3gicas, frecuentemente formuladas seg\u00fan categor\u00edas y lenguaje no escritur\u00edsticos. Se pide a la ex\u00e9gesis narrativa rehabilitar, en contextos hist\u00f3ricos nuevos, los modos de comunicaci\u00f3n y de significaci\u00f3n propios del relato b\u00edblico, a fin de abrir mejor el camino a su<br \/>eficacia para la salvaci\u00f3n. Se insiste sobre la necesidad de \u00abnarrar la salvaci\u00f3n\u00bb (aspecto \u00abinformativo\u00bb del relato) y de \u00abnarrar en vista de la salvaci\u00f3n\u00bb (aspecto \u00abperformativo\u00bb). El relato b\u00edblico, en efecto, contiene expl\u00edcita o impl\u00edcitamente, seg\u00fan los casos, una llamada existencial dirigida al lector.<br \/>Para la ex\u00e9gesis de la Biblia, el an\u00e1lisis narrativo presenta una utilidad evidente, porque corresponde a la naturaleza narrativa de un gran n\u00famero de textos b\u00edblicos. Puede contribuir a facilitar el paso, frecuentemente dificil, del sentido del texto en su contexto hist\u00f3rico -tal como el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico procura definirlo-, al alcance del texto para el lector de hoy. Como contrapartida, la distinci\u00f3n entre \u00abautor real\u00bb y \u00abautor impl\u00edcito\u00bb aumenta la complejidad de los problemas de interpretaci\u00f3n.<br \/>Cuando se aplica a los textos de la Biblia, el an\u00e1lisis narrativo no puede contentarse con aplicar modelos preestablecidos. M\u00e1s bien debe esforzarse por corresponder a su car\u00e1cter espec\u00edfico. Su acercamiento sincr\u00f3nico a los textos exige ser completado por estudios diacr\u00f3nicos. El an\u00e1lisis narrativo debe cuidarse, por otra parte, de una posible tendencia a excluir toda elaboraci\u00f3n doctrinal de los datos que contienen los relatos de la Biblia. Se encontrar\u00eda en tal caso en desacuerdo con la tradici\u00f3n b\u00edblica misma, que practica este g\u00e9nero de elaboraci\u00f3n, y con la tradici\u00f3n eclesial, que ha continuado por este camino. Conviene notar, finalmente, que no se puede considerar la eficacia existencial subjetiva de la Palabra de Dios trasmitida narrativamente como un criterio suficiente de la verdad de su comprensi\u00f3n.<br \/>3. An\u00e1lisis semi\u00f3tico<br \/>Tambi\u00e9n entre los m\u00e9todos llamados sincr\u00f3nicos, que se concentran sobre el estudio del texto b\u00edblico en su estadio final, se sit\u00faa el an\u00e1lisis semi\u00f3tico, que desde hace unos veinte a\u00f1os se ha desarrollado notablemente en algunos ambientes. Llamado inicialmente con el t\u00e9rmino general de \u00abestructuralismo\u00bb, este m\u00e9todo puede reclamar como su fundador al ling\u00fcista suizo Ferdinand de Saussure, quien, al comienzo de este siglo, elabor\u00f3 la teor\u00eda de que toda lengua es un sistema de relaciones, que obedece a reglas determinadas. Muchos ling\u00fcistas y literatos han tenido una se\u00f1alada influencia en la evoluci\u00f3n del m\u00e9todo. La mayor parte de los biblistas que utilizan la semi\u00f3tica para el estudio de la Biblia siguen Algirdas J. Greimas y la escuela de Par\u00eds, de la cual es el fundador. Acercamientos o m\u00e9todos an\u00e1logos, fundados sobre la ling\u00fc\u00edstica moderna, se desarrollan tambi\u00e9n en otras partes. Es el m\u00e9todo de Greimas el que presentaremos brevemente.<br \/>La semi\u00f3tica se apoya sobre tres principios o presupuestos principales:<br \/>Principio de inmanencia: cada texto forma un sistema de significaci\u00f3n; el an\u00e1lisis considera todo el texto, pero solamente el texto. No recurre a datos \u00abexteriores\u00bb, como el autor, los destinatarios, los acontecimientos narrados, la historia de la redacci\u00f3n.<br \/>Principio de estructura del sentido: el sentido no existe sino por la relaci\u00f3n y en la relaci\u00f3n, especialmente la relaci\u00f3n de diferencia. El an\u00e1lisis de un texto consiste, pues, en establecer el tejido de relaciones (de oposici\u00f3n, de homologaci\u00f3n&#8230;) entre los elementos, a partir del cual se construye el sentido del texto.<br \/>Principio de la gram\u00e1tica del texto: cada texto respeta una gram\u00e1tica, es decir un cierto n\u00famero de reglas o estructuras; en un conjunto de frases llamado discurso, hay diferentes niveles, cada uno de los cuales tiene su gram\u00e1tica.<br \/>El contenido global de un texto puede ser analizado en tres niveles diferentes:<br \/>El nivel narrativo. Se estudian, en el relato, las transformaciones que permiten pasar del estado inicial al estado terminal. En el interior de un \u00abitinerario narrativo\u00bb, el an\u00e1lisis procura descubrir las diversas fases, l\u00f3gicamente ligadas entre ellas, que marcan la transformaci\u00f3n de un estado en otro diferente. En cada una de estas fases, se precisan las relaciones entre los \u00abpapeles\u00bb asumidos por los \u00abactantes\u00bb que determinan los estados y producen las transformaciones.<br \/>El nivel discursivo. El an\u00e1lisis consiste ton tres operaciones: (a) la identificaci\u00f3n y la clasificaci\u00f3n de las figuras, es decir, de los elementos de significaci\u00f3n de un texto (actores, tiempos, y lugares); (b) el establecimiento de los itinerarios de cada figura en un texto para determinar el modo c\u00f3mo el texto la utiliza; (c) la b\u00fasqueda de los valores tem\u00e1ticos de las figuras. Esta \u00faltima operaci\u00f3n consiste en determinar \u00aben nombre de qu\u00e9 cosa\u00bb (= valor) las figuras, en un texto concreto, siguen tal itinerario.<br \/>16<br \/>El nivel l\u00f3gico-sem\u00e1ntico. Es el nivel llamado profundo. Es tambi\u00e9n el m\u00e1s abstracto. Supone el postulado de que las formas l\u00f3gicas y significativas subyacen a las organizaciones narrativas y discursivas de tal discurso. El an\u00e1lisis en este nivel consiste en precisar la l\u00f3gica que preside las articulaciones fundamentales de los itinerarios narrativos y figurativos de un texto. Para lograrlo se emplea frecuentemente un instrumento llamado el \u00abcuadrado semi\u00f3tico\u00bb, figura que utiliza las relaciones entre dos t\u00e9rminos \u00abcontrarios\u00bb y dos \u00abcontradictorios\u00bb ( p. ej., blanco y negro, blanco y no-blanco, negro y no-negro).<br \/>Los te\u00f3ricos del m\u00e9todo semi\u00f3tico no dejan de aportar nuevos desarrollos. Las investigaciones actuales se centran sobre la enunciaci\u00f3n y sobre la intertextualidad. El m\u00e9todo, aplicado inicialmente a los textos narrativos de la Escritura, que se prestan m\u00e1s f\u00e1cilmente a tal an\u00e1lisis, se utiliza cada vez m\u00e1s para otros tipos de discurso b\u00edblico.<br \/>La descripci\u00f3n de la semi\u00f3tica presentada y sobre todo el enunciado de sus presupuestos, dejan ya entrever las aportaciones y los l\u00edmites de este m\u00e9todo. La semi\u00f3tica contribuye a nuestra comprensi\u00f3n de la Escritura, Palabra de Dios expresada en lenguaje humano, haci\u00e9ndonos m\u00e1s atentos a la coherencia de cada texto b\u00edblico como un todo, que obedece a mecanismos ling\u00fc\u00edsticos precisos.<br \/>La semi\u00f3tica no puede ser utilizada para el estudio de la Biblia si no se distingue este m\u00e9todo de an\u00e1lisis de ciertos presupuestos desarrollados en la filosof\u00eda estructuralista, es decir, la negaci\u00f3n de los sujetos y de la referencia extratextual. La Biblia es una Palabra sobre la realidad, que Dios pronunci\u00f3 en una historia y que nos dirige hoy por medio de autores humanos. El acercamiento semi\u00f3tico debe estar abierto a la historia: la de los actores de los textos, primero, la de sus autores y sus lectores, despu\u00e9s. Existe el grave riesgo, entre quienes utilizan el an\u00e1lisis semi\u00f3tico, de quedarse en un estudio formal del contenido, y de no explicitar el mensaje de los textos.<br \/>Si el an\u00e1lisis semi\u00f3tico no se pierde en los arcanos de un lenguaje complicado, sino que es ense\u00f1ado en t\u00e9rminos simples y en sus elementos principales, puede dar a los cristianos el gusto de estudiar el texto b\u00edblico y de descubrir algunas de sus dimensiones de sentido, sin poseer todos los conocimientos hist\u00f3ricos que se refieren a la producci\u00f3n del texto y a su mundo sociocultural. Puede tambi\u00e9n demostrarse \u00fatil en la pastoral misma, por medio de una cierta apropiaci\u00f3n de la Escritura en medios no especializados.<br \/>C. Acercamientos basados sobre la Tradici\u00f3n<br \/>Aunque se diferencian del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico por una mayor atenci\u00f3n a la unidad interna de los textos estudiados, los m\u00e9todos literarios que acabamos de presentar permanecen insuficientes para la interpretaci\u00f3n de la Biblia, porque consideran cada escrito aisladamente. Pero la Biblia no se presenta como una suma de textos desprovistos de relaciones entre ellos, sino como un conjunto de testimonios de una misma gran Tradici\u00f3n. Para corresponder plenamente al objeto de su estudio, la ex\u00e9gesis b\u00edblica debe tener en cuenta este hecho. Tal es la perspectiva adoptada por varios acercamientos que se desarrollan actualmente.<br \/>1. Acercamiento can\u00f3nico<br \/>Teniendo en cuenta que el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico experimenta a veces dificultades para alcanzar, en sus conclusiones, el nivel teol\u00f3gico, el acercamiento can\u00f3nico, nacido en los Estados Unidos hace unos veinte a\u00f1os, procura conducir a buen t\u00e9rmino una tarea teol\u00f3gica de interpretaci\u00f3n, partiendo del cuadro expl\u00edcito de la fe: la Biblia en su conjunto.<br \/>Para hacerlo, interpreta cada texto b\u00edblico a la luz del Canon de las Escrituras, es decir, de la Biblia en cuanto recibida como norma de fe por una comunidad de creyentes. Procura situar cada texto en el interior del \u00fanico designio divino, con la finalidad de llegar a una actualizaci\u00f3n de la Escritura para nuestro tiempo. No pretende sustituir al m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico, sino que desea completarlo.<br \/>Se han propuesto dos puntos de vista diferentes:<br \/>Brevard S. Childs centra su inter\u00e9s sobre la forma can\u00f3nica final del texto (libro o colecci\u00f3n), forma aceptada por la comunidad como autoritativa para expresar su fe y dirigir su vida.<br \/>17<br \/>M\u00e1s que sobre la forma final y estabilizada del texto, James A. Sanders pone su atenci\u00f3n en el \u00abproceso can\u00f3nico\u00bb o desarrollo progresivo de las Escrituras, a las cuales la comunidad creyente ha reconocido una autoridad normativa. El estudio cr\u00edtico de este proceso examina c\u00f3mo las antiguas tradiciones han sido<br \/>utilizadas en nuevos contextos, antes de constituir un todo a la vez estable y adaptable, coherente y unificante de datos diversos, del cual la comunidad de fe extrae su identidad. En eI curso de este proceso se han puesto en acci\u00f3n procedimientos hermen\u00e9uticos, y ellos contin\u00faan actuando despu\u00e9s de la fijaci\u00f3n del canon. Frecuentemente son de g\u00e9nero midr\u00e1sico, que sirven para actualizar el texto b\u00edblico. Favorecen una constante interacci\u00f3n entre la comunidad y sus Escrituras, recurriendo a una interpretaci\u00f3n que procura hacer contempor\u00e1nea la tradici\u00f3n.<br \/>El acercamiento can\u00f3nico reacciona con raz\u00f3n contra la valorizaci\u00f3n exagerada de lo que se supone ser original y primitivo, como si ello fuera lo \u00fanico aut\u00e9ntico. La Escritura inspirada es ciertamente la Escritura tal como la Iglesia la ha reconocido como regla de fe. A prop\u00f3sito de esto se puede insistir, sea sobre la forma final en la cual se encuentra actualmente cada uno de los libros, sea sobre el conjunto que ellos constituyen como Canon. Un libro no es b\u00edblico sino a la luz de todo el Canon.<br \/>La comunidad creyente es efectivamente el contexto adecuado para la interpretaci\u00f3n de los textos can\u00f3nicos. La fe y el Esp\u00edritu Santo enriquecen su ex\u00e9gesis. La autoridad eclesial, que se ejerce al servicio de la comunidad, debe vigilar para que la interpretaci\u00f3n sea siempre fiel a la gran Tradici\u00f3n que ha producido los textos (cf. Dei Verbum, 10).<br \/>El acercamiento can\u00f3nico debe enfrentar m\u00e1s de un problema, sobre todo cuando procura definir el \u00abproceso can\u00f3nico\u00bb. \u00bfA partir de cu\u00e1ndo se puede decir que un texto es can\u00f3nico? Parece admisible decirlo, desde que la comunidad atribuye a un texto una autoridad normativa, a\u00fan antes de la fijaci\u00f3n definitiva de ese texto. Se puede hablar de una hermen\u00e9utica \u00abcan\u00f3nica\u00bb mientras la repetici\u00f3n de las tradiciones, que se efect\u00faa teniendo en cuenta los aspectos nuevos de la situaci\u00f3n (religiosa, cultural, teol\u00f3gica), mantenga la identidad del mensaje. Pero se presenta una cuesti\u00f3n: \u00bfel proceso de interpretaci\u00f3n que ha conducido a la formaci\u00f3n del Canon debe ser reconocido como regla de interpretaci\u00f3n de la Escritura hasta nuestros d\u00edas?<br \/>Por otra parte, las relaciones complejas entre el Canon jud\u00edo de las Escrituras y el Canon cristiano suscitan numerosos problemas de interpretaci\u00f3n. La Iglesia cristiana ha recibido como \u00abAntiguo Testamento\u00bb los escritos que ten\u00edan autoridad en la comunidad judeo-helen\u00edstica, pero algunos de ellos est\u00e1n ausentes de la Biblia hebrea, o se presentan bajo una forma diferente. El corpus es pues diferente. Por ello, la interpretaci\u00f3n can\u00f3nica no puede ser id\u00e9ntica, porque cada texto debe ser le\u00eddo en relaci\u00f3n con el conjunto del corpus. Pero, sobre todo, la Iglesia lee el Antiguo Testamento a la luz del acontecimiento pascual -la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo-, que aporta una radical novedad y da, con una soberana autoridad, un sentido decisivo y definitivo a las Escrituras (cf. Dei Verbum, 4). Esta nueva determinaci\u00f3n de sentido forma parte integrante de la fe cristiana. Ella no puede, sin embargo, quitar toda consistencia a la interpretaci\u00f3n can\u00f3nica anterior, la que ha precedido la Pascua cristiana, porque es necesario respetar cada etapa de la historia de salvaci\u00f3n. Vaciar el Antiguo Testamento de su sustancia ser\u00eda privar al Nuevo Testamento de su enraizamiento en la historia.<br \/>2. El recurso de las tradiciones jud\u00edas de interpretaci\u00f3n<br \/>El Antiguo Testamento ha tomado su forma final en el juda\u00edsmo de los \u00faltimos cuatro o cinco siglos que han precedido la era cristiana. Este juda\u00edsmo ha sido tambi\u00e9n el medio de origen del Nuevo Testamento y de la Iglesia naciente. Numerosos estudios de historia jud\u00eda antigua y especialmente las investigaciones suscitadas por los descubrimientos de Qumr\u00e1n han puesto de relieve la complejidad del mundo jud\u00edo, en la tierra de Israel y en la di\u00e1spora, durante todo este per\u00edodo.<br \/>En este mundo comenz\u00f3 la interpretaci\u00f3n de la Escritura. Uno de los m\u00e1s antiguos testimonios de la interpretaci\u00f3n jud\u00eda de la Biblia es la traducci\u00f3n griega de los Setenta. Los Targumim arameos constituyen otro testimonio del mismo esfuerzo, que se ha proseguido hasta nuestros d\u00edas, acumulando una prodigiosa cantidad de procedimientos t\u00e9cnicos para la conservaci\u00f3n del texto del Antiguo Testamento y para la explicaci\u00f3n del sentido de los textos b\u00edblicos. Desde siempre los mejores ex\u00e9getas cristianos, a partir de Or\u00edgenes y San Jer\u00f3nimo, han procurado sacar provecho de la erudicci\u00f3n b\u00edblica jud\u00eda, para una mejor comprensi\u00f3n de la Escritura. Numerosos ex\u00e9getas modernos siguen este ejemplo.<br \/>18<br \/>Las tradiciones jud\u00edas antiguas permiten, en particular, conocer mejor los Setenta, la Biblia jud\u00eda que se convirti\u00f3 seguidamente en la primera parte de la Biblia cristiana durante al menos los primeros cuatro siglos de la Iglesia, y en Oriente hasta nuestros d\u00edas. La literatura jud\u00eda extracan\u00f3nica, llamada ap\u00f3crifa o intertestamentaria, abundante y diversificada, es una fuente importante para la interpretaci\u00f3n del Nuevo Testamento. Los variados procedimientos de ex\u00e9gesis practicados por el juda\u00edsmo de diferentes tendencias<br \/>se encuentran en el mismo Antiguo Testamento, por ejemplo en las Cr\u00f3nicas en relaci\u00f3n con los Libros de los Reyes, y en el Nuevo Testamento, por ejemplo en ciertos razonamientos escritur\u00edsticos de S. Pablo. La diversidad de las formas (par\u00e1bolas, alegor\u00edas, antolog\u00edas y colecciones, relecturas, pesher relaciones entre textos distintos, salmos e himnos, visiones, revelaciones y sue\u00f1os, composiciones sapienciales) es com\u00fan al Antiguo y al Nuevo Testamento as\u00ed como a la literatura de todos los medios jud\u00edos antes y despu\u00e9s del tiempo de Jes\u00fas. Los Targumim y los Midrasim representan la homil\u00e9tica y la interpretaci\u00f3n b\u00edblica de amplios sectores del juda\u00edsmo de los primeros siglos.<br \/>Numerosos ex\u00e9getas del Antiguo Testamento buscan iluminaci\u00f3n, adem\u00e1s, en los comentadores, gram\u00e1ticos y \u00ablexic\u00f3grafos jud\u00edos medievales y m\u00e1s recientes para comprender pasajes oscuros o palabras raras y \u00fanicas. M\u00e1s frecuentemente que antes, aparecen hoy referencias a obras jud\u00edas en la discusi\u00f3n exeg\u00e9tica.<br \/>La riqueza de la erudicci\u00f3n jud\u00eda puesta al servicio de la Biblia, desde sus or\u00edgenes en la antig\u00fcedad hasta nuestros d\u00edas, es una ayuda permanente de primer orden para la ex\u00e9gesis de ambos Testamentos, a condici\u00f3n, sin embargo, de emplearla correctamente. El juda\u00edsmo antiguo era muy diversificado. La forma farisea, que ha prevalecido despu\u00e9s en el rabinismo, no era la \u00fanica. Los textos jud\u00edos antiguos se escalonan a lo largo de varios siglos. Es importante, pues, situarlos cronol\u00f3gicamente antes de proceder a comparaciones. Sobre todo, el cuadro de conjunto de las comunidades jud\u00edas y cristianas es fundamentalmente diferente: del lado jud\u00edo, seg\u00fan formas muy variadas, se trata de una religi\u00f3n que define un pueblo y una pr\u00e1ctica de vida a partir de un escrito revelado y d\u00e9 una tradici\u00f3n oral, mientras que del lado cristiano, es la fe en el Se\u00f1or Jes\u00fas, muerto, resucitado y vivo para siempre, Mes\u00edas e Hijo de Dios, la que re\u00fane una comunidad. Estos dos puntos de partida crean, para la interpretaci\u00f3n de las Escrituras, dos contextos, que a pesar de muchos contactos y semejanzas, son radicalmente diferentes.<br \/>3. La historia de los efectos del texto<br \/>Este acercamiento reposa sobre dos principios: a) un texto no se convierte en una obra literaria si no hay lectores que le dan vida, apropi\u00e1ndose de \u00e9l; b) esta apropiaci\u00f3n del texto, que puede efectuarse de modo individual o comunitario y toma forma en diferentes dominios (literario, art\u00edstico, teol\u00f3gico, asc\u00e9tico y m\u00edstico), contribuye a hacer comprender mejor el texto mismo.<br \/>Sin ser completamente desconocido en la antig\u00fcedad, este acercamiento se ha desarrollado en los estudios literarios, entre 1960 y 1970, cuando la cr\u00edtica se interes\u00f3 en las relaciones entre el texto y sus lectores. La ex\u00e9gesis b\u00edblica no podr\u00eda sino sacar beneficio de esta investigaci\u00f3n, tanto m\u00e1s que la hermen\u00e9utica filos\u00f3fica afirma, por su parte, la necesaria distancia entre la obra y su autor, as\u00ed como entre la obra y sus lectores. En esta perspectiva, se comenz\u00f3 a introducir en el trabajo de interpretaci\u00f3n la historia del efecto provocado por un libro o por un pasaje de la Escritura (\u00abWirkungsgeschichte\u00bb). Se trata de medir la evoluci\u00f3n de la interpretaci\u00f3n en el curso del tiempo en funci\u00f3n de las preocupaciones de los lectores, y de evaluar la importancia del papel de la tradici\u00f3n para aclarar el sentido de los textos b\u00edblicos.<br \/>La confrontaci\u00f3n del texto con sus lectores suscita una din\u00e1mica, porque el texto ejerce un influjo y provoca reacciones, su llamada es escuchada por los lectores individualmente o en grupos. El lector no es, por lo dem\u00e1s, un sujeto aislado. Pertenece a un espacio social y se sit\u00faa en una tradici\u00f3n. Viene al texto con sus preguntas, opera una selecci\u00f3n, propone una interpretaci\u00f3n y finalmente, puede crear otra obra o tomar iniciativas que se inspiran directamente de su lectura de la Escritura.<br \/>Los ejemplos de tal acercamiento son ya numerosos. La historia de la lectura del Cantar de los Cantares ofrece un excelente testimonio. Nos muestra c\u00f3mo fue recibido este libro en la \u00e9poca de los Padres de la Iglesia, en el ambiente mon\u00e1stico latino de la Edad Media, y a\u00fan por un m\u00edstico como S. Juan de la Cruz. Permite as\u00ed descubrir mejor todas las dimensiones de sentido de este escrito. Del mismo modo, en el Nuevo Testamento, es posible y \u00fatil aclarar el sentido de una per\u00edcopa (por ejemplo la del joven rico en Mt 19, 16-26) mostrando su fecundidad en la historia de la Iglesia.<br \/>Pero la historia testimonia tambi\u00e9n la existencia de corrientes de interpretaci\u00f3n tendenciosas y falsas, de efectos nefastos, que impulsan por ejemplo, al antisemitismo o a otras discriminaciones raciales, o crean ilusiones milenaristas. Es claro, por tanto, que este acercamiento no puede ser una disciplina aut\u00f3noma. Un discernimiento es necesario. Se debe evitar el privilegiar tal o cual momento de la historia de los efectos de un texto para hacer de \u00e9l la \u00fanica regla de su interpretaci\u00f3n.<br \/>19<br \/>D. Acercamiento por las ciencias humanas<br \/>Para comunicarse, la Palabra de Dios se enra\u00edza en la vida de grupos humanos (cf. Sir 24,12), y se abre camino a trav\u00e9s de condicionamientos psicol\u00f3gicos de las diversas personas que han compuesto los escritos b\u00edblicos. Las ciencias humanas, por tanto, en particular la sociolog\u00eda, la antropolog\u00eda y la psicolog\u00eda, pueden contribuir a una mejor comprensi\u00f3n de algunos aspectos de los textos. Conviene notar, sin embargo, que existen muchas escuelas, con divergencias notables entre ellas, sobre la naturaleza misma de tales ciencias. No obstante ello, un buen n\u00famero de ex\u00e9getas ha sacado provecho recientemente de este tipo de investigaciones.<br \/>1. Acercamiento sociol\u00f3gico<br \/>Los textos religiosos est\u00e1n ligados con relaciones rec\u00edprocas a las sociedades en las cuales nacen. Esta constataci\u00f3n vale evidentemente para los textos b\u00edblicos. En consecuencia, el estudio cr\u00edtico de la Biblia necesita un conocimiento tan exacto como sea posible de los comportamientos sociales que caracterizan los diferentes medios en los cuales se formaron las tradiciones b\u00edblicas. Este g\u00e9nero de informaci\u00f3n socio-hist\u00f3rica debe ser completado por una explicaci\u00f3n sociol\u00f3gica correcta, que interpreta cient\u00edficamente, en cada caso, el alcance de las condiciones sociales de existencia.<br \/>En la historia de la ex\u00e9gesis, el punto de vista sociol\u00f3gico ha encontrado su lugar desde hace mucho tiempo. La atenci\u00f3n que la \u00abFormgeschichte\u00bb ha otorgado al medio de origen de los textos (\u00abSitz im Leben\u00bb) es un testimonio de ello: se reconoce que las tradiciones b\u00edblicas llevan la marca de los ambientes socioculturales que las han trasmitido. En el primer tercio del siglo XX, la escuela de Chicago estudi\u00f3 la situaci\u00f3n socio-hist\u00f3rica de la cristiandad primitiva, dando as\u00ed a la cr\u00edtica hist\u00f3rica un impulso apreciable en esta direcci\u00f3n. En el curso de los \u00faltimos veinte a\u00f1os (1970-1990), el acercamiento sociol\u00f3gico a los textos b\u00edblicos se ha vuelto parte integrante de la ex\u00e9gesis.<br \/>Numerosas son las cuestiones que se presentan en este campo a la ex\u00e9gesis del Antiguo Testamento. Se debe preguntar, por ejemplo, cu\u00e1les son las diversas formas de organizaci\u00f3n social y religiosa que Israel ha conocido en el curso de su historia. Para el per\u00edodo anterior a la formaci\u00f3n de un estado \u00bfproporciona el modelo etnol\u00f3gico de una sociedad ac\u00e9fala segmentaria un punto de partida satisfactorio? \u00bfC\u00f3mo se ha pasado de una liga de tribus, sin gran cohesi\u00f3n, a un estado organizado en monarqu\u00eda, y de all\u00ed a una comunidad basada simplemente sobre lazos religiosos y geneal\u00f3gicos? \u00bfQu\u00e9 transformaciones econ\u00f3micas, militares u otras, provoc\u00f3 en la estructura de la sociedad el movimiento de centralizaci\u00f3n pol\u00edtica y religiosa que condujo a la monarqu\u00eda? \u00bfContribuye el estudio de las normas de comportamiento en el Antiguo Oriente y en Israel a la comprensi\u00f3n del Dec\u00e1logo m\u00e1s eficazmente que los intentos puramente literarios de reconstrucci\u00f3n de un texto primitivo?<br \/>Para la ex\u00e9gesis del Nuevo Testamento, las cuestiones son evidentemente diferentes. Citemos algunas: para explicar el g\u00e9nero de vida prepascual adoptado por Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos, \u00bfqu\u00e9 valor se puede conceder a la teor\u00eda de un movimiento de carism\u00e1ticos itinerantes, que viv\u00edan sin domicilio, ni familia, ni bienes? \u00bfHay una continuidad, basada sobre la llamada de Jes\u00fas a seguirlo, entre la actitud de desprendimiento radical, adoptada por Jes\u00fas, y la del movimiento cristiano postpascual, en los medios m\u00e1s diversos de la cristiandad primitiva? \u00bfQu\u00e9 sabemos acerca de la estructura social de las comunidades paulinas, teniendo en cuenta en cada caso, la cultura urbana correspondiente?<br \/>En general, el acercamiento sociol\u00f3gico da una gran apertura al trabajo exeg\u00e9tico y comporta muchos aspectos positivos. El conocimiento de los datos sociol\u00f3gicos que contribuyen a hacer comprender el funcionamiento econ\u00f3mico, cultural y religioso del mundo b\u00edblico, es indispensable a la cr\u00edtica hist\u00f3rica. La tarea que incumbe a la ex\u00e9gesis, de comprender bien el testimonio de fe de la Iglesia apost\u00f3lica, no puede ser llevada a buen t\u00e9rmino de modo riguroso sin una investigaci\u00f3n cient\u00edfica que estudie las estrechas relaciones de los textos del Nuevo Testamento con la vida social de la Iglesia primitiva. La utilizaci\u00f3n de los modelos proporcionados por la ciencia sociol\u00f3gica asegura a las investigaciones de los historiadores sobre las \u00e9pocas b\u00edblicas una notable capacidad de renovaci\u00f3n, pero es necesario, naturalmente, que los modelos sean modificados en funci\u00f3n de la realidad estudiada.<br \/>20<br \/>Es oportuno se\u00f1alar algunos riesgos que el ex\u00e9geta corre frente al acercamiento sociol\u00f3gico. En efecto, si el trabajo de la sociolog\u00eda consiste en estudiar sociedades vivientes, es necesario esperar dificultades cuando se quieren aplicar sus m\u00e9todos a medios hist\u00f3ricos que pertenecen a un lejano pasado. Los textos b\u00edblicos y extrab\u00edblicos no proporcionan necesariamente una documentaci\u00f3n suficiente para dar una visi\u00f3n de conjunto de la sociedad de la \u00e9poca. Por lo dem\u00e1s, el m\u00e9todo sociol\u00f3gico tiende a conceder a los<br \/>aspectos econ\u00f3micos e institucionales de la existencia humana m\u00e1s atenci\u00f3n que a las dimensiones personales y religiosas.<br \/>2. Acercamiento por la antropolog\u00eda cultural<br \/>El acercamiento a los textos b\u00edblicos que utilizan las investigaciones de la antropolog\u00eda cultural est\u00e1 en relaci\u00f3n estrecha con el acercamiento sociol\u00f3gico. La distinci\u00f3n de estos dos acercamientos se sit\u00faa a la vez a nivel de la sensibilidad, a nivel del m\u00e9todo, y al de los aspectos de la realidad que retienen la atenci\u00f3n. Mientras el acercamiento sociol\u00f3gico -acabamos de decirlo- estudia sobre todo los aspectos econ\u00f3micos e institucionales, el acercamiento antropol\u00f3gico se interesa por un vasto conjunto de otros aspectos que se reflejan en el lenguaje, el arte, y la religi\u00f3n, pero tambi\u00e9n, en los vestidos, los ornamentos, las fiestas, las danzas, los mitos, las leyendas y todo lo que concierne a la etnograf\u00eda.<br \/>En general, la antropolog\u00eda cultural procura definir las caracter\u00edsticas de los diferentes tipos de personas en su medio social -como, por ejemplo, el hombre mediterr\u00e1neo-, con todo lo que ello implica de estudio del medio rural o urbano y de atenci\u00f3n a los valores reconocidos por la sociedad (honor y deshonor, secreto, fidelidad, tradici\u00f3n, g\u00e9nero de educaci\u00f3n y de escuelas); al modo como se ejerce el control social; a las ideas sobre la familia, la casa, la relaci\u00f3n familiar, la situaci\u00f3n de la mujer; a los binomios institucionales (patr\u00f3n-cliente, propietario-arrendatario, benefactor-beneficiario, hombre libre-esclavo), sin olvidar el concepto de sagrado y profano, los tab\u00faes, el ritual de pasaje de una situaci\u00f3n a otra, la magia, el origen de los recursos, del poder, de la informaci\u00f3n, etc.<br \/>Sobre la base de los diferentes elementos, se constituyen tipolog\u00edas y \u00abmodelos\u00bb comunes a varias culturas.<br \/>Este g\u00e9nero de estudio puede evidentemente ser \u00fatil para la interpretaci\u00f3n de los textos b\u00edblicos, y es efectivamente utilizado para el estudio de concepciones de parentesco en el Antiguo Testamento, la posici\u00f3n de la mujer en la sociedad israelita, el influjo de los ritos agrarios, etc. En los textos que presentan la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, por ejemplo las par\u00e1bolas, muchos detalles pueden ser clarificados gracias a este acercamiento. Lo mismo ocurre con concepciones fundamentales, como la del reino de Dios, o con el modo de concebir el tiempo en la historia de la salvaci\u00f3n, as\u00ed como los procesos de aglutinamiento de las comunidades primitivas. Este acercamiento permite distinguir mejor los elementos permanentes del mensaje b\u00edblico que tienen su fundamento en la naturaleza humana, y las determinaciones contingentes, debidas a culturas particulares. Sin embargo, al igual que otros acercamientos particulares, este acercamiento no est\u00e1 en condiciones, por s\u00ed mismo, de dar cuenta de la contribuci\u00f3n espec\u00edfica de la Revelaci\u00f3n. Conviene ser consciente de ello en el momento de apreciar el alcance de sus resultados.<br \/>3. Acercamientos psicol\u00f3gicos y psicoanal\u00edticos<br \/>Psicolog\u00eda y teolog\u00eda nunca han dejado de estar en di\u00e1logo una con la otra. La extensi\u00f3n moderna a de las investigaciones psicol\u00f3gicas para el estudio de las estructuras din\u00e1micas del inconsciente ha suscitado nuevas tentativas de interpretaci\u00f3n de los textos antiguos, y por tanto, tambi\u00e9n de la Biblia. Obras enteras han sido consagradas a la interpretaci\u00f3n psicoanal\u00edtica de los textos b\u00edblicos, seguidas de vivas discusiones: \u00bfen qu\u00e9 medida y en qu\u00e9 condiciones las investigaciones psicol\u00f3gicas y psicoanal\u00edticas pueden contribuir a una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la Sagrada Escritura? Los estudios de psicolog\u00eda y psicoan\u00e1lisis aportan a la ex\u00e9gesis b\u00edblica un enriquecimiento, porque gracias a ellas, los textos de la Biblia pueden ser comprendidos mejor en cuanto experiencias de vida y reglas de comportamiento. La religi\u00f3n, como se sabe, est\u00e1 siempre en una situaci\u00f3n de debate con el inconsciente. Ella participa, en una amplia medida, en la correcta orientaci\u00f3n de las pulsiones humanas. Las etapas que la cr\u00edtica hist\u00f3rica recorre met\u00f3dicamente tienen necesidad de ser completadas por un estudio de los diferentes niveles de la realidad expresada en los textos. La psicolog\u00eda y el psicoan\u00e1lisis se esfuerzan por progresar en esta direcci\u00f3n. Ellas abren el camino a una comprensi\u00f3n pluridimensional de la Escritura, y ayudan a decodificar el lenguaje humano de la Revelaci\u00f3n.<br \/>La psicolog\u00eda y, de otro modo, el psicoan\u00e1lisis han aportado, en particular, una nueva comprensi\u00f3n del s\u00edmbolo. El lenguaje simb\u00f3lico permite expresar zonas de experiencia religiosa no accesibles al razonamiento puramente conceptual, pero que tienen un valor para la cuesti\u00f3n de la verdad. Por eso, un estudio interdisciplinar, conducido en com\u00fan por ex\u00e9getas y psic\u00f3logos o psicoanalistas, presenta ventajas ciertas, fundadas objetivamente y confirmadas en la pastoral.<br \/>21<br \/>Se pueden citar numerosos ejemplos que muestran la necesidad de un esfuerzo com\u00fan de ex\u00e9getas y de psic\u00f3logos: para clarificar el sentido de los ritos del culto, de los sacrificios, de las prohibiciones, para<br \/>explicar el lenguaje b\u00edblico, rico en im\u00e1genes, el alcance metaf\u00f3rico de los relatos de milagros, los resortes dram\u00e1ticos de las visiones y audiciones apocal\u00edpticas. No se trata simplemente de describir el lenguaje simb\u00f3lico de la Biblia, sino de captar su funci\u00f3n de revelaci\u00f3n y de interpelaci\u00f3n: la realidad \u00abnuminosa\u00bb de Dios entra all\u00ed en contacto con el hombre.<br \/>El di\u00e1logo entre ex\u00e9gesis y psicolog\u00eda o psicoan\u00e1lisis, en vista de una mejor comprensi\u00f3n de la Biblia, debe evidentemente ser cr\u00edtico, y respetar las fronteras de cada disciplina. En todo caso, una psicolog\u00eda o un psicoan\u00e1lisis ateo, ser\u00edan incapaces de dar cuenta de los datos de la fe. La psicolog\u00eda y el psicoan\u00e1lisis, aunque son \u00fatiles para precisar la extensi\u00f3n de la responsabilidad humana, no pueden eliminar la realidad del pecado y de la salvaci\u00f3n. Se debe, por lo dem\u00e1s, evitar confundir religiosidad espont\u00e1nea y revelaci\u00f3n b\u00edblica, o poner en duda el car\u00e1cter hist\u00f3rico del mensaje de la Biblia, el cual le asegura su valor de acontecimiento \u00fanico.<br \/>Notemos, adem\u00e1s, que no se puede hablar de \u00abex\u00e9gesis psicoanal\u00edtica\u00bb, como si hubiera una sola. Existe, en realidad, una multitud de conocimientos, que provienen de diferentes dominios de la psicolog\u00eda o de diferentes escuelas, capaces de aportar iluminaciones \u00fatiles a la interpretaci\u00f3n humana y teol\u00f3gica de la Biblia. Absolutizar tal o cual posici\u00f3n de una de las escuelas no favorece la fecundidad del esfuerzo com\u00fan, sino que le es m\u00e1s bien da\u00f1oso.<br \/>Las ciencias humanas no se reducen a la sociolog\u00eda, a la antropolog\u00eda cultural y a la psicolog\u00eda. Otras disciplinas pueden tambi\u00e9n tener su utilidad para la interpretaci\u00f3n de la Biblia. En todos estos campos, es necesario respetar las competencias y reconocer que es poco frecuente que una misma persona est\u00e9 cualificada a la vez en ex\u00e9gesis y en una u otra de las ciencias humanas.<br \/>E. Acercamiento contextual<br \/>La interpretaci\u00f3n de un texto depende siempre de la mentalidad y de las preocupaciones de sus lectores. Estos conceden una atenci\u00f3n privilegiada a ciertos aspectos, y sin siquiera pensar en ello, descuidan otros. Es, pues, inevitable que los ex\u00e9getas adopten en sus trabajos puntos de vista nuevos, correspondientes a las corrientes de pensamiento contempor\u00e1neo que no han obtenido hasta aqu\u00ed un lugar suficiente. Conviene que lo hagan con discernimiento cr\u00edtico. Actualmente, los movimientos de liberaci\u00f3n y feminista retienen particularmente la atenci\u00f3n.<br \/>1. Acercamiento liberacionista<br \/>La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n es un fen\u00f3meno complejo que no se debe simplificar arbitrariamente. Como movimiento teol\u00f3gico se consolida al comienzo de los a\u00f1os &#8217;70. Su punto de partida, adem\u00e1s de las circunstancias econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas de los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, se encuentra en dos grandes acontecimientos eclesiales: el Concilio Vaticano II, con su declarada voluntad de aggiornamento y la orientaci\u00f3n del trabajo pastoral de la Iglesia hacia las necesidades del mundo actual, y la 2\u00aa Asamblea plenaria del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) en Medell\u00edn en 1968, que aplic\u00f3 las ense\u00f1anzas del Concilio a las necesidades de Am\u00e9rica Latina. El movimiento se ha propagado tambi\u00e9n en otras partes del mundo (Africa, Asia, poblaci\u00f3n negra de los Estados Unidos).<br \/>Es dif\u00edcil discernir, si existe \u00abuna\u00bb teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n y definir su m\u00e9todo. Tambi\u00e9n es dif\u00edcil determinar adecuadamente su modo de leer la Biblia, para indicar luego sus aportaciones y l\u00edmites. Se puede decir que ella no adopta un m\u00e9todo especial, sino que partiendo de puntos de vista socio-culturales y pol\u00edticos propios, practica una lectura b\u00edblica orientada en funci\u00f3n de las necesidades del pueblo, que busca en la Biblia el alimento de su fe y de su vida.<br \/>En lugar de contentarse con una interpretaci\u00f3n objetivante, que se concentra sobre lo que dice el texto situado en su contexto de origen, se busca una lectura que nace de la situaci\u00f3n vivida por el pueblo. Si \u00e9ste vive en circunstancias de opresi\u00f3n, es necesario recurrir a la Biblia para buscar all\u00ed el alimento capaz de sostenerlo en sus luchas y esperanzas. La realidad presente no debe ser ignorada, sino al contrario afrontada, para aclararla a la luz de la Palabra. De esta luz surgir\u00e1 la praxis cristiana aut\u00e9ntica, que tiende a transformar la sociedad por medio de la justicia y del amor. En la fe, la Escritura se transforma en factor de dinamismo, de liberaci\u00f3n integral.<br \/>22<br \/>Los principios son los siguientes:<br \/>Dios est\u00e1 en la historia de su pueblo para salvarlo. Es el Dios de los pobres, que no puede tolerar la opresi\u00f3n ni la injusticia.<br \/>Por ello, la ex\u00e9gesis no puede ser neutra, sino que, siguiendo a Dios, debe tomar parte por los pobres y comprometerse en el combate por la liberaci\u00f3n de los oprimidos.<br \/>La participaci\u00f3n en este combate permite precisamente hacer aparecer los sentidos que no se descubren, sino cuando los textos b\u00edblicos son le\u00eddos en un contexto de solidaridad efectiva con los oprimidos.<br \/>Puesto que la liberaci\u00f3n de los oprimidos es un proceso colectivo, la comunidad de los pobres es el mejor destinatario para recibir la Biblia como palabra de liberaci\u00f3n. Adem\u00e1s, puesto que los textos b\u00edblicos han sido escritos para las comunidades, es a estas comunidades a quienes es confiada en primer lugar la lectura de la Biblia. La Palabra de Dios es plenamente actual, gracias sobre todo a la capacidad que poseen los \u00abacontecimientos fundadores\u00bb (la salida de Egipto, la pasi\u00f3n y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas) de suscitar nuevas realizaciones en el curso de la historia.<br \/>La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n comprende elementos cuyo valor es indudable: el sentido profundo de la presencia de Dios que salva; la insistencia sobre la dimensi\u00f3n comunitaria de la fe; la urgencia de una praxis liberadora enraizada en la justicia y en el amor; una relectura de la Biblia que busca hacer de la Palabra de Dios la luz y el alimento del pueblo de Dios, en medio de sus luchas y de sus esperanzas. As\u00ed subraya la plena actualidad del texto inspirado.<br \/>Pero una lectura tan comprometida de la Biblia comporta riesgos. Como est\u00e1 ligada un movimiento en plena evoluci\u00f3n, las observaciones que siguen no pueden ser sino provisorias.<br \/>Esta lectura se concentra sobre textos narrativos y prof\u00e9ticos que ilustran situaciones de opresi\u00f3n y que inspiran una praxis que tiende a un cambio social. A veces puede ser parcial, no prestando igual atenci\u00f3n a otros textos de la Biblia. Es verdad que la ex\u00e9gesis no puede ser neutra; pero tambi\u00e9n debe cuidarse de no ser unilateral. Por lo dem\u00e1s, el compromiso social y pol\u00edtico no es la tarea directa de la ex\u00e9gesis.<br \/>Queriendo insertar el mensaje b\u00edblico en el contexto socio-pol\u00edtico, te\u00f3logos y ex\u00e9getas se han visto conducidos a recurrir a instrumentos de an\u00e1lisis de la realidad social. En esta perspectiva algunas corrientes de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n han hecho un an\u00e1lisis inspirado en doctrinas materialistas, y en este marco han le\u00eddo la Biblia, lo cual no ha dejado de suscitar problemas, particularmente en lo que concierne al principio marxista de la lucha de clases.<br \/>Bajo la presi\u00f3n de enormes problemas sociales, el acento ha sido puesto en particular sobre una escatolog\u00eda terrestre, a veces en detrimento de la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica trascendente de la Escritura.<br \/>Los cambios sociales y pol\u00edticos conducen este acercamiento a presentar nuevas cuestiones y a buscar nuevas orientaciones. Para su desarrollo ulterior y su fecundidad en la Iglesia, un factor decisivo ser\u00e1 poner en claro los presupuestos hermen\u00e9uticos, sus m\u00e9todos y su coherencia con la fe y la tradici\u00f3n del conjunto de la Iglesia.<br \/>2. Acercamiento feminista<br \/>La hermen\u00e9utica b\u00edblica feminista naci\u00f3 hacia fines del siglo XIX en los Estados Unidos, en el contexto socio-cultural de la lucha por los derechos de la mujer, con el comit\u00e9 de revisi\u00f3n de la Biblia. \u00c9ste produjo \u00abThe Woman&#8217;s Bible\u00bb en dos vol\u00famenes (New York 1885, 1898). Esta corriente se ha manifestado con nuevo vigor y ha tenido un enorme desarrollo a partir de los a\u00f1os &#8217;70, en uni\u00f3n con el movimiento de liberaci\u00f3n de la mujer, sobre todo en Am\u00e9rica del Norte.<br \/>Para hablar precisamente, se deben distinguir varias hermen\u00e9uticas b\u00edblicas feministas, porque los acercamientos utilizados son muy diversos. Su unidad proviene de su tema com\u00fan, la mujer, y de la finalidad perseguida: la liberaci\u00f3n de la mujer y la conquista de derechos iguales a los del var\u00f3n.<br \/>Es oportuno mencionar aqu\u00ed las tres formas principales de la hermen\u00e9utica b\u00edblica feminista: la forma radical, la forma neo-ortodoxa, y la forma cr\u00edtica.<br \/>23<br \/>La forma radical rechaza completamente la autoridad de la Biblia, diciendo que ha sido producida por varones para asegurar la dominaci\u00f3n del var\u00f3n sobre la mujer (androcentrismo).<br \/>La forma neo-ortodoxa acepta la Biblia como prof\u00e9tica y capaz de servir, en la medida en que ella toma partido por los d\u00e9biles, y por tanto tambi\u00e9n por la mujer. Esta orientaci\u00f3n es adoptada como \u00abcanon dentro del canon\u00bb, para poner en claro todo lo que hay en la Biblia en favor de la liberaci\u00f3n de la mujer, y de sus derechos.<br \/>La forma cr\u00edtica utiliza una metodolog\u00eda sutil y procura redescubrir la posici\u00f3n y el papel de la mujer cristiana en el movimiento de Jes\u00fas y en las iglesias paulinas. En esta \u00e9poca se habr\u00eda adoptado el igualitarismo. Pero esta situaci\u00f3n habr\u00eda sido disimulada en su mayor parte, en los escritos del Nuevo Testamento y m\u00e1s a\u00fan despu\u00e9s, porque el patriarcalismo y el androcentrismo han prevalecido progresivamente .<br \/>La hermen\u00e9utica feminista no ha elaborado un m\u00e9todo nuevo. Se sirve de los m\u00e9todos corrientes en ex\u00e9gesis, especialmente del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico. Pero agrega dos criterios de investigaci\u00f3n.<br \/>El primero es el criterio feminista, tomado del movimiento de liberaci\u00f3n de la mujer, en la l\u00ednea del movimiento m\u00e1s general de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Utiliza una hermen\u00e9utica de la sospecha: la historia ha sido escrita regularmente por los vencedores. Para llegar a la verdad es necesario no fiarse de los textos, sino buscar los indicios que revelan otra cosa distinta.<br \/>El segundo criterio es sociol\u00f3gico: se apoya sobre el estudio de las sociedades en los tiempos b\u00edblicos, de su estratificaci\u00f3n social, y de la posici\u00f3n que ocupa en ellas la mujer.<br \/>En lo que concierne a los escritos neotestamentarios, el objeto de estudio, en definitiva, no es la concepci\u00f3n de la mujer expresada en el Nuevo Testamento, sino la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica de dos situaciones diferentes de la mujer en el siglo primero: la que era habitual en la sociedad jud\u00eda y greco-latina, y la otra, innovadora, instituida en el movimiento de Jes\u00fas y de las iglesias paulinas, en las cuales se habr\u00eda formado \u00abuna comunidad de disc\u00edpulos de Jes\u00fas, todos iguales\u00bb. Uno de los apoyos invocados para fundamentar esta visi\u00f3n de las cosas es el texto de Ga 3,28. El objetivo es redescubrir para el presente la historia olvidada del papel de la mujer en la lglesia de los or\u00edgenes.<br \/>Numerosas aportaciones positivas provienen de la ex\u00e9gesis feminista. Las mujeres han tomado as\u00ed una parte activa en la investigaci\u00f3n exeg\u00e9tica. Con frecuencia han logrado percibir, mejor que los hombres, la presencia, la significaci\u00f3n, y el papel de la mujer en la Biblia, en la historia de los or\u00edgenes cristianos y en la Iglesia. El horizonte cultural moderno, gracias a su mayor atenci\u00f3n a la dignidad de la mujer y su papel en la sociedad y en la Iglesia, hace que se dirijan al texto b\u00edblico preguntas nuevas, ocasiones de nuevos descubrimientos. La sensibilidad femenina lleva a entrever y corregir ciertas interpretaciones corrientes tendenciosas, que intentaban justificar la dominaci\u00f3n del var\u00f3n sobre la mujer.<br \/>En cuanto concierne al Antiguo Testamento, muchos estudios se han esforzado por llegar a una mejor comprensi\u00f3n de la imagen de Dios. El Dios de la Biblia no es la proyecci\u00f3n de una mentalidad patriarcal. Es el Padre, pero tambi\u00e9n el Dios de la ternura y del amor maternal.<br \/>En la medida en que la ex\u00e9gesis feminista se apoya sobre una posici\u00f3n tomada, se expone a interpretar los textos b\u00edblicos de modo tendencioso y por tanto discutible. Para probar sus tesis debe recurrir frecuentemente, a falta de otros mejores, al argumento ex silentio. Tales argumentos, se sabe, deben ser tratados cautelosamente. Jam\u00e1s bastan para establecer s\u00f3lidamente una conclusi\u00f3n. Por otra parte, el intento de reconstruir, gracias a indicios fugitivos encontrados en los textos, una situaci\u00f3n hist\u00f3rica que estos mismos textos, se supone, quer\u00edan ocultar, no corresponde ya a un trabajo de ex\u00e9gesis propiamente dicho, porque conduce a rechazar el contenido de los textos inspirados para anteponerles una construcci\u00f3n hipot\u00e9tica diferente.<br \/>La ex\u00e9gesis feminista suscita frecuentemente cuestiones de poder en la Iglesia, que son, como se sabe, objeto de discusi\u00f3n y a\u00fan de confrontaci\u00f3n. En este campo, la ex\u00e9gesis feminista no podr\u00e1 ser \u00fatil a la Iglesia sino en la medida en que no caiga en las trampas que denuncia, y no pierda de vista la ense\u00f1anza evang\u00e9lica sobre el poder como servicio, ense\u00f1anza dirigida por Jes\u00fas a todos sus disc\u00edpulos, hombres y mujeres (2).<br \/>24<br \/>F. Lectura fundamentalista<br \/>La lectura fundamentalista parte del principio de que, siendo la Biblia Palabra de Dios inspirada y exenta de error, debe ser le\u00edda e interpretada literalmente en todos sus detalles. Por \u00abinterpretaci\u00f3n literal\u00bb se entiende una interpretaci\u00f3n primaria, literalista, es decir, que excluye todo esfuerzo de comprensi\u00f3n de la Biblia que tenga en cuenta su crecimiento hist\u00f3rico y su desarrollo. Se opone, pues, al empleo del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico, as\u00ed como de todo otro m\u00e9todo cient\u00edfico para la interpretaci\u00f3n de la Escritura.<br \/>La lectura fundamentalista tuvo su origen en la \u00e9poca de la Reforma, en una preocupaci\u00f3n de fidelidad al sentido literal de la Escritura. Despu\u00e9s del Siglo de las Luces, se presentaba, en el protestantismo, como una protecci\u00f3n contra la ex\u00e9gesis liberal. El t\u00e9rmino \u00abfundamentalista\u00bb se relaciona directamente con el Congreso B\u00edblico Americano tenido en Ni\u00e1gara, en el estado de New York, en 1895. Los ex\u00e9getas protestantes conservadores definieron all\u00ed \u00abcinco puntos de fundamentalismo\u00bb: la inerrancia verbal de la Escritura, la divinidad de Cristo, su nacimiento virginal, la doctrina de la expiaci\u00f3n vicaria, y la resurrecci\u00f3n corporal en la segunda venida de Cristo. Cuando la lectura fundamentalista de la Biblia se propag\u00f3 en otras partes del mundo, dio origen a otros tipos de lecturas igualmente \u00abliterales\u00bb, en Europa, Asia, \u00c1frica, y Am\u00e9rica del Sur. Este g\u00e9nero de lectura encuentra cada vez m\u00e1s adeptos, a finales del siglo XX, en grupos religiosos y sectas, pero tambi\u00e9n entre cat\u00f3licos.<br \/>Aunque el fundamentalismo tenga raz\u00f3n de insistir sobre la inspiraci\u00f3n divina de la Biblia, la inerrancia de la Palabra de Dios, y las otras verdades b\u00edblicas incluidas en los cinco puntos fundamentales, su modo de presentar estas verdades se enra\u00edza en una ideolog\u00eda que no es b\u00edblica, a pesar de cuanto digan sus representantes. Ella exige una adhesi\u00f3n incondicionada a actitudes doctrinarias r\u00edgidas e impone, como fuente \u00fanica de ense\u00f1anza sobre la vida cristiana y la salvaci\u00f3n, una lectura de la Biblia que reh\u00fasa todo cuestionamiento y toda investigaci\u00f3n cr\u00edtica.<br \/>El problema de base de esta lectura fundamentalista es que, rechazando tener en cuenta el car\u00e1cter hist\u00f3rico de la revelaci\u00f3n b\u00edblica, se vuelve incapaz de aceptar plenamente la verdad de la Encarnaci\u00f3n misma. El fundamentalismo rehuye la relaci\u00f3n estrecha de lo divino y de lo humano en las relaciones con Dios. Rechaza admitir que la Palabra de Dios inspirada se ha expresado en lenguaje humano y que ha sido escrita, bajo la inspiraci\u00f3n divina, por autores humanos, cuyas capacidades y posibilidades eran limitadas. Por esto, tiende a tratar el texto b\u00edblico como si hubiera sido dictado palabra por palabra por el Esp\u00edritu, y no llega a reconocer que la Palabra de Dios ha sido formulada en un lenguaje y en una fraseolog\u00eda condicionados, por tal o cual \u00e9poca. No concede ninguna atenci\u00f3n a las formas literarias, y a los modos humanos de pensar presentes en los textos b\u00edblicos, muchos de los cuales son el fruto de una elaboraci\u00f3n que se ha extendido por largos per\u00edodos de tiempo, y llevan la marca de situaciones hist\u00f3ricas bastante diversas.<br \/>El fundamentalismo insiste tambi\u00e9n, de un modo indebido, sobre la inerrancia de los detalles en los textos b\u00edblicos;especialmente en materia de hechos hist\u00f3ricos o de pretendidas verdades cient\u00edficas. Frecuentemente considera como hist\u00f3rico lo que no ten\u00eda pretensi\u00f3n se historicidad, porque incluye en tal categor\u00eda cuanto es referido o narrado con verbos en pret\u00e9rito, sin la atenci\u00f3n necesaria a la posibilidad de un sentido simb\u00f3lico o figurativo.<br \/>El fundamentalismo tiene frecuentemente la tendencia a ignorar o negar los problemas que el texto b\u00edblico presenta en la formulaci\u00f3n hebrea, aramea o griega. Est\u00e1 frecuentemente ligado a una traducci\u00f3n determinada, antigua o moderna. Omite igualmente considerar las \u00abrelecturas\u00bb de ciertos pasajes en el interior mismo de la Biblia<br \/>En lo que concierne a los evangelios, el fundamentalismo no tiene en cuenta el crecimiento de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica, sino que confunde ingenuamente el estadio final de esta tradici\u00f3n (lo que los evangelistas han escrito) con el estadio inicial (las acciones y las palabras del Jes\u00fas de la historia). Descuida por eso mismo un dato importante: el modo como las primeras comunidades cristianas han comprendido el impacto producido por Jes\u00fas de Nazaret y su mensaje. Ahora bien, \u00e9ste es un testimonio del origen apost\u00f3lico de la fe cristiana y su expresi\u00f3n directa. El fundamentalismo desnaturaliza as\u00ed la llamada lanzada por el evangelio mismo.<br \/>El fundamentalismo tiene tendencia tambi\u00e9n a una gran estrechez de puntos de vista, porque considera conforme a la realidad una cosmolog\u00eda antigua superada, solamente porque se encuentra expresada en la Biblia. Esto impide el di\u00e1logo con una concepci\u00f3n m\u00e1s amplia de las relaciones entre la cultura y la fe. Se<br \/>25<br \/>apoya sobre una lectura no cr\u00edtica de algunos textos de la Biblia para confirmar ideas pol\u00edticas y actitudes sociales marcadas por prejuicios, racistas, por ejemplo, y completamente contrarias al evangelio cristiano.<br \/>Finalmente, en su fijaci\u00f3n sobre el principio de \u00absola Scriptura\u00bb el fundamentalismo separa la interpretaci\u00f3n de la Biblia de la Tradici\u00f3n guiada por el Esp\u00edritu, que se desarrolla aut\u00e9nticamente en conexi\u00f3n con la Escritura en el seno de la comunidad de fe. Le falta reconocer que el Nuevo Testamento ha tomado forma en el interior de la Iglesia cristiana, y que es Sagrada Escritura de esta Iglesia, cuya existencia ha precedido a la composici\u00f3n de sus textos. El fundamentalismo, por ello, es frecuentemente antieclesial: desprecia los credos, los dogmas y las pr\u00e1cticas lit\u00fargicas que se han vuelto parte de la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica, as\u00ed como la funci\u00f3n de ense\u00f1anza de la misma Iglesia. Se presenta como una forma de interpretaci\u00f3n privada, que no reconoce que la Iglesia ha sido fundada sobre la Biblia, y nutre su vida y su inspiraci\u00f3n en las Escrituras.<br \/>El acercamiento fundamentalista es peligroso, porque seduce a las personas que buscan respuestas b\u00edblicas a sus problemas vitales. Puede enga\u00f1arlas, ofreci\u00e9ndoles interpretaciones piadosas pero ilusorias, en lugar de decirles que la Biblia no contiene necesariamente una respuesta inmediata a cada uno de sus problemas. El fundamentalismo invita t\u00e1citamente a una forma de suicidio del pensamiento. Ofrece una certeza falsa, porque confunde inconscientemente las limitaciones humanas del mensaje b\u00edblico con su sustancia divina.<br \/>II. CUESTIONES DE HERMEN\u00c9UTICA<br \/>A. Hermen\u00e9uticas filos\u00f3ficas<br \/>\u00c9l desarrollo de la ex\u00e9gesis se debe repensar teniendo en cuenta la hermen\u00e9utica filos\u00f3fica contempor\u00e1nea, que ha puesto en evidencia la implicaci\u00f3n de la subjetividad en el conocimiento, en particular en el conocimiento hist\u00f3rico. La reflexi\u00f3n hermen\u00e9utica ha tomado un nuevo impulso con la publicaci\u00f3n de los trabajos de Friedrich Schleiermacher, Wilhelm Dilthey y, sobretodo, Martin Heidegger. En las huellas de estos fil\u00f3sofos, pero tambi\u00e9n apart\u00e1ndose de ellos, otros autores han profundizado la teor\u00eda hermen\u00e9utica contempor\u00e1nea y sus aplicaciones a la Escritura. Entre ellos mencionaremos especialmente a Rudolf Bultmann, Hans Georg Gadamer y Paul Ricoeur. Es imposible resumir aqu\u00ed su pensamiento. Bastar\u00e1 indicar algunas ideas centrales de su filosof\u00eda, que tienen una incidencia sobre la interpretaci\u00f3n de as b\u00edblicos (3<br \/>26<br \/>3).<br \/>1. Perspectiva modernas<br \/>Teniendo en cuenta la distancia cultural entre el mundo del primer siglo y el del siglo XX, y preocupado por lograr que la realidad de la cual trata la Escritura hable al hombre contempor\u00e1neo, Bultmann insisti\u00f3 sobre la precomprensi\u00f3n necesaria a toda comprensi\u00f3n, y elabor\u00f3 la teor\u00eda de la interpretaci\u00f3n existencial de los escritos del Nuevo Testamento. Apoy\u00e1ndose sobre el pensamiento de Heidegger, afirma que la ex\u00e9gesis de un texto b\u00edblico no es posible sin presupuestos que dirigen la comprensi\u00f3n. La precomprensi\u00f3n (\u00abVorverst\u00e4ndnis\u00bb) se funda sobre una relaci\u00f3n vital (\u00abLebensverh\u00e4ltnis\u00bb) del int\u00e9rprete a la cosa de la cual habla el texto. Para evitar el subjetivismo, es necesario profundizar y enriquecer la precomprensi\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan, modificarla y corregirla por medio de aquello que dice el texto.<br \/>Interrog\u00e1ndose sobre las cuestiones, a partir de las cuales los textos de la Escritura podr\u00edan ser comprendidos por el hombre de hoy, Bultmann pretende encontrar la respuesta en las formulaciones de la anal\u00edtica existencial de Heidegger. Los existenciales heideggerianos tendr\u00edan un cierto alcance universal y ofrecer\u00edan las estructuras y los conceptos m\u00e1s apropiados para la comprensi\u00f3n de la existencia humana revelada en el mensaje del Nuevo Testamento.<br \/>Gadamer subraya igualmente la distancia hist\u00f3rica entre el texto y su int\u00e9rprete, y retoma y desarrolla la teor\u00eda del c\u00edrculo hermen\u00e9utico. Las anticipaciones y las preconcepciones que marcan nuestra comprensi\u00f3n provienen de la tradici\u00f3n que nos sostiene. Esta consiste en un conjunto de datos hist\u00f3ricos y culturales que constituyen nuestro contexto vital, nuestro horizonte de comprensi\u00f3n. El int\u00e9rprete debe entrar en di\u00e1logo con la realidad de la cual se trata en el texto. La comprensi\u00f3n se opera en la fusi\u00f3n de los diferentes horizontes, del texto y de su lector (\u00abHorizontverschmelzung\u00bb) y no es posible si no hay pertenencia (\u00abZugeh\u00f6rigkeit\u00bb), es decir, una afinidad fundamental entre el int\u00e9rprete y su objeto. La hermen\u00e9utica es un proceso dial\u00e9ctico: la comprensi\u00f3n de un texto es siempre una comprensi\u00f3n m\u00e1s amplia de s\u00ed mismo.<br \/>Del pensamiento hermen\u00e9utico de Ricoeur se debe retener primeramente el poner de relieve la funci\u00f3n de la distancia como pre\u00e1mbulo necesario para una justa apropiaci\u00f3n del texto. Una primera distancia existe entre el texto y su autor, porque, una vez producido, el texto adquiere una cierta autonom\u00eda en relaci\u00f3n a su autor, comienza una carrera de sentido. Otra distancia existe entre el texto y sus lectores sucesivos. Estos deben respetar el mundo del texto en su alteridad. Los m\u00e9todos de an\u00e1lisis literario e hist\u00f3rico son, pues, necesarios para la interpretaci\u00f3n. Sin embargo, el sentido de un texto no se da plenamente si no es actualizado en la vivencia de lectores que se lo apropian. A partir de su situaci\u00f3n, \u00e9stos son llamados a descubrir significaciones nuevas, en la l\u00ednea del sentido fundamental indicado por el texto. El conocimiento b\u00edblico no debe detenerse en el lenguaje, sino alcanzar la realidad de la cual habla el texto. El lenguaje religioso de la Biblia es un lenguaje simb\u00f3lico que \u00abda qu\u00e9 pensar\u00bb, un lenguaje del cual no se termina de descubrir las riquezas de sentido, un lenguaje que procura alcanzar una realidad trascendente y que, al mismo tiempo, despierta a la persona humana a la dimensi\u00f3n profunda de su ser.<br \/>2. Utilidad para la ex\u00e9gesis<br \/>\u00bfQu\u00e9 se puede decir sobre estas teor\u00edas contempor\u00e1neas de la interpretaci\u00f3n de los textos? La Biblia es Palabra de Dios para todas las \u00e9pocas que se suceden. En consecuencia, no se podr\u00eda prescindir de una teor\u00eda hermen\u00e9utica que permita incorporar los m\u00e9todos de cr\u00edtica literaria e hist\u00f3rica en un modelo de interpretaci\u00f3n m\u00e1s amplio.<br \/>Se trata de franquear la distancia entre el tiempo de los autores y los primeros destinatarios de los textos b\u00edblicos, y nuestra \u00e9poca contempor\u00e1nea, para poder actualizar correctamente el mensaje de los textos y nutrir la vida de fe de los cristianos. Toda ex\u00e9gesis de los textos debe ser completada por una \u00abhermen\u00e9utica\u00bb en el sentido reciente del t\u00e9rmino.<br \/>La necesidad de una hermen\u00e9utica, es decir, de una interpretaci\u00f3n en el hoy de nuestro mundo, encuentra un fundamento en la Biblia misma y en la historia de su interpretaci\u00f3n. El conjunto de los escritos del Antiguo y del Nuevo Testamento se presenta como el producto de un largo proceso de reinterpretaci\u00f3n de los acontecimientos fundadores en relaci\u00f3n con la vida de las comunidades de creyentes. En la tradici\u00f3n eclesial, los primeros int\u00e9rpretes de la Escritura, los Padres de la iglesia, consideraban que su ex\u00e9gesis de los textos no estaba completa, sino cuando sacaban de ella el sentido para los cristianos de su tiempo en su situaci\u00f3n propia. No se es fiel a la intenci\u00f3n de los textos b\u00edblicos, sino cuando se procura encontrar, en el coraz\u00f3n de su formulaci\u00f3n, la realidad de fe que expresan, y se enlaza \u00e9sta a la experiencia creyente de nuestro mundo.<br \/>La hermen\u00e9utica contempor\u00e1nea es una sana reacci\u00f3n al positivismo hist\u00f3rico y a la tentaci\u00f3n de aplicar al estudio de la Biblia los criterios de objetividad utilizados en las ciencias naturales. Por una parte, los acontecimientos relatados en la Biblia son acontecimientos interpretados. Por otra parte, toda ex\u00e9gesis de los relatos de esos acontecimientos implica necesariamente la subjetividad del ex\u00e9geta. El justo conocimiento del texto b\u00edblico no es accesible sino a quien tiene una afinidad vivida con aquello de lo cual habla el texto. La cuesti\u00f3n que se presenta a todo int\u00e9rprete es, pues, la siguiente: \u00bfQu\u00e9 teor\u00eda hermen\u00e9utica hace posible la justa percepci\u00f3n de la realidad profunda de la cual habla la Escritura y permite expresar su significado para el hombre de hoy?<br \/>Es necesario reconocer, en efecto, que ciertas teor\u00edas hermen\u00e9uticas son inadecuadas para interpretar la Escritura. La interpretaci\u00f3n existencial de Bultmann, por ejemplo, conduce a encerrar el mensaje cristiano en una filosof\u00eda particular. Adem\u00e1s, los presupuestos de esta hermen\u00e9utica conducen a vaciar, en buena parte, el mensaje religioso de la Biblia de su realidad objetiva (consecuencia de una \u00abdesmitologizaci\u00f3n\u00bb excesiva), y tienden a subordinarlo a un mensaje antropol\u00f3gico. La filosof\u00eda se vuelve norma, m\u00e1s bien que instrumento de comprensi\u00f3n, de aquello que es el objeto central de toda interpretaci\u00f3n: la persona de Jesucristo y los acontecimientos de salvaci\u00f3n que se han verificado en nuestra historia. Una aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n de la Escritura es, pues, primeramente, aceptaci\u00f3n de un sentido presente de los acontecimientos, y de modo supremo, en la persona de Jesucristo.<br \/>Este sentido se expresa en los textos. Para evitar el subjetivismo, una buena actualizaci\u00f3n debe estar fundada sobre el estudio del texto, y los presupuestos de lectura deben ser constantemente sometidos a la verificaci\u00f3n por el texto.<br \/>27<br \/>La hermen\u00e9utica b\u00edblica, si por una parte pertenece al \u00e1mbito de la hermen\u00e9utica general de todo texto literario e hist\u00f3rico, por otra es un caso \u00fanico de esta hermen\u00e9utica. Sus caracter\u00edsticas espec\u00edficas le vienen de su objeto. Los acontecimientos de salvaci\u00f3n y su cumplimiento en la persona de Jesucristo dan<br \/>sentido a toda la historia humana. Las interpretaciones hist\u00f3ricas nuevas no podr\u00e1n sino descubrir y desarrollar estas riquezas de sentido. El relato b\u00edblico de estos acontecimientos no puede ser plenamente comprendido s\u00f3lo por la raz\u00f3n. Ciertos presupuestos particulares, como la fe vivida en la comunidad eclesial y la luz del Esp\u00edritu, dirigen su interpretaci\u00f3n. Con el crecimiento de la vida en el Esp\u00edritu, aumenta en el lector la comprensi\u00f3n de las realidades de las cuales habla el texto b\u00edblico.<br \/>B. Sentidos de la Escritura inspirada<br \/>El aporte moderno de las hermen\u00e9uticas filos\u00f3ficas y los desarrollos recientes del estudio cient\u00edfico de la literatura, permiten a la ex\u00e9gesis b\u00edblica profundizar la comprensi\u00f3n de su tarea, cuya complejidad se ha vuelto m\u00e1s evidente. La ex\u00e9gesis antigua, que evidentemente no pod\u00eda tomar en consideraci\u00f3n las exigencias cient\u00edficas modernas, atribu\u00eda a todo texto de la Escritura diferentes niveles de sentido. La distinci\u00f3n m\u00e1s corriente se establec\u00eda entre el sentido literal y el sentido espiritual. La ex\u00e9gesis medieval distingu\u00eda en el sentido espiritual tres aspectos diferentes, que se relacionan respectivamente, a la verdad revelada, a la conducta que se deb\u00eda mantener, y al cumplimiento final. De all\u00ed el c\u00e9lebre d\u00edstico de Agust\u00edn de Dinamarca (siglo Xlll):<br \/>\u00abLittera gesta docet, quid credas allegoria, moralis quid agas, quid speres anagogia\u00bb.<br \/>En reacci\u00f3n contra esta multiplicidad de sentido, la ex\u00e9gesis hist\u00f3rico-cr\u00edtica ha adoptado, m\u00e1s o menos abiertamente, la tesis de la unidad de sentido, seg\u00fan la cual un texto no puede tener simult\u00e1neamente diferentes significados. Todo el esfuerzo de la ex\u00e9gesis hist\u00f3rico-cr\u00edtica se dirige a definir \u00abel\u00bb sentido, de tal o cual texto b\u00edblico en las circunstancias de su producci\u00f3n.<br \/>Pero esta tesis choca ahora con las conclusiones de las ciencias del lenguaje y de las hermen\u00e9uticas filos\u00f3ficas, que afirman la polisemia de los textos escritos.<br \/>El problema no es simple, y no se presenta del mismo modo en todos los g\u00e9neros de texto: relatos hist\u00f3ricos, par\u00e1bolas, or\u00e1culos, leyes, proverbios, oraciones, himnos, etc. Se pueden dar sin embargo, algunos principios generales, teniendo en cuenta la diversidad de opiniones.<br \/>1. Sentido literal<br \/>Es no solamente leg\u00edtimo, sino indispensable, procurar definir el sentido preciso de los textos tal y como han sido producidos por sus autores; sentido llamado \u00abliteral\u00bb. Ya Santo Tom\u00e1s de Aquino afirmaba su importancia fundamental (S.Th. I,q.1,a.10,ad 1).<br \/>El sentido literal no se debe confundir con el sentido \u00abliteralista\u00bb al cual se adhieren los fundamentalistas. No basta traducir un texto palabra por palabra para obtener su sentido literal. Es necesario comprenderlo seg\u00fan las convenciones literarias de su tiempo. Cuando un texto es metaf\u00f3rico, su sentido literal no es el que resulta inmediatamente de una comprensi\u00f3n palabra por palabra (por ejemplo: \u00abTened ce\u00f1ida la cintura\u00bb, Lc 12, 35) sino el que corresponde al empleo metaf\u00f3rico de los t\u00e9rminos (\u00abtened una actitud de disponibilidad\u00bb). Cuando se trata de un relato, el sentido literal no comporta necesariamente la afirmaci\u00f3n de que los hechos narrados sa han producido efectivamente, ya que un relato puede no pertenecer al g\u00e9nero hist\u00f3rico, sino ser una obra de imaginaci\u00f3n.<br \/>El sentido literal de la Escritura es aqu\u00e9l que ha sido expresado directamente por los autores humanos inspirados. Siendo el fruto de la inspiraci\u00f3n, este sentido es tambi\u00e9n querido por Dios, autor principal. Se lo puede discernir gracias a un an\u00e1lisis preciso del texto, situado en su contexto literario e hist\u00f3rico. La tarea principal del ex\u00e9geta es llevar a buen t\u00e9rmino este an\u00e1lisis, utilizando todas las posibilidades de investigaci\u00f3n literaria e hist\u00f3rica, para definir el sentido literal de los textos b\u00edblicos con la mayor exactitud posible (cf. Divino Afflante Sp\u00edritu, EB 550,). Con este fin, el estudio de los g\u00e9neros literarios antiguos es particularmente necesario (ibid. 560).<br \/>28<br \/>El sentido literal de un texto, \u00bfes \u00fanico? En general s\u00ed, pero no se trata de un principio absoluto, y esto por dos razones. Por una parte, un autor humano puede querer referirse al mismo tiempo a varios niveles de realidad. El caso es corriente en poes\u00eda. La inspiraci\u00f3n b\u00edblica no desde\u00f1a esta posibilidad de la psicolog\u00eda y del lenguaje humano. El Cuarto Evangelio ofrece numerosos ejemplos de esta situaci\u00f3n. Por otra parte, a\u00fan cuando una expresi\u00f3n humana parece no tener m\u00e1s que un significado, la inspiraci\u00f3n divina puede guiar la expresi\u00f3n de modo de producir una ambivalencia. Tal es el caso de la palabra de Caif\u00e1s en Jn 11, 50. Ella expresa a la vez un c\u00e1lculo pol\u00edtico inmoral y una revelaci\u00f3n divina. Estos dos aspectos pertenecen,<br \/>uno y otro, al sentido literal, ya que ambos son puestos en evidencia por el contexto. Este caso es significativo, aunque sea extremo, y pone en guardia contra una concepci\u00f3n demasiado estrecha del sentido literal de los textos inspirados.<br \/>Conviene en particular estar atento al aspecto din\u00e1mico de muchos textos. El sentido de los salmos reales, por ejemplo, no deber\u00eda estar limitado estrechamente a las circunstancias hist\u00f3ricas de su producci\u00f3n. Hablando del rey, el salmista evoca a la vez una instituci\u00f3n concreta, y una visi\u00f3n ideal de la realeza, conforme al designio de Dios, de modo que su texto sobrepasa la instituci\u00f3n mon\u00e1rquica tal como se hab\u00eda manifestado en la historia. La ex\u00e9gesis hist\u00f3rico-cr\u00edtica ha tenido, con demasiada frecuencia, la tendencia a limitar el sentido de los textos, relacion\u00e1ndolos exclusivamente con circunstancias hist\u00f3ricas precisas. Ella deber\u00eda, m\u00e1s bien, procurar precisar la direcci\u00f3n de pensamiento expresada por el texto; direcci\u00f3n que, en lugar de invitar al ex\u00e9geta a detener el sentido, le sugiere, al contrario, percibir las extensiones m\u00e1s o menos previsibles.<br \/>Una corriente hermen\u00e9utica moderna ha subrayado la diferencia de situaci\u00f3n que afecta a la palabra humana puesta por escrito. Un texto escrito tiene la capacidad de ser situado en nuevas circunstancias, que lo iluminan de modo diferente, a\u00f1adiendo a su sentido determinaciones nuevas. Esta capacidad del texto escrito es especialmente efectiva en el caso de los textos b\u00edblicos, reconocidos como Palabra de Dios. En efecto, lo que ha llevado a la comunidad creyente a conservarlos, es la convicci\u00f3n de que ellos contin\u00faan siendo portadores de luz y de vida para las generaciones venideras. El sentido literal est\u00e1, desde el comienzo, abierto a desarrollos ulteriores, que se producen gracias a \u00abrelecturas\u00bb en contextos nuevos.<br \/>De aqu\u00ed no se sigue que se pueda atribuir a un texto b\u00edblico cualquier sentido, interpret\u00e1ndolo de modo subjetivo. Es necesario, por el contrario, rechazar, como no aut\u00e9ntica, toda interpretaci\u00f3n heterog\u00e9nea al sentido expresado por los autores humanos en su texto escrito. Admitir sentidos heterog\u00e9neos equivaldr\u00eda a cortar el mensaje b\u00edblico de su ra\u00edz, que es la Palabra de Dios comunicada hist\u00f3ricamente, y abrir la puerta a un subjetivismo incontrolable.<br \/>2. Sentido espiritual<br \/>Conviene, sin embargo, no tomar \u00abheterog\u00e9neo\u00bb en un sentido estrecho, contrario a toda posibilidad de perfeccionamiento superior. El acontecimiento hist\u00f3rico radicalmente nuevo, que ilumina de modo nuevo los textos antiguos y les hace sufrir una mutaci\u00f3n de sentido. En particular, algunos textos que, en las circunstancias antiguas, deb\u00edan ser considerados como hip\u00e9rboles (por \u00abejemplo, el or\u00e1culo donde Dios, hablando de un descendiente de David, promet\u00eda afirmar \u00abpara siempre\u00bb su trono, 2 Sam 7, 12-13; 1 Cr 17, 11-14), deben ser tomados ahora a la letra, porque \u00abel Cristo, habiendo resucitado de los muertos, no muere m\u00e1s\u00bb (Rm 6, 9). Los ex\u00e9getas que tienen una noci\u00f3n estrecha, \u00abhistoricista\u00bb, del sentido literal, considerar\u00e1n que hay aqu\u00ed heterogeneidad. Los que est\u00e1n abiertos al aspecto din\u00e1mico de los textos, reconocer\u00e1n una continuidad profunda, al mismo tiempo que un pasaje a un nivel diferente: el Cristo reina para siempre, pero no sobre el trono terrestre de David (cf. tambi\u00e9n Sl 2, 7-8; 110, 1.4).<br \/>En estos casos se habla a veces de \u00absentido espiritual\u00bb. Como regla general, sesd puede definir el sentido espiritual, comprendido seg\u00fan la fe cristiana, como el sentido expresado por los textos b\u00edblicos, cuando se los lee bajo la influencia del Esp\u00edritu Santo en el contexto del misterio pascual de Cristo y de la vida nueva que proviene de \u00e9l. Este contexto existe efectivamente. El Nuevo Testamento reconoce en \u00e9l el cumplimiento de las Escrituras. Es, pues, normal releer las Escrituras a la luz de este nuevo contexto, que es el de la vida en el Esp\u00edritu.<br \/>De la definici\u00f3n dada se pueden deducir varias precisiones \u00fatiles sobre las relaciones entre sentido espiritual y sentido literal.<br \/>Contrariamente a una opini\u00f3n corriente, no hay una necesaria distinci\u00f3n entre ambos. Cuando un texto b\u00edblico se refiere directamente al misterio pascual de Cristo o a la vida nueva que resulta de \u00e9l, su sentido literal es un sentido espiritual. Este es el caso habitual en el Nuevo Testamento. Por eso es el Antiguo Testamento la parte de la Biblia a prop\u00f3sito de la cual la ex\u00e9gesis cristiana habla m\u00e1s frecuentemente de sentido espiritual. Pero ya en el Antiguo Testamento los textos tienen, en numerosos casos, un sentido religioso y espiritual como sentido literal. La fe cristiana reconoce en esos textos una relaci\u00f3n anticipada con la vida nueva tra\u00edda por Cristo.<br \/>29<br \/>Cuando hay distinci\u00f3n, el sentido espiritual no puede jam\u00e1s estar privado de relaci\u00f3n con el sentido literal. \u00c9ste contin\u00faa siendo la base indispensable. De otro modo, no se podr\u00eda hablar de \u00abcumplimiento\u00bb de la<br \/>Escritura. Para que haya \u00abcumplimiento\u00bb, es esencial una relaci\u00f3n de continuidad y de conformidad. Pero es necesario tambi\u00e9n que haya un pasaje a un nivel superior de realidad.<br \/>El sentido espiritual no se debe confundir con las interpretaciones subjetivas dictadas por la imaginaci\u00f3n o la especulaci\u00f3n intelectual. Aquel proviene de la relaci\u00f3n del texto con datos reales que no le son extra\u00f1os: el acontecimiento pascual y su inagotable fecundidad, que constituyen el punto m\u00e1s alto de la intervenci\u00f3n divina en la historia de Israel, para beneficio de la humanidad entera.<br \/>La lectura espiritual, hecha en comunidad o individualmente, no descubre un sentido espiritual aut\u00e9ntico si no se mantiene en esta perspectiva. Hay entonces una relaci\u00f3n de tres niveles de realidad: el texto b\u00edblico, el misterio pascual y las circunstancias presentes de vida en el Esp\u00edritu.<br \/>Persuadidos de que el misterio de Cristo da la clave de interpretaci\u00f3n de todas las Escrituras, los ex\u00e9getas antiguos se esforzaban por encontrar un sentido espiritual en los menores detalles de los textos b\u00edblicos -por ejemplo, en cada prescripci\u00f3n de las leyes rituales-, sirvi\u00e9ndose de m\u00e9todos rab\u00ednicos o inspir\u00e1ndose en el alegorismo helen\u00edstico. La ex\u00e9gesis moderna no puede considerar este tipo de intentos como interpretaci\u00f3n v\u00e1lida, no obstante cual haya podido ser en el pasado su utilidad pastoral (Divino Afflante Sp\u00edritu, EB 553).<br \/>Uno de los aspectos posibles del sentido espiritual es el tipol\u00f3gico, del cual se dice habitualmente que pertenece, no a la Escritura misma, sino a las realidades expresadas por la Escritura: Ad\u00e1n es figura de Cristo (cf. Rm 5.14), el diluvio figura del bautismo (1 Pe 3, 20-21), etc. De hecho, la relaci\u00f3n tipol\u00f3gica est\u00e1 basada ordinariamente sobre el modo c\u00f3mo la Escritura describe la realidad antigua (p. ej. la voz de Abel: Gen 4, 10; Heb 11, 4; 12, 24), y no simplemente sobre esta realidad. En consecuencia, se trata propiamente, en tal caso, de un sentido de la Escritura.<br \/>3. Sentido pleno<br \/>La categor\u00eda relativamente reciente de \u00absentido pleno\u00bb (sensus plenior) suscita discusiones. El sentido pleno se define como un sentido profundo del texto, querido por Dios, pero no claramente expresado por el autor humano. Se descubre la existencia de este sentido en un texto b\u00edblico, cuando se lo estudia a la luz de otros textos b\u00edblicos que lo utilizan, o en su relaci\u00f3n con el desarrollo interno de la revelaci\u00f3n.<br \/>Se trata, pues, del significado que un autor b\u00edblico atribuye a un texto b\u00edblico anterior, cuando lo vuelve a emplear en un contexto que le confiere un sentido literal nuevo; o bien de un significado, que una tradici\u00f3n doctrinal aut\u00e9ntica o una definici\u00f3n conciliar, da a un texto de la Biblia. Por ejemplo, el contexto de Mt 1, 23 da un sentido pleno al or\u00e1culo de Is 7,14 sobre la almah que concebir\u00e1, utilizando la traducci\u00f3n de los Setenta (parthenos): \u00abLa Virgen concebir\u00e1\u00bb. La doctrina patr\u00edstica y conciliar sobre la Trinidad expresa el sentido pleno de la ene\u00f1anza del Nuevo Testamento sobre Dios, Padre, Hijo y Esp\u00edritu. La definici\u00f3n de pecado original del Concilio de Trento proporciona el sentido pleno de la ense\u00f1anza de Pablo en Rm 5,12-21 a prop\u00f3sito de las consecuencias del pecado de Ad\u00e1n para la humanidad. Pero cuando falta un control de esta naturaleza, por un texto b\u00edblico expl\u00edcito o por una tradici\u00f3n doctrinal aut\u00e9ntica, el recurso a un pretendido sentido pleno podr\u00eda conducir a interpretaciones desprovistas de toda validez.<br \/>En definitiva, se puede considerar el \u00absentido pleno\u00bb como otro modo de designar el sentido espiritual de un texto b\u00edblico, en el caso en que el sentido espiritual se distingue del sentido literal. Su fundamento es que el Esp\u00edritu Santo, autor principal de la Biblia, puede guiar al autor humano en la elecci\u00f3n de sus expresiones de tal modo, que ellas expresen una verdad de la cual \u00e9l no percibe toda su profundidad. \u00c9sta es m\u00e1s completamente revelada en el curso del tiempo; por una parte, gracias a realizaciones divinas ulteriores que manifiestan mejor el alcance de los textos; y por otra, gracias a la inserci\u00f3n de los textos en el canon de las Escrituras. As\u00ed se constituye un nuevo contexto, que revela potencialidades de sentido que el contexto primitivo dejaba en la oscuridad.<br \/>III. Dimensiones Caracter\u00edsticas de la Interpretaci\u00f3n Cat\u00f3lica<br \/>30<br \/>La ex\u00e9gesis cat\u00f3lica no procura distinguirse por un m\u00e9todo cient\u00edfico particular. Ella reconoce que uno de los aspectos de los textos b\u00edblicos es ser obra de autores humanos, que se han servido de sus propias capacidades de expresi\u00f3n y de medios que su tiempo y su medio social pon\u00edan a disposici\u00f3n. En consecuencia, ella utiliza sin segundas intenciones, todos los m\u00e9todos y acercamientos cient\u00edficos que<br \/>permiten captar mejor el sentido de los textos en su contexto ling\u00fc\u00edstico, literario, sociocultural, religioso e hist\u00f3rico, ilumin\u00e1ndolos tambi\u00e9n por el estudio de sus fuentes y teniendo en cuenta la personalidad de cada autor (cf. Divino Afflante Sp\u00edritu, EB 557). La ex\u00e9gesis cat\u00f3lica contribuye as\u00ed activamente al desarrollo de los m\u00e9todos y al progreso de la investigaci\u00f3n.<br \/>Lo que la caracteriza es que se sit\u00faa conscientemente en la tradici\u00f3n viva de la Iglesia, cuya primera preocupaci\u00f3n es la fidelidad a la revelaci\u00f3n testimoniada por la Biblia. Las hermen\u00e9uticas modernas han puesto en evidencia, como hemos recordado, la imposibilidad de interpretar un texto sin partir de una \u00abprecomprensi\u00f3n\u00bb de uno u otro g\u00e9nero. El ex\u00e9geta cat\u00f3lico aborda los escritos b\u00edblicos con una precomprensi\u00f3n, que une estrechamente la cultura moderna cient\u00edfica y la tradici\u00f3n religiosa proveniente de Israel y de la comunidad cristiana primitiva. Su interpretaci\u00f3n se encuentra as\u00ed en continuidad con el dinamismo de interpretaci\u00f3n que se manifiesta en el interior mismo de la Biblia, y que se prolonga luego en la vida de la Iglesia. Ella corresponde a la exigencia de afinidad vital entre el int\u00e9rprete y su objeto, afinidad que constituye una de las condiciones de posibilidad de la empresa exeg\u00e9tica.<br \/>Toda precomprensi\u00f3n comporta sin embargo peligros. En el caso de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica, existe el riesgo de atribuir a los textos b\u00edblicos un sentido que no expresan, sino que es el fruto de un desarrollo ulterior de la tradici\u00f3n. El ex\u00e9geta debe prevenir este riesgo.<br \/>A. La interpretaci\u00f3n en la Tradici\u00f3n b\u00edblica<br \/>Los textos de la Biblia son la expresi\u00f3n de tradiciones religiosas que exist\u00edan antes de ellos. El modo como se relacionan con las tradiciones es diferente en cada caso, ya que la creatividad de los autores se manifiesta en diversos grados. En el curso del tiempo, m\u00faltiples tradiciones han confluido poco a poco para formar una gran tradici\u00f3n com\u00fan. La Biblia es una manifestaci\u00f3n privilegiada de este proceso que ella ha contribuido a realizar y del cual continua siendo norma reguladora.<br \/>\u00abLa interpretaci\u00f3n en la Tradici\u00f3n b\u00edblica\u00bb comporta una gran variedad de aspectos. Se puede entender como el modo con el cual la Biblia interpreta las experiencias humanas fundamentales o los acontecimientos particulares de la historia de Israel, o como el modo en el cual los textos b\u00edblicos utilizan las fuentes, escritas u orales -de las cuales algunas pueden provenir de otras religiones o culturas-, reinterpret\u00e1ndolas. Siendo nuestro tema la interpretaci\u00f3n de la Biblia, no queremos tratar aqu\u00ed estas amplias cuestiones, sino simplemente proponer algunas observaciones sobre la interpretaci\u00f3n de los textos b\u00edblicos en el interior de la Biblia misma.<br \/>1. Relecturas<br \/>Lo que contribuye a dar a la Biblia su unidad interna, \u00fanica en su g\u00e9nero, es que los escritos b\u00edblicos posteriores se apoyan con frecuencia sobre los escritos anteriores. Aluden a ellos, proponen \u00abrelecturas\u00bb que desarrollan nuevos aspectos del sentido, a veces muy diferentes del sentido primitivo, o inclusive se refieren a ellos expl\u00edcitamente, sea para profundizar el significado, sea para afirmar su realizaci\u00f3n.<br \/>As\u00ed, la herencia de una tierra, prometida por Dios a Abrah\u00e1n para su descendencia (Gn 15, 7.18), se convierte en la entrada en el santuario de Dios (Ex 15,17), en una participaci\u00f3n en el reposo de Dios (Sl 132, 7-8), reservada a los verdaderos creyentes (Sl 95, 8-11; He 3, 7-4,11), y, finalmente en la entrada en el santuario celestial (Heb 6, 12. 18-20), \u00abherencia eterna\u00bb (Heb 9,15).<br \/>El or\u00e1culo de Nat\u00e1n, que promete a David una \u00abcasa\u00bb, es decir, una sucesi\u00f3n din\u00e1stica \u00abestable para siempre\u00bb (2 Sam 7, 12-16), es recordado en numerosas oportunidades (2 Sam 23,5; 1; Re 2,4; 3, 6; 1 Cr 17, 11-14), especialmente en el tiempo de la angustia (Sl 89, 20-38), no sin variaciones significativas, y es prolongada por otros or\u00e1culos (Sl 2, 7-9; 110,1-4; Am 9, 11; Is 7, 13-14; Jr 23, 5-6; etc.), de los cuales algunos anuncian el retorno del reino de David mismo (Os 3,5; Jr 30,8; Ez 34, 24; 24-25; cf. Mc 11,10). El reino prometido se vuelve as\u00ed universal (Sl 2,8; Dn 2, 35.44; 7,14; cf. Mt 28,18). El realiza en plenitud la vocaci\u00f3n del hombre (Gn 1,28: SI 8, 6-9; Sb 9, 2-3; 10,2).<br \/>El or\u00e1culo de Jerem\u00edas sobre los 70 a\u00f1os de castigo merecidos por Jerusal\u00e9n y Jud\u00e1 (Jr 25, 11-12; 29,10) es recordado en 2 Cr 25, 20-23, donde se constata la realizaci\u00f3n, pero es meditado de un modo nuevo, mucho despu\u00e9s, por el autor de Daniel, en la convicci\u00f3n de que esta Palabra de Dios contiene a\u00fan un sentido oculto, que debe irradiar su luz sobre la situaci\u00f3n presente (Dn 9, 24-27).<br \/>31<br \/>La afirmaci\u00f3n fundamental de la justicia retributiva de Dios, que recompensa a los buenos y castiga a los malvados (Sl 1,1-6; 112, 1-10; Lv 26, 3-33; etc.), choca con la experiencia inmediata, que frecuentemente no corresponde a aqu\u00e9lla. La Escritura expresa entonces con vigor el desacuerdo y la protesta (Sl 44; Job 10, 1-7; 13, 3-28; 23-24) y profundiza progresivamente el misterio (Sl 37; Job 38-42; Is 53; Sb 3-5).<br \/>2. Relaciones entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento<br \/>Las relaciones intertextuales toman una extrema densidad en los escritos del Nuevo Testamento, todos ellos tapizados de alusiones al Antiguo Testamento y de citas expl\u00edcitas. Los autores del Nuevo Testamento reconocen al Antiguo Testamento valor de revelaci\u00f3n divina. Proclaman que la revelaci\u00f3n ha encontrado su cumplimiento en la vida, la ense\u00f1anza y sobre todo la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, fuente de perd\u00f3n y vida eterna. \u00abCristo muri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras y fue sepultado; resucit\u00f3 al tercer d\u00eda seg\u00fan las Escrituras y se apareci\u00f3&#8230;\u00bb (1 Cor 15, 35). Este es el n\u00facleo central de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica (1 Cor 15,11).<br \/>Como siempre, entre las Escrituras y los acontecimientos que las llevan a cumplimiento, las relaciones no son de simple correspondencia material, sino de iluminaci\u00f3n rec\u00edproca y de progreso dial\u00e9ctico: se constata a la vez, que las Escrituras revelan el sentido de los acontecimientos y que los acontecimientos revelan el sentido de las Escrituras, es decir, que obligan a renunciar a ciertos aspectos de la interpretaci\u00f3n recibida, para adoptar una interpretaci\u00f3n nueva.<br \/>Desde el tiempo de su actividad p\u00fablica, Jes\u00fas hab\u00eda tomado una posici\u00f3n personal original, diferente de la interpretaci\u00f3n tradicional de su tiempo, la \u00abde los escribas y fariseos\u00bb (Mt 5, 20). Numerosos son los testimonios: las ant\u00edtesis del Serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mt 5, 21-48), la libertad soberana de Jes\u00fas en la observancia del s\u00e1bado (Mc 2, 27-28 y par.), su modo de relativizar los preceptos de pureza ritual (Mc 7, 1-23 y par.), su exigencia radical, al contrario en otros campos (Mt 10, 2-12 y par.; 10, 17-27 y par.) y sobre todo su actitud de acogida hacia los \u00abpublicanos y pecadores\u00bb (Mc 2, 15-17 y par.). Esto no era un capricho contestatario sino, al contrario, fidelidad profunda a la voluntad de Dios expresada en la Escritura (cf. Mt 5, 17;9,13; Mc 7,8-13 y par.; 10, 5-9 y par).<br \/>La muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas han llevado al extremo la evoluci\u00f3n comenzada, provocando, en algunos puntos, una ruptura completa, al mismo tiempo que una apertura inesperada. La muerte del Mes\u00edas, \u00abrey de los jud\u00edos\u00bb (Mc 15, 26 y par.), ha provocado una transformaci\u00f3n de la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica de los salmos reales y de los or\u00e1culos mesi\u00e1nicos. Su resurrecci\u00f3n y glorificaci\u00f3n celestial como hijo de Dios han dado a esos mismos textos una plenitud de sentido, antes inconcebible. Expresiones que parec\u00edan hiperb\u00f3licas deben, a partir de ese momento, ser tomados literalmente. Ellas aparecen como preparadas por Dios para expresar la gloria de Cristo Jes\u00fas, ya que Jes\u00fas es verdaderamente \u00abSe\u00f1or\u00bb (Sl 110,1) en el sentido m\u00e1s fuerte del t\u00e9rmino (He 2,36; Flp 2,10-11; Heb 1,10-12). El es el Hijo de Dios (Sl 2,7; Mc 14, 62; Rm 1, 3-4), Dios con Dios (Sl 45, 7; Heb 1, 8; Jn 1,1; 20, 28). \u00abSu reino no tendr\u00e1 fin\u00bb (Lc 1, 32-33; cf. 1 Cr 17,11-14; Sl 45, 7; Heb 1, 8), y \u00e9l es al mismo tiempo \u00absacerdote eterno\u00bb (Sl 110,4; Heb 5,6-10; 7, 23-24).<br \/>A la luz del acontecimiento de la Pascua, los autores del Nuevo Testamento han rele\u00eddo el Antiguo Testamento. El Esp\u00edritu Santo enviado por el Cristo glorificado (cf. Jn 15, 26; 16,7) les ha hecho descubrir el sentido espiritual. Han sido as\u00ed llevados a afirmar, m\u00e1s que nunca, el valor prof\u00e9tico del Antiguo Testamento; pero, por otra parte, a relativizar fuertemente su valor como instituci\u00f3n salv\u00edfica. Este segundo punto de vista, que aparece ya en los evangelios (cf. Mt 11,11-13 y par.; 12, 41-42 y par; Jn 4,12-14; 5, 37; 6, 32), se manifiesta con todo su vigor en algunas cartas paulinas, as\u00ed como en la carta a los Hebreos. Pablo y el autor de la Carta a los Hebreos demuestran que la Torah, como revelaci\u00f3n, anuncia ella misma su propio fin como sistema legislativo (Ga 2, 15 &#8211; 5, 1; Rm 3, 20-21, 6, 14; Heb 7, 11-19; 10, 8-9). Por ello los paganos que se adhieren a la fe en Cristo no deben ser sometidos a todos los preceptos de la legislaci\u00f3n b\u00edblica, reducida ahora, como conjunto, a la instituci\u00f3n legal de un pueblo particular. Pero ellos deben, s\u00ed, nutrirse del Antiguo Testamento como Palabra de Dios, que les permite descubrir mejor todas las dimensiones del misterio pascual del cual viven (cf. Lc 24 25-27.44-45; Rm 1, 1-2).<br \/>Las relaciones entre el Nuevo y el Antiguo Testamento en la Biblia cristiana no son, pues, simples. Cuando se trata de utilizar textos particulares, los autores del Nuevo Testamento han recurrido naturalmente a los conocimientos y procedimientos de interpretaci\u00f3n de su \u00e9poca. Seria un anacronismo exigir de ellos que estuvieran conformes a los m\u00e9todos cient\u00edficos modernos. El ex\u00e9geta debe m\u00e1s bien adquirir el conocimiento de los procedimientos antiguos, para poder interpretar correctamente el uso que se hace de 32<br \/>ellos. Es verdad, por otra parte, que no se puede otorgar un valor absoluto a lo que es conocimiento humano limitado.<br \/>Conviene finalmente a\u00f1adir que en el Nuevo Testamento, como ya en el Antiguo Testamento, se observa la yuxtaposici\u00f3n de perspectivas diferentes, a veces en tensi\u00f3n unas con otras; por ejemplo sobre la situaci\u00f3n de Jes\u00fas (Jn 8, 29; 16, 32 y Mc 15, 34), o sobre el valor de la Ley mosaica (Mt 5, 17-19 y Rm 6,14), o sobre la necesidad de las obras para al justificaci\u00f3n (Sant 2, 24 y Rm 3, 28; Ef 2, 8-9). Una de las caracter\u00edsticas de la Biblia es precisamente la ausencia de un sistema, y por el contrario, la presencia de tensiones din\u00e1micas. La Biblia ha acogido varios modos de interpretar los mismos acontecimientos o de pensar los mismos problemas. Ella invita as\u00ed a rechazar el simplismo y la estrechez de esp\u00edritu .<br \/>3. Algunas conclusiones<br \/>De cuanto se acaba de decir, se puede concluir que la Biblia contiene numerosas indicaciones y sugerencias sobre el arte de interpretarla. La Biblia es, ella misma, desde los comienzos, interpretaci\u00f3n. Sus textos han sido reconocidos por las comunidades de la Antigua Alianza y del tiempo apost\u00f3lico como expresiones v\u00e1lidas de su fe. Seg\u00fan la interpretaci\u00f3n de las comunidades y en uni\u00f3n con ellas, han sido reconocidos como Sagrada Escritura (as\u00ed, p. ej., el Cantar de los Cantares ha sido reconocido como Sagrada Escritura en cuanto se aplica a la relaci\u00f3n entre Dios e Israel). En el curso de la formaci\u00f3n de la Biblia, los Escritos que la componen han sido, en numerosos casos, reelaborados y reinterpretados para responder a situaciones nuevas, antes desconocidas.<br \/>El modo de interpretar los textos, que se manifiesta en las Sagradas Escrituras sugiere las siguientes observaciones:<br \/>Puesto que la Sagrada Escritura se ha constituido sobre la base del consenso de las comunidades creyentes, que han a reconocido en su texto la expresi\u00f3n de la fe revelada, su interpretaci\u00f3n misma debe ser, para la fe viviente de las comunidades eclesiales, fuente de consenso sobre los puntos esenciales.<br \/>Puesto que la expresi\u00f3n de la fe, tal como se encuentra en la Sagrada Escritura reconocida por todos, se ha renovado continuamente para enfrentar situaciones nuevas -lo cual explica las \u00abrelecturas\u00bb de numerosos textos b\u00edblicos-, la interpretaci\u00f3n de la Biblia debe tener igualmente un aspecto de creatividad y afrontar las cuestiones nuevas para responder a ellas a partir de la Biblia.<br \/>Puesto que los textos de la Sagrada Escritura tienen a veces tensiones entre ellos, la interpretaci\u00f3n debe necesariamente ser plural. Ninguna interpretaci\u00f3n particular puede agotar el sentido del conjunto, que es una sinfon\u00eda a varias voces. La interpretaci\u00f3n de un texto particular debe, pues, evitar la exclusividad.<br \/>La Sagrada Escritura est\u00e1 en di\u00e1logo con las comunidades creyentes, porque ha surgido de sus tradiciones de fe. Sus textos se han desarrollado en relaci\u00f3n con estas tradiciones y han contribuido, rec\u00edprocamente, a su desarrollo. La interpretaci\u00f3n de la Escritura se debe hacer, pues, en el seno de la Iglesia en su pluralidad y su unidad, y en la tradici\u00f3n de fe.<br \/>Las tradiciones de fe forman el medio vital en el cual sa ha insertado la actividad literaria de los autores de la Sagrada Escritura. Esta inserci\u00f3n comprend\u00eda tambi\u00e9n la participaci\u00f3n en la vida lit\u00fargica y en la actividad exterior de las comunidades, en su mundo espiritual, su cultura, y en las peripecias de su destino hist\u00f3rico. La interpretaci\u00f3n de la Sagrada Escritura exige, pues, de manera semejante, la participaci\u00f3n de los ex\u00e9getas en toda la vida y la fe de la comunidad creyente de su tiempo.<br \/>El di\u00e1logo de la Sagrada Escritura en su conjunto, y por tanto con la comprensi\u00f3n de la fe propia de \u00e9pocas anteriores, se acompa\u00f1a necesariamente con un di\u00e1logo con la generaci\u00f3n presente. Esto implica establecer una relaci\u00f3n de continuidad, pero tambi\u00e9n constatar las diferencias. La interpretaci\u00f3n de la Escritura comporta, por tanto, un trabajo de verificaci\u00f3n y de selecci\u00f3n: est\u00e1 en continuidad con las tradiciones exeg\u00e9ticas anteriores, de las cuales conserva y vuelve a emplear muchos elementos, pero sobre otros puntos se distancia de ellas, para poder progresar.<br \/>B. La interpretaci\u00f3n en la tradici\u00f3n de la Iglesia<br \/>33<br \/>La Iglesia, pueblo de Dios, tiene conciencia de ser ayudada por el Esp\u00edritu Santo en su comprensi\u00f3n e interpretaci\u00f3n de las Escrituras. Los primeros disc\u00edpulos de Jes\u00fas sab\u00edan que que no estaban en grado de comprender inmediatamente, en todos sus aspectos, la plenitud que hab\u00edan recibido. Experimentaban, en<br \/>su vida de comunidad vivida con persverancia, una profundizaci\u00f3n y una explicitaci\u00f3n progresiva de la revelaci\u00f3n recibida. Reconoc\u00edan en esto la influencia y la acci\u00f3n del \u00abEsp\u00edritu de Verdad\u00bb que el Cristo les hab\u00eda prometido para guiarlos hacia la plenitud de la verdad (Jn 16,12-13). La Iglesia contin\u00faa su camino del mismo modo, sostenida por la promesa de Cristo: \u00abEl Par\u00e1clito, el Esp\u00edritu Santo que el Padre enviar\u00e1 en mi nombre, os ense\u00f1ar\u00e1 todas las cosas y os har\u00e1 recordar todo lo que yo os hab\u00eda dicho\u00bb (Jn 14, 26).<br \/>1. Formaci\u00f3n del Canon<br \/>Guiada por el Esp\u00edritu Santo y a la luz de la Tradici\u00f3n viviente que ha recibido, la iglesia seleccion\u00f3 los escritos que deb\u00edan ser conservados como Sagrada Escritura porque \u00abhabiendo sido escritos bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, tienen a Dios por autor, han sido transmitidos como tales a la Iglesia\u00bb (Dei Verbum, 11) y contienen \u00abla verdad que Dios ha querido consignar en las Sagradas Letras para nuestra salvaci\u00f3n\u00bb (ibid.).<br \/>El discernimiento del \u00abcanon\u00bb de la Sagrada Escritura ha sido el punto de llegada de un largo proceso. Las comunidades de la Antigua Alianza (a partir de grupos particulares como los c\u00edrculos prof\u00e9ticos o el ambiente sacerdotal, hasta el conjunto del pueblo) reconocieron, en un cierto n\u00famero de textos, la Palabra de Dios que suscitaba su fe y los guiaba en la vida. Ellas recibieron esos textos como un patrimonio que deb\u00eda ser conservado y transmitido. As\u00ed, los textos dejaron de ser simplemente la expresi\u00f3n de la inspiraci\u00f3n de autores particulares; se convirtieron en propiedad com\u00fan del pueblo de Dios. El Nuevo Testamento testimonia su veneraci\u00f3n por esos textos sagrados, que \u00e9l recibe como una preciosa herencia transmitida por el pueblo jud\u00edo. Los considera \u00abSagradas Escrituras\u00bb (Rm 1,2), \u00abinspiradas\u00bb por el Esp\u00edritu de Dios (2 Tim 3, 16; cf. 2 Pe 1, 20-21), que \u00abno pueden ser abolidas\u00bb (Jn 10,35).<br \/>A estos textos que forman \u00abel Antiguo Testamento\u00bb (cf. 2 Cor 3,14), la Iglesia ha unido estrechamente los escritos donde ella ha reconocido, por una parte, el testimonio aut\u00e9ntico, proveniente de los ap\u00f3stoles (cf. Lc 1, 2; 1 Jn 1, 1-3) y garantizados por el Esp\u00edritu Santo (cf. 1 Pe 1, 12), sobre \u00abtodo lo que Jes\u00fas hizo y ense\u00f1\u00f3\u00bb (He 1,1) y, por otra parte, las instrucciones dadas por los mismos ap\u00f3stoles y por otros disc\u00edpulos para constituir la comunidad de los creyentes. Esta doble serie de escritos ha recibido, seguidamente, el nombre de \u00abNuevo Testamento\u00bb.<br \/>Numerosos factores jugaron un papel en este proceso: la certeza de que Jes\u00fas -y los ap\u00f3stoles con \u00e9l- hab\u00edan reconocido el Antiguo Testamento como Escritura inspirada, y de que el misterio pascual constitu\u00eda su cumplimiento; la convicci\u00f3n de que los escritos del Nuevo Testamento provienen aut\u00e9nticamente de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica (lo cual no implica que hayan sido todos ellos compuestos por los ap\u00f3stoles mismos); la constataci\u00f3n de su conformidad con la regla de fe, y de su uso en la liturgia cristiana; en fin, la de su acuerdo con la vida eclesial de las comunidades y de su capacidad de nutrir esa vida.<br \/>Discerniendo el canon de las Escrituras, la Iglesia discern\u00eda tambi\u00e9n y defin\u00eda su propia identidad, de modo que las Escrituras son, a partir de ese momento, un espejo en el cual la Iglesia puede redescubrir constantemente su identidad, y verificar, siglo tras siglo, el modo como ella responde sin cesar al evangelio, del cual se dispone a ser el medio de transmisi\u00f3n (Dei Verbum, 7). Esto confiere a los escritos can\u00f3nicos un valor salv\u00edfico y teol\u00f3gico completamente diferente del de otros textos antiguos. Si \u00e9stos \u00faltimos pueden arrojar mucha luz sobre los or\u00edgenes de la fe, no pueden nunca sustituir la autoridad de los escritos considerados como can\u00f3nicos, y por tanto fundamentales para la comprensi\u00f3n de la fe cristiana.<br \/>2. Ex\u00e9gesis patr\u00edstica<br \/>Desde los primeros tiempos, se ha comprendido que el mismo Esp\u00edritu Santo, que impuls\u00f3 a los autores del Nuevo Testamento a poner por escrito el mensaje de salvaci\u00f3n (Dei Verbum, 7; 18), asiste a la Iglesia continuamente para interpretar los escritos inspirados (cf. Ireneo, Adv Haer., 3.24.; 4.33.8; Or\u00edgenes, De Princ., 2.7.2; Tertuliano, De Praescr., 22).<br \/>Los Padres de la Iglesia, que tienen un papel particular en el proceso de formaci\u00f3n del canon, tienen, de modo semejante, un papel fundador en relaci\u00f3n con la tradici\u00f3n viva, que sin cesar acompa\u00f1a y gu\u00eda la lectura y la interpretaci\u00f3n que la Iglesia hace de las Escrituras (cf. Providentissimus, EB 110-111; Divino Afflante Sp\u00edritu, 28-30, EB 554; Dei Verbum, 23; PCB, Instr. de Evang. Histor., 1). En el curso de la gran Tradici\u00f3n, la contribuci\u00f3n particular de la ex\u00e9gesis patr\u00edstica consiste en esto: ella ha sacado del conjunto de la Escritura las orientaciones de base que han dado forma a la tradici\u00f3n doctrinal de la Iglesia, y ha proporcionado una rica ense\u00f1anza teol\u00f3gica para la instrucci\u00f3n y la alimentaci\u00f3n espiritual de los fieles.<br \/>34<br \/>En los Padres de la Iglesia, la lectura de la Escritura y su interpretaci\u00f3n ocupan un lugar considerable. Lo testimonian primeramente las obras directamente ligadas a la comprensi\u00f3n de las Escrituras, es decir, las homil\u00edas y los comentarios, pero tambi\u00e9n las obras de controversia y teolog\u00eda, donde la referencia a la Escritura sirve como argumento principal.<br \/>El lugar habitual de la lectura b\u00edblica es la Iglesia, durante la liturgia. Por eso, la interpretaci\u00f3n propuesta es siempre de naturaleza teol\u00f3gica, pastoral y teologal, al servicio de las comunidades y de cada uno de los fieles.<br \/>Los Padres consideran la Biblia ante todo como el Libro de Dios, obra \u00fanica y de un \u00fanico autor. No reducen, sin embargo, a los autores humanos a meros instrumentos pasivos y saben asignar a tal o cual libro, tomado individualmente, una finalidad particular. Pero su tipo de acercamiento no concede sino ligera atenci\u00f3n al desarrollo hist\u00f3rico de la revelaci\u00f3n. Numerosos Padres de la Iglesia presentan el Logos, Verbo de Dios, como autor del Antiguo Testamento y afirman as\u00ed que toda la Escritura tiene un alcance cristol\u00f3gico.<br \/>Salvo algunos ex\u00e9getas de la Escuela Antioquena (Teodoro de Mopsuestia en particular), los Padres se sienten autorizados a tomar una frase fuera de su contexto para reconocer all\u00ed una verdad revelada por Dios. En la apolog\u00e9tica, frente a los jud\u00edos, o en la controversia dogm\u00e1tica con otras teolog\u00edas, no dudan en apoyarse sobre interpretaciones de este tipo.<br \/>Preocupados sobre todo por vivir de la Biblia en comuni\u00f3n con sus hermanos, los Padres se contentan frecuentemente con utilizar los textos b\u00edblicos corrientes en su ambiente. Or\u00edgenes se interesa met\u00f3dicamente por la Biblia hebrea, sobre todo animado por la preocupaci\u00f3n de argumentar frente a los jud\u00edos a partir de textos aceptables para ellos. S. Jer\u00f3nimo resulta una excepci\u00f3n cuando exalta la hebraica veritas.<br \/>Los Padres practican de modo m\u00e1s o menos frecuente el m\u00e9todo aleg\u00f3rico para disipar el esc\u00e1ndalo que podr\u00edan sentir algunos cristianos y los adversarios paganos del cristianismo, frente a tal o cual pasaje de la Biblia. Pero la literalidad y la historicidad de los textos son raramente anuladas. El recurso de los Padres a la alegor\u00eda supera generalmente el fen\u00f3meno de una adapataci\u00f3n al m\u00e9todo aleg\u00f3rico de los autores paganos.<br \/>El recurso a la alegor\u00eda deriva tambi\u00e9n de la convicci\u00f3n de que la Biblia, libro de Dios, ha sido dado por \u00e9l a su pueblo, la Iglesia. En principio nada se debe dejar de lado, como fuera de uso o definitivamente caduco. Dios dirige a su pueblo cristiano un mensaje siempre actual. En sus explicaciones de la Biblia, los Padres mezclan y entrecruzan las interpretaciones tipol\u00f3gicas y aleg\u00f3ricas de un modo dif\u00edcilmente discernible, siempre con una finalidad pastoral y pedag\u00f3gica. Cuanto ha sido escrito, lo ha sido para nuestra instrucci\u00f3n (cf. 1 Cor 10,11).<br \/>Persuadidos de que se trata del Libro de Dios, el cual es, por tanto, inagotable, los Padres creen poder interpretar tal pasaje seg\u00fan tal esquema aleg\u00f3rico, pero consideran que cada uno queda libre de proponer otra cosa, mientras respete la analog\u00eda de la fe.<br \/>La interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica de las Escrituras que caracteriza la ex\u00e9gesis patr\u00edstica, puede desorientar al hombre moderno. Pero la experiencia de Iglesia que refleja esta ex\u00e9gesis, ofrece una contribuci\u00f3n siempre \u00fatil (cf. Divino Afflante Spiritu, 31-32; Dei Verbum, 23). Los Padres ense\u00f1an a leer teol\u00f3gicamente la Biblia en el seno de una tradici\u00f3n viva, con un aut\u00e9ntico esp\u00edritu cristiano.<br \/>3. Papel de los diferentes miembros de la Iglesia en la interpretaci\u00f3n<br \/>Las Escrituras dadas a la Iglesia son el tesoro com\u00fan del cuerpo completo de los creyentes: \u00abLa Sagrada Tradici\u00f3n y la Sagrada Escritura constituyen un solo dep\u00f3sito sagrado de la Palabra de Dios, encomendado a la Iglesia, al que se adhiere todo el pueblo santo unido a sus pastores, y as\u00ed persevera constantemente en la doctrina de los ap\u00f3stoles&#8230;\u00bb (Dei Verbum, 10; cf. tambi\u00e9n 21). La familiaridad de los fieles con el texto de las Escrituras ha sido m\u00e1s notable en unas \u00e9pocas de la historia de la Iglesia que en otras. Pero las Escrituras han ocupado una posici\u00f3n de primer plano en todos los momentos importantes de renovaci\u00f3n en la vida de la Iglesia, desde el movimiento mon\u00e1stico de los primeros siglos hasta la \u00e9poca reciente del Concilio Vaticano II.<br \/>35<br \/>Este mismo Concilio ense\u00f1a que todos los bautizados, cuando participan, en la fe de Cristo, en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, reconocen la presencia de Cristo tambi\u00e9n en su palabra, \u00abpues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es El quien habla\u00bb (Sacrosantum Concilium, 7). A este escuchar la Palabra, ellos aportan \u00abel sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo. (&#8230;) con ese sentido de la fe, que el Esp\u00edritu de verdad suscita y sostiene, el pueblo de Dios, bajo la direcci\u00f3n del sagrado magisterio, al que sigue fielmente, recibe, no ya la palabra de los hombres, sino la verdadera Palabra de Dios (cf. 1 Te 2,13); se adhiere indefectiblemente a la fe dada de una vez para siempre a los santos (cf. Jds. 3), penetra m\u00e1s profundamente en ella con rectitud de juicio y la aplica con mayor plenitud en la vida\u00bb (Lumen Gentium, 12).<br \/>As\u00ed pues, todos los miembros de la Iglesia tienen un papel en la interpretaci\u00f3n de las Escrituras. En el ejercicio de su ministerio pastoral, los obispos, en cuanto sucesores de los ap\u00f3stoles, son los primeros testigos y garantes de la tradici\u00f3n viva en la cual las Escrituras son interpretadas en cada \u00e9poca. \u00abIluminados por el Esp\u00edritu de verdad, deben conservar fielmente la Palabra de Dios, explicarla y difundirla por su predicaci\u00f3n\u00bb (Dei Verbum, 9; cf. Lumen Gentium, 25). Como colaboradores de los obispos, los sacerdotes tienen como primera obligaci\u00f3n la proclamaci\u00f3n de la Palabra (Presbyterorum Ordinis, 4). Est\u00e1n dotados de un carisma particular para la interpretaci\u00f3n de la Escritura, cuando transmitiendo, no sus ideas personales, sino la Palabra de Dios, aplican la verdad eterna del evangelio a las circunstancias concretas de la vida (ibid). Corresponde a los sacerdotes y a los di\u00e1conos, sobre todo cuando administran los sacramentos, poner de relieve la unidad que forman Palabra y Sacramento en el ministerio de la Iglesia.<br \/>Como presidentes de la comunidad eucar\u00edstica y educadores de la fe, los ministros de la Palabra tienen como tarea principal, no simplemente ense\u00f1ar, sino ayudar a los fieles a comprender y discernir lo que la Palabra de Dios les dice al coraz\u00f3n cuando escuchan y meditan las Escrituras. As\u00ed, el conjunto de la iglesia local, seg\u00fan el modelo de Israel, pueblo de Dios (Ex 9, 5-6), se convierte en una comunidad que sabe que Dios le habla (cf. Jn 6, 45), y se apresura a escuchar la Palabra con fe, amor y docilidad (Dt 6, 4-6). Tales comunidades, que escuchan verdaderamente, se convierten en vigorosos n\u00facleos de evangelizaci\u00f3n y di\u00e1logo, as\u00ed como de transformaci\u00f3n social, a condici\u00f3n de estar siempre unidos en la fe y en el amor de la totalidad de la Iglesia (Evangelii Nuntiandi, 57-58; CDF, Instrucci\u00f3n sobre la libertad cristiana y la liberaci\u00f3n, 69-70).<br \/>El Esp\u00edritu tambi\u00e9n ha sido dado, ciertamente, a los cristianos individualmente, de modo que puedan arder sus corazones (cf. Lc 24,32), cuando oran y estudian las Escrituras, en el contexto de su vida personal. Por ello, el Concilio Vaticano II ha pedido con insistencia que el acceso a las Escrituras sea facilitado de todos los modos posibles (Dei Verbum, 22; 25). Este tipo de lectura, hay que notarlo, no es nunca completamente privado, ya que el creyente lee e interpreta siempre la Escritura en la fe de la Iglesia y aporta a la comunidad el fruto de su lectura, para enriquecer la fe com\u00fan.<br \/>Toda la tradici\u00f3n b\u00edblica, y de un modo m\u00e1s particular, la ense\u00f1anza de Jes\u00fas en los evangelios, indican como oyentes privilegiados de la Palabra de Dios a aqu\u00e9llos que el mundo considera como gente de humilde condici\u00f3n. Jes\u00fas ha reconocido que las cosas ocultas a los sabios y prudentes han sido reveladas a los simples (Mt 11, 25; Lc 10,21) y que el Reino de Dios pertenece a aqu\u00e9llos que se asemejan a los ni\u00f1os (Mc 10,4 y par.).<br \/>En la misma l\u00ednea, Jes\u00fas ha proclamado: \u00abBienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios\u00bb (Lc 6,20; cf. Mt 5, 3). Entre los signos de los tiempos mesi\u00e1nicos se encuentra la proclamaci\u00f3n de la buena noticia a los pobres (Lc 4, 18; 7, 22; Mt 11, 5; cf. CDF, Instrucci\u00f3n sobre la libertad cristiana y la liberaci\u00f3n, 47-48). Aqu\u00e9llos que, en su desamparo y privaci\u00f3n de recursos humanos, son llevados a poner su \u00fanica esperanza en Dios y su justicia, tienen una capacidad de escuchar y de interpretar la Palabra de Dios, que debe ser tomada en cuenta por el conjunto de la Iglesia y exige tambi\u00e9n una respuesta a nivel social.<br \/>36<br \/>Reconociendo la diversidad de dones y de funciones que el Esp\u00edritu pone al servicio de la comunidad, en particular el don de ense\u00f1ar (1 Cor 12, 28-30; Rm 12, 6-7, Ef 4, 11-16), la Iglesia estima a aqu\u00e9llos que manifiestan una capacidad particular de contribuir a la construcci\u00f3n del cuerpo de Cristo, por su competencia en la interpretaci\u00f3n de la Escritura (Divino Afflante Sp\u00edritu, 46-48; EB 564-565; Dei Verbum, 23 PCB, Instrucci\u00f3n sobre la historicidad de los evangelios, Intr.). Aunque sus trabajos no siempre hayan obtenido el apoyo que se les da hoy, los ex\u00e9getas que ponen su saber al servicio de la Iglesia, se encuentran situados en una rica tradici\u00f3n que se extiende desde los primeros siglos, con Or\u00edgenes y Jer\u00f3nimo, hasta los tiempos m\u00e1s recientes, con el P. Lagrange y otros, y se prolonga hasta nuestros d\u00edas. En particular, la b\u00fasqueda del sentido literal de la Escritura, sobre el cual se insiste tanto hoy, requiere los esfuerzos conjugados de aqu\u00e9llos que tienen competencias en lenguas antiguas, en historia y cultura,<br \/>cr\u00edtica textual y an\u00e1lisis de formas literarias, y que saben utilizar los m\u00e9todos de la cr\u00edtica cient\u00edfica. Adem\u00e1s de esta atenci\u00f3n al texto en su contexto hist\u00f3rico original, la Iglesia cuenta con ex\u00e9getas, animados por el mismo Esp\u00edritu que ha inspirado la Escritura, para asegurar que un n\u00famero tan grande como sea posible de servidores de la Palabra de Dios, est\u00e9 en grado de procurar efectivamente al pueblo de Dios el alimento de las Escrituras\u00bb (Divino Afflante Sp\u00edritu. 24; 53-55; EB 551, 567; Dei Verbum, 23; Pablo Vl, Sedula Cura [1971]). Es motivo de satisfacci\u00f3n ver el n\u00famero creciente de mujeres ex\u00e9getas, que contribuyen a la interpretaci\u00f3n de la Escritura, con puntos de vista penetrantes y nuevos, y ponen de relieve aspectos que hab\u00edan ca\u00eddo en el olvido.<br \/>Si las Escrituras, como se ha recordado antes, son el bien de la Iglesia entera, y forman parte de la \u00abherencia de la fe\u00bb, que todos, pastores y fieles \u00abconservan, profesan y ponen en pr\u00e1ctica con un esfuerzo com\u00fan\u00bb, contin\u00faa siendo verdad que \u00abla funci\u00f3n de interpretar aut\u00e9nticamente la Palabra de Dios, transmitida por la Escritura o por la Tradici\u00f3n, s\u00f3lo ha sido confiada al Magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en nombre de Jesucristo\u00bb (Dei Verbum, 10). As\u00ed pues, en \u00faltimo t\u00e9rmino, es el Magisterio quien tiene la misi\u00f3n de garantizar la aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n, y de indicar, cuando sea necesario, que tal o cual interpretaci\u00f3n particular es incompatible con el evangelio aut\u00e9ntico. Esta misi\u00f3n se ejerce en el interior de la koinonia del Cuerpo, expresando oficialmente la fe de la Iglesia para servir a la Iglesia. El Magisterio consulta para ello los te\u00f3logos, los ex\u00e9getas y otros expertos, de los cuales reconoce la leg\u00edtima libertad y con quienes queda ligado por una rec\u00edproca relaci\u00f3n en la finalidad de \u00abconservar al pueblo de Dios en la verdad que hace libres\u00bb (CDF, Instrucci\u00f3n sobre la vocaci\u00f3n eclesial del te\u00f3logo, 21).<br \/>C. La tarea del ex\u00e9geta<br \/>La tarea de los ex\u00e9getas cat\u00f3licos comporta varios aspectos. Es una tarea de Iglesia, que consiste en estudiar y explicar la Sagrada Escritura para poner sus riquezas a la disposici\u00f3n de pastores y fieles. Pero es al mismo tiempo una tarea cient\u00edfica, que pone al ex\u00e9geta cat\u00f3lico en relaci\u00f3n con sus colegas no cat\u00f3licos y con diversos sectores de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Esta tarea comprende a la vez el trabajo de investigaci\u00f3n y el de ense\u00f1anza. Uno y otro desembocan habitualmente en publicaciones.<br \/>1. Orientaciones principales<br \/>Aplic\u00e1ndose a su tarea, los ex\u00e9getas cat\u00f3licos deben considerar seriamente el car\u00e1cter hist\u00f3rico de la revelaci\u00f3n b\u00edblica, ya que ambos Testamentos expresan en palabras humanas, que llevan la marca de su tiempo, la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica que Dios ha hecho, por diferentes medios, de s\u00ed mismo y de su designio de salvaci\u00f3n. En consecuencia, los ex\u00e9getas deben servirse del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico, sin atribuirle, sin embargo, la exclusividad. Todos los m\u00e9todos pertinentes de interpretaci\u00f3n de los textos est\u00e1n capacitados para contribuir a la ex\u00e9gesis de la Biblia.<br \/>En su trabajo, los ex\u00e9getas cat\u00f3licos no deben jam\u00e1s olvidar que ellos interpretan la Palabra de Dios. Su tarea com\u00fan no est\u00e1 terminada cuando han distinguido fuentes, definido las formas o explicado los procedimientos literarios, sino solamente cuando han iluminado el sentido del texto b\u00edblico como actual Palabra de Dios. Para alcanzar esta finalidad, deben tomar en consideraci\u00f3n las diversas perspectivas hermen\u00e9uticas que ayudan a percibir la actualidad del mensaje b\u00edblico y le permiten responder a las necesidades de los lectores modernos de la Escrituras.<br \/>Los ex\u00e9getas tienen que explicar tambi\u00e9n el alcance cristol\u00f3gico, can\u00f3nico y eclesial de los escritos b\u00edblicos.<br \/>El alcance cristol\u00f3gico de los textos b\u00edblicos no es siempre evidente; se debe sacar a la luz cada vez que es posible. Aunque Cristo haya establecido la Nueva Alianza en su sangre, los libros de la Primera Alianza no han perdido su valor. Asumidos en la proclamaci\u00f3n del evangelio, adquieren y manifiestan su plena significaci\u00f3n en el \u00abmisterio de Cristo\u00bb (Ef 3, 4), del cual aclaran los m\u00faltiples aspectos, al mismo tiempo que son iluminados por \u00e9l. Estos libros, en efecto, preparan al pueblo de Dios a su venida (cf. Dei Verbum, 14-16).<br \/>Aunque cada libro de la Biblia haya sido escrito con una finalidad diferente y tenga su significado espec\u00edfico, todos son portadores de un sentido ulterior cuando se vuelven parte del conjunto can\u00f3nico. La tarea de los ex\u00e9getas incluye, pues, la explicaci\u00f3n de la afirmaci\u00f3n agustiniana: \u00abNovum Testamentum in Vetere lateter, et in Novo Vetus patet\u00bb (cf. S. Agust\u00edn, Quest. in Hept., 2, 73, CSEL, 28, lll, 3, p. 141).<br \/>37<br \/>Los ex\u00e9getas deben tambi\u00e9n explicar la relaci\u00f3n que existe entre la Biblia y la Iglesia. La Biblia ha llegado a la existencia en las comunidades creyentes. Ella expresa la fe de Israel; luego, la de las primeras comunidades cristianas. Unida a la Tradici\u00f3n viva, que la precede, la acompa\u00f1a y la nutre (cf. Dei Verbum, 21) es el medio privilegiado del cual Dios se sirve para guiar, a\u00fan hoy, la construcci\u00f3n y el crecimiento de la Iglesia, en cuanto pueblo de Dios. La apertura ecum\u00e9nica es inseparable de la dimensi\u00f3n eclesial.<br \/>Puesto que la Biblia expresa la salvaci\u00f3n ofrecida por Dios a todos los hombres, la tarea de los ex\u00e9getas cat\u00f3licos comporta una dimensi\u00f3n universal, que requiere una atenci\u00f3n a las otras religiones y a las expectativas del mundo actual.<br \/>2. Investigaci\u00f3n<br \/>La tarea exeg\u00e9tica es demasiado vasta como para poder ser realizada adecuadamente por un solo individuo. Se impone una divisi\u00f3n del trabajo, especialmente para la investigaci\u00f3n, que requiere especialistas en diferentes dominios. Los posibles inconvenientes de la especializaci\u00f3n se evitar\u00e1n gracias a esfuerzos interdisciplinares.<br \/>Es muy importante, para el bien de toda la Iglesia y para su influencia en el mundo moderno, que un n\u00famero suficiente de personas bien formadas est\u00e9n consagradas a la investigaci\u00f3n en diferentes sectores de la ciencia exeg\u00e9tica. Preocupados por las necesidades m\u00e1s inmediatas del ministerio, los obispos y superiores religiosos est\u00e1n tentados, frecuentemente, de no tomar suficientemente en serio la responsabilidad que tienen de atender a esta necesidad fundamental. Una carencia en esta materia expone a la Iglesia a graves inconvenientes, ya que los pastores y los fieles corren el riesgo de quedar a merced de una ciencia exeg\u00e9tica extra\u00f1a a la Iglesia, y privada de relaciones con la vida de fe. Declarando que \u00abel estudio de la Sagrada Escritura\u00bb debe ser como el \u00abalma de la teolog\u00eda\u00bb (Dei Verbum, 24), el Concilio Vaticano II ha mostrado toda la importancia de la investigaci\u00f3n exeg\u00e9tica. Al mismo tiempo ha recordado impl\u00edcitamente a los ex\u00e9getas cat\u00f3licos que sus investigaciones tiene una relaci\u00f3n esencial con la teolog\u00eda, de lo cual deben mostrarse conscientes.<br \/>3. La ense\u00f1anza<br \/>La declaraci\u00f3n del Concilio hace comprender el papel fundamental que corresponde a la ense\u00f1anza de la ex\u00e9gesis en las facultades de teolog\u00eda, los seminarios y los escolasticados. Es obvio que el nivel de estudio en tales instituciones no puede ser uniforme. Es deseable que la ense\u00f1anza de la ex\u00e9gesis sea impartida por hombres y mujeres. Tal ense\u00f1anza tendr\u00e1 una orientaci\u00f3n m\u00e1s t\u00e9cnica en las facultades, m\u00e1s directamente pastoral en los seminarios. Pero no podr\u00e1 jam\u00e1s carecer de una seria dimensi\u00f3n intelectual. Proceder de otro modo ser\u00eda falta de respeto hacia la Palabra de Dios.<br \/>Los profesores de ex\u00e9gesis deben comunicar a los estudiantes una profunda estima por la Sagrada Escritura, mostrando c\u00f3mo ella merece un estudio atento y objetivo, que permita apreciar mejor su valor literario, hist\u00f3rico, social y teol\u00f3gico. No pueden contentarse con trasmitir una serie de conocimientos que los estudiantes registran pasivamente, sino que deben introducir a los m\u00e9todos exeg\u00e9ticos, explicando sus operaciones principales, para hacer a los estudiantes capaces de un juicio personal. Dado el limitado tiempo de que se dispone, conviene utilizar alternativamente dos modos de ense\u00f1ar: por una parte, exposiciones sint\u00e9ticas, que introducen al estudio de libros b\u00edblicos completos y no dejan de lado ning\u00fan sector importante del Antiguo o del Nuevo Testamento. Por otra, an\u00e1lisis m\u00e1s profundo de algunos textos bien escogidos, que sean al mismo tiempo una iniciaci\u00f3n a la pr\u00e1ctica de la ex\u00e9gesis. En uno y otro caso, hay que evitar ser unilateral, es decir, no limitarse ni a un comentario espiritual desprovisto de base hist\u00f3rico-cr\u00edtica, ni a un comentario hist\u00f3rico-cr\u00edtico desprovisto del contenido doctrinal y espiritual (cf. Divino Afflante Sp\u00edritu, EB, 551-552; PCB, De Sacra Scriptura recte docenda, EB 598). La ense\u00f1anza debe mostrar a la vez el enraizamiento hist\u00f3rico de los escritos b\u00edblicos, su aspecto de palabra personal del Padre celestial que se dirige con amor a sus hijos (cf. Dei Verbum, 21 ) y su papel indispensable en el ministerio pastoral (cf. 2 Tim 3,16).<br \/>4. Publicaciones<br \/>Como fruto de la investigaci\u00f3n y complemento de la ense\u00f1anza, las publicaciones tienen una funci\u00f3n muy importante para el progreso y la difusi\u00f3n de la ex\u00e9gesis. En nuestros d\u00edas, la publicaci\u00f3n no se realiza solamente por los textos impresos, sino tambi\u00e9n por otros medios m\u00e1s r\u00e1pidos y potentes (radio, televisi\u00f3n, t\u00e9cnicas electr\u00f3nicas), de los cuales conviene aprender a servirse. 38<br \/>Las publicaciones de alto nivel cient\u00edfico son el instrumento principal de di\u00e1logo, de discusi\u00f3n y de cooperaci\u00f3n entre los investigadores. Gracias a ellas, la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica puede mantenerse en relaci\u00f3n con otros ambientes de la investigaci\u00f3n exeg\u00e9tica, as\u00ed como con el mundo cient\u00edfico en general.<br \/>Hay otras publicaciones que proporcionan grandes servicios a breve plazo, adapt\u00e1ndose a diferentes categor\u00edas de lectores, desde el p\u00fablico cultivado hasta los ni\u00f1os del catecismo, pasando por los grupos b\u00edblicos, los movimientos apost\u00f3licos y las congregaciones religiosas. Los ex\u00e9getas dotados para la divulgaci\u00f3n hacen una obra supremamente \u00fatil y fecunda, indispensable para asegurar a los estudios exeg\u00e9ticos el influjo que deben tener. En este sector, la necesidad de la actualizaci\u00f3n b\u00edblica se hace sentir de modo apremiante. Esto requiere que los ex\u00e9getas tomen en consideraci\u00f3n las leg\u00edtimas exigencias de las personas instruidas y cultivadas en nuestro tiempo y distingan claramente, pensando en ellas, lo que debe ser considerado como detalle secundario, condicionado por la \u00e9poca, lo que se debe interpretar como lenguaje m\u00edtico, y lo que hay que apreciar como sentido propio, hist\u00f3rico e inspirado. Los escritos b\u00edblicos no han sido compuestos en lenguaje moderno, ni en estilo del siglo XX. Las formas de expresi\u00f3n y los g\u00e9neros literarios que utilizan en su texto hebreo, arameo o griego, deben ser hechos inteligibles a los hombres y mujeres de hoy que, de otro modo, estar\u00edan tentados a desinteresarse de la Biblia, o a interpretarla de modo simplista o fantasioso.<br \/>En toda la diversidad de sus tareas, el ex\u00e9geta cat\u00f3lico no tiene otra finalidad que el servicio de la Palabra de Dios. Su ambici\u00f3n no es sustituir los textos b\u00edblicos con el resultado de su trabajo, se trate de la reconstrucci\u00f3n de documentos antiguos utilizados por los autores inspirados, o de una presentaci\u00f3n moderna de las \u00faltimas conclusiones de la ciencia exeg\u00e9tica. Su ambici\u00f3n es, al contrario, poner m\u00e1s a la luz los textos b\u00edblicos mismos, ayudando a apreciarlos mejor y a comprenderlos con mayor exactitud hist\u00f3rica y profundidad espiritual.<br \/>D. Relaciones con las otras disciplinas teol\u00f3gicas<br \/>Siendo ella misma una disciplina teol\u00f3gica, \u00abfides quaerens intellectum\u00bb, la ex\u00e9gesis mantiene relaciones estrechas y complejas con las otras disciplinas teol\u00f3gicas. Por una parte, la teolog\u00eda sistem\u00e1tica tiene un influjo sobre la precomprensi\u00f3n, con la cual los ex\u00e9getas abordan los textos b\u00edblicos. Pero por otra, la ex\u00e9gesis proporciona a las otras disciplinas teol\u00f3gicas datos que son fundamentales para \u00e9stas. Relaciones de di\u00e1logo se establecen, pues, entre la ex\u00e9gesis y las otras disciplinas teol\u00f3gicas, en el mutuo respeto de su especificidad.<br \/>1. Teolog\u00eda y precomprensi\u00f3n de los textos b\u00edblicos<br \/>Cuando abordan los textos b\u00edblicos, los ex\u00e9getas necesariamente tienen una precomprensi\u00f3n. En el caso de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica, se trata de una precomprensi\u00f3n basada sobre certezas de fe: la Biblia es un texto inspirado por Dios y confiado a la Iglesia para suscitar la fe y guiar la vida cristiana. Estas certezas de fe no llegan a los ex\u00e9getas en estado bruto, sino despu\u00e9s de haber sido elaboradas en la comunidad eclesial por la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. Los ex\u00e9getas est\u00e1n, pues, orientados en su investigaci\u00f3n por la reflexi\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la inspiraci\u00f3n de la Escritura y sobre la funci\u00f3n de \u00e9sta en la vida eclesial.<br \/>Pero, rec\u00edprocamente, el trabajo de los ex\u00e9getas sobre los textos inspirados les proporciona una experiencia que los te\u00f3logos deben tener en cuenta para esclarecer la teolog\u00eda de la inspiraci\u00f3n y de la interpretaci\u00f3n eclesial de la Biblia. La ex\u00e9gesis suscita, en particular, una conciencia m\u00e1s viva y m\u00e1s precisa del car\u00e1cter hist\u00f3rico de la inspiraci\u00f3n b\u00edblica. Muestra que el proceso de inspiraci\u00f3n es hist\u00f3rico, no solamente porque ha ocurrido en el curso de la historia de Israel y de la Iglesia primitiva, sino tambi\u00e9n porque se ha realizado por la mediaci\u00f3n de personas humanas marcadas cada una por su \u00e9poca y que, bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu, han jugado un papel activo en la vida del pueblo de Dios.<br \/>Por lo dem\u00e1s, la afirmaci\u00f3n teol\u00f3gica de la relaci\u00f3n estrecha entre Escritura inspirada y Tradici\u00f3n de la Iglesia, es confirmada y precisada gracias al desarrollo de los estudios exeg\u00e9ticos, que lleva a los ex\u00e9getas a otorgar una creciente atenci\u00f3n al influjo sobre los textos del medio vital en el cual se han formado (\u00abSitz im Leben\u00bb).<br \/>2. Ex\u00e9gesis y teolog\u00eda dogm\u00e1tica<br \/>39<br \/>Sin ser el \u00fanico locus theologicus, la Sagrada Escritura constituye la base privilegiada de los estudios teol\u00f3gicos. Para interpreta la Escritura con exactitud cient\u00edfica y precisi\u00f3n, los te\u00f3logos tienen necesidad del trabajo de los ex\u00e9getas. Por su parte, los ex\u00e9getas deben orientar sus investigaciones de tal modo que \u00abel<br \/>estudio de la Sagrada Escritura\u00bb pueda efectivamente ser como \u00abel alma de la teolog\u00eda\u00bb (Dei Verbum, 24). Con esta finalidad, es necesario que concedan una particular atenci\u00f3n al contenido religioso de los escritos b\u00edblicos.<br \/>Los ex\u00e9getas pueden ayudar a los te\u00f3logos a evitar dos extremos: por una parte el dualismo, que separa completamente una verdad doctrinal de su expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, considerada como no importante; y por otra el fundamentalismo, que confundiendo lo humano y lo divino, considera como verdad revelada a\u00fan los aspectos contingentes de las expresiones humanas.<br \/>Para evitar ambos extremos, es necesario distinguir sin separar, y aceptar una tensi\u00f3n persistente. La Palabra de Dios se expresa en las obras de autores humanos. Pensamiento y palabra son al mismo tiempo de Dios y del hombre, de modo que todo en la Biblia viene a la vez de Dios y del autor inspirado. No se sigue de ello, sin embargo, que Dios haya dado un valor absoluto al condicionamiento hist\u00f3rico de su mensaje. Este es susceptible de ser interpretado y actualizado, es decir, de ser separado, al menos parcialmente, de su condicionamiento hist\u00f3rico pasado para ser trasplantado al condicionamiento hist\u00f3rico presente. El ex\u00e9geta establece las bases de esta operaci\u00f3n, que el te\u00f3logo contin\u00faa, tomando en consideraci\u00f3n los otros loci theologici que contribuyen al desarrollo del dogma.<br \/>3. Ex\u00e9gesis y teolog\u00eda moral<br \/>An\u00e1logas observaciones se pueden hacer sobre la relaci\u00f3n entre ex\u00e9gesis y teolog\u00eda moral. A los relatos que se refieren a la historia de salvaci\u00f3n, la Biblia une estrechamente m\u00faltiples instruciones sobre la conducta que se debe observar: mandamientos, prohibiciones, prescripciones jur\u00eddicas, exhortaciones e invectivas prof\u00e9ticas, consejos sapienciales. Una de las tareas de la ex\u00e9gesis consiste en precisar el alcance de este abundante material y en preparar as\u00ed el trabajo de los moralistas.<br \/>Esta tarea no es simple, ya que con frecuencia los textos b\u00edblicos no se preocupan de distinguir los preceptos morales universales de las prescripciones de pureza ritual o de reglas jur\u00eddicas particulares. Todo se encuentra junto. Por otra parte, la Biblia refleja una evoluci\u00f3n moral considerable, que encuentra su perfeccionamiento en el Nuevo Testamento. No basta, pues, que una cierta posici\u00f3n en materia de moral est\u00e9 testimoniada en el Antiguo Testamento (p.ej., la pr\u00e1ctica de la esclavitud o el divorcio, o de la exterminaci\u00f3n en caso de guerra), para que esta posici\u00f3n contin\u00fae siendo v\u00e1lida. Se debe efectuar un discernimiento, que tenga en cuenta el necesario progreso de la conciencia moral. Los escritos del Antiguo Testamento contienen elementos \u00abimperfectos y caducos\u00bb (Dei Verbum, 15), que la pedagog\u00eda divina no pod\u00eda eliminar desde el comienzo. El Nuevo Testamento mismo no es f\u00e1cil de interpretar en el dominio de la moral, porque se expresa con frecuencia en im\u00e1genes o paradojas, o inclusive en modo provocatorio, y en \u00e9l la relaci\u00f3n de los cristianos con la Ley jud\u00eda es objeto de \u00e1speras controversias.<br \/>Los moralistas tienen, pues, el derecho de presentar a los ex\u00e9getas muchas cuestiones importantes, que estimulen sus investigaciones. En m\u00e1s de un caso, la respuesta podr\u00e1 ser que ning\u00fan texto b\u00edblico trata expl\u00edcitamente el problema presentado. Pero aun entonces, el testimonio de la Biblia, comprendido en su vigoroso dinamismo de conjunto, no puede dejar de ayudar a definir una orientaci\u00f3n fecunda. Sobre los puntos m\u00e1s importantes, la moral del Dec\u00e1logo contin\u00faa siendo fundamental. El Antiguo Testamento contiene ya los principios y los valores que gu\u00edan un actuar plenamente conforme a la dignidad de la persona humana, creada \u00aba imagen de Dios\u00bb (Gn 1, 27). El Nuevo Testamento ilumina esos principios y valores por la revelaci\u00f3n del amor de Dios en Cristo.<br \/>4. Puntos de vista diferentes e interacci\u00f3n necesaria<br \/>En su documento de 1988 sobre la interpretaci\u00f3n de los dogmas, la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional ha recordado que, en los tiempos modernos, se ha creado un conflicto entre la ex\u00e9gesis y la teolog\u00eda dogm\u00e1tica. Despu\u00e9s observa las aportaciones positivas de la ex\u00e9gesis moderna a la teolog\u00eda sistem\u00e1tica (La interpretaci\u00f3n de los dogmas, 1988, C. I, 2). Para mayor precisi\u00f3n, es \u00fatil a\u00f1adir que el conflicto ha sido provocado por la ex\u00e9gesis liberal. Entre la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica y la teolog\u00eda dogm\u00e1tica, no ha habido un conflicto generalizado, sino solamente momentos de fuerte tensi\u00f3n. Es verdad, sin embargo, que la tensi\u00f3n puede degenerar en conflicto, si de una y otra parte se hacen m\u00e1s r\u00edgidas las leg\u00edtimas diferencias de puntos de vista, hasta transformarlas en oposiciones irreductibles.<br \/>40<br \/>Los puntos de vista, en efecto, son diferentes, y deben serlo. La tarea primera de la ex\u00e9gesis es discernir con precisi\u00f3n los sentidos de los textos b\u00edblicos en su contexto propio; es decir, primero en su contexto literario e hist\u00f3rico particular, y luego en el contexto del canon de las Escrituras. Al realizar esta tarea, el<br \/>ex\u00e9geta pone a la luz el sentido teol\u00f3gico de los textos, cuando \u00e9stos tienen un alcance de tal naturaleza. Es as\u00ed posible una continuidad entre la ex\u00e9gesis y la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica ulterior. Pero el punto de vista no es el mismo, porque la tarea del ex\u00e9geta es fundamentalmente hist\u00f3rica y descriptiva, y se limita a la interpretaci\u00f3n de la Biblia.<br \/>El te\u00f3logo dogm\u00e1tico realiza una tarea m\u00e1s especulativa y sistem\u00e1tica. Por esta raz\u00f3n, no se interesa sino por algunos textos y aspectos de la Biblia, y por lo dem\u00e1s, toma en consideraci\u00f3n muchos otros datos que no son b\u00edblicos -escritos patr\u00edsticos, definiciones conciliares, otros documentos del magisterio, liturgia-, as\u00ed como sistemas filos\u00f3ficos y la situaci\u00f3n cultural, social y pol\u00edtica contempor\u00e1nea. Su tarea no es simplemente interpretar la Biblia, sino intentar una comprensi\u00f3n plenamente reflexionada de la fe cristiana en todas sus dimensiones, y especialmente en su relaci\u00f3n decisiva con la existencia humana.<br \/>A causa de su orientaci\u00f3n especulativa y sistem\u00e1tica, la teolog\u00eda ha cedido con frecuencia a la tentaci\u00f3n de considerar la Biblia como un dep\u00f3sito de dicta probantia, destinados a confirmar las tesis doctrinales. En nuestros d\u00edas, los te\u00f3logos dogm\u00e1ticos han adquirido una m\u00e1s viva conciencia de la importancia del contexto literario e hist\u00f3rico para la correcta interpretaci\u00f3n de textos antiguos, y recurren siempre m\u00e1s a la colaboraci\u00f3n de los ex\u00e9getas.<br \/>Como Palabra de Dios puesta por escrito, la Biblia tiene una riqueza de significado que no puede ser completamente captada en una teolog\u00eda sistem\u00e1tica ni quedar prisionera de ella. Una de las principales funciones de la Biblia es lanzar serios desaf\u00edos a los sistemas teol\u00f3gicos y recordarles continuamente la existencia de aspectos importantes de la divina revelaci\u00f3n y de la realidad humana, que a veces son olvidados o descuidados por la reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica. La renovaci\u00f3n de la metodolog\u00eda exeg\u00e9tica puede contribuir a esta toma de conciencia.<br \/>Rec\u00edprocamente, la ex\u00e9gesis se debe dejar iluminar por la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica. \u00c9sta la estimular\u00e1 a presentar a los textos cuestiones importantes y a descubrir mejor todo el alcance de su fecundidad. El estudio cient\u00edfico de la Biblia no puede aislarse de la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica, ni de la experiencia espiritual y del discernimiento de la Iglesia. La ex\u00e9gesis produce sus mejores frutos, cuando se efect\u00faa en el contexto de la fe viva de la comunidad cristiana, orientada hacia la salvaci\u00f3n del mundo entero.<br \/>IV. Interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Vida de la Iglesia<br \/>Aunque la interpretaci\u00f3n de la Biblia sea tarea particular de los ex\u00e9getas, no les pertenece, sin embargo, como monopolio, ya que comporta, en la Iglesia, aspectos que van m\u00e1s all\u00e1 del an\u00e1lisis cient\u00edfico de los textos. La Iglesia, en efecto, no considera la Biblia simplemente como un conjunto de documentos hist\u00f3ricos concernientes a sus or\u00edgenes. Ella la acoge como Palabra de Dios que se dirige a ella y al mundo entero, en el tiempo presente.<br \/>Esta convicci\u00f3n de fe tiene como consecuencia la pr\u00e1ctica de la actualizaci\u00f3n y de la inculturaci\u00f3n del mensaje b\u00edblico, as\u00ed como los diversos modos de utilizaci\u00f3n de los textos inspirados, en la liturgia, la \u00abLectio divina\u00bb, el ministerio pastoral, y el movimiento ecum\u00e9nico.<br \/>A. Actualizaci\u00f3n<br \/>Ya en la Biblia misma -como hemos notado en el cap\u00edtulo anterior- se puede constatar la pr\u00e1ctica de la actualizaci\u00f3n: textos m\u00e1s antiguos son rele\u00eddos a la luz de circunstancias nuevas y aplicados a la situaci\u00f3n presente del Pueblo de Dios.<br \/>Basada sobre estas mismas convicciones, la actualizaci\u00f3n contin\u00faa siendo practicada necesariamente en las comunidades creyentes.<br \/>1. Principios<br \/>Los principios que fundan la pr\u00e1ctica de la actualizaci\u00f3n son los siguientes:<br \/>41<br \/>&#8211; La actualizaci\u00f3n es posible, porque la plenitud de sentido del texto b\u00edblico le otorga valor para todas las \u00e9pocas y culturas (cf. Is 40, 8; 66,18-21; Mt 28, 19-20). El mensaje b\u00edblico puede a la vez relativizar y fecundar los sistemas de valores y las normas de comportamiento de cada generaci\u00f3n.<br \/>&#8211; La actualizaci\u00f3n es necesaria porque, aunque el mensaje de la Biblia tenga un valor duradero, sus textos han sido elaborados en funci\u00f3n de circunstancias pasadas y en un lenguaje condicionado por diversas \u00e9pocas. Para manifestar el alcance que ellos tienen para los hombres y las mujeres de hoy, es necesario aplicar su mensaje a las circunstancias presentes y expresarlo en un lenguaje adaptado a la \u00e9poca actual. Esto presupone un esfuerzo hermen\u00e9utico que tiende a discernir a trav\u00e9s del condicionamiento hist\u00f3rico los puntos esenciales del mensaje.<br \/>&#8211; La actualizaci\u00f3n debe tener constantemente en cuenta las relaciones complejas que existen en la Biblia cristiana entre el Nuevo Testamento y el Antiguo, ya que el Nuevo Testamento se presenta a la vez como cumplimiento y superaci\u00f3n del Antiguo. La actualizaci\u00f3n se efect\u00faa en conformidad con la unidad din\u00e1mica, as\u00ed constituida.<br \/>&#8211; La actualizaci\u00f3n se realiza gracias al dinamismo de la tradici\u00f3n viviente de la comunidad de fe. Esta se sit\u00faa expl\u00edcitamente en la prolongaci\u00f3n de las comunidades donde la Escritura ha nacido, ha sido conservada y transmitida. En la actualizaci\u00f3n, la tradici\u00f3n cumple un doble papel: procura, por una parte, una protecci\u00f3n contra las interpretaciones aberrantes, y asegura por otra, la transmisi\u00f3n del dinamismo original.<br \/>&#8211; Actualizaci\u00f3n no significa, pues, manipulaci\u00f3n de los textos. No se trata de proyectar sobre los textos b\u00edblicos opiniones o ideolog\u00edas nuevas, sino de buscar sinceramente la luz que contienen para el tiempo presente. El texto de la Biblia tiene autoridad en todo tiempo sobre la Iglesia cristiana; y aunque hayan pasado siglos desde el momento de su composici\u00f3n, conserva su papel de gu\u00eda privilegiada que no se puede manipular. El Magisterio de la Iglesia \u00abno est\u00e1 por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio, no ense\u00f1ando sino lo que fue transmitido por mandato de Dios, con la asistencia del Esp\u00edritu Santo, la escucha con amor, la conserva santamente y la explica fielmente\u00bb (Dei Verbum, 10).<br \/>2. M\u00e9todos<br \/>Partiendo de estos principios, se pueden utilizar diversos m\u00e9todos de actualizaci\u00f3n.<br \/>La actualizaci\u00f3n, practicada ya en la Biblia misma, se ha continuado luego en la Tradici\u00f3n jud\u00eda por medio de procedimientos que se pueden observar en los Targumim y Midrasim: b\u00fasqueda de pasajes paralelos (gezerah shawah), modificaci\u00f3n en la lectura del texto (&#8216;al tiqrey), adopci\u00f3n de un segundo sentido (tartey mishma), etc.<br \/>Por su parte, los Padres de la Iglesia se han servido de la tipolog\u00eda y de la alegor\u00eda para actualizar los textos b\u00edblicos de un modo adaptado a la situaci\u00f3n de los cristianos de su tiempo.<br \/>En nuestra \u00e9poca, la actualizaci\u00f3n debe tener en cuenta la evoluci\u00f3n de las mentalidades y el progreso de los m\u00e9todos de interpretaci\u00f3n.<br \/>La actualizaci\u00f3n presupone una ex\u00e9gesis correcta del texto, que determina el sentido literal. Si la persona que actualiza no tiene ella misma una formaci\u00f3n exeg\u00e9tica, debe recurrir a buenas gu\u00edas de lectura, que permitan orientar la interpretaci\u00f3n. Para llevar a cabo adecuadamente la actualizaci\u00f3n, la interpretaci\u00f3n de la Escritura por la Escritura es el m\u00e9todo m\u00e1s seguro y m\u00e1s fecundo, especialmente en el caso de textos del Antiguo Testamento que son rele\u00eddos en el Antiguo Testamento mismo (por ej., el man\u00e1 de Ex 16 en Sb 16, 20-29) y\/o en el Nuevo Testamento (Jn 6). La actualizaci\u00f3n de un texto b\u00edblico en la existencia cristiana no puede hacerse correctamente sin establecer una relaci\u00f3n con el misterio de Cristo y de la Iglesia. No ser\u00eda normal, por ejemplo, proponer a los cristianos, como modelos para una lucha de liberaci\u00f3n, \u00fanicamente episodios del Antiguo Testamento (Exodo, 1-2 Macabeos).<br \/>Inspirada por filosof\u00edas hermen\u00e9uticas, la operaci\u00f3n hermen\u00e9utica comporta tres etapas: 1\u00aa escuchar la Palabra a partir de la situaci\u00f3n presente; 2\u00aa discernir los aspectos de la situaci\u00f3n presente que el texto b\u00edblico ilumina o pone en cuesti\u00f3n; 3\u00aa sacar de la plenitud de sentido del texto b\u00edblico los elementos que pueden hacer evolucionar la situaci\u00f3n presente de un modo fecundo, conforme a la voluntad salv\u00edfica de Dios en Cristo.<br \/>42<br \/>Gracias a la actualizaci\u00f3n, la Biblia ilumina m\u00faltiples problemas actuales, por ejemplo: la cuesti\u00f3n de los ministerios, la dimensi\u00f3n comunitaria de la Iglesia, la opci\u00f3n preferencial por los pobres; la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n; la condici\u00f3n de la mujer. La actualizaci\u00f3n puede tambi\u00e9n estar atenta a los valores cada vez m\u00e1s<br \/>reconocidos por la conciencia moderna, como los derechos de la persona, la protecci\u00f3n de la vida humana, la preservaci\u00f3n de la naturaleza, la aspiraci\u00f3n a la paz universal.<br \/>3. L\u00edmites<br \/>Para estar de acuerdo con la verdad salv\u00edfica expresada en la Biblia, la actualizaci\u00f3n debe respetar ciertos l\u00edmites y abstenerse de posibles desviaciones.<br \/>Aunque toda lectura de la Biblia sea forzosamente selectiva, se deben eliminar las lecturas tendenciosas, es decir, aqu\u00e9llas que, en lugar de ser d\u00f3ciles al texto, no hacen sino utilizarlo con fines estrechos (como es el caso de la actualizaci\u00f3n hecha por sectas, por ejemplo la de los Testigos de Jehovah).<br \/>La actualizaci\u00f3n pierde toda validez si se basa sobre principios te\u00f3ricos que est\u00e1n en desacuerdo con las orientaciones fundamentales del texto de la Biblia mismo; como, por ejemplo, el racionalismo opuesto a la fe o el materialismo ateo.<br \/>Es necesario proscribir tambi\u00e9n, evidentemente, toda actualizaci\u00f3n orientada en un sentido contrario a la justicia y a la caridad evang\u00e9licas, como las que querr\u00edan apoyar sobre textos b\u00edblicos la segregaci\u00f3n racial, el antisemitismo o el sexismo, masculino o femenino. Una atenci\u00f3n especial es necesaria, seg\u00fan el esp\u00edritu del Concilio Vaticano II (Nostra Aetate, 4), para evitar absolutamente actualizar algunos textos del Nuevo Testamento en un sentido que podr\u00eda provocar o reforzar actitudes desfavorables hacia los jud\u00edos. Los acontecimientos tr\u00e1gicos del pasado, al contrario, deben ayudar a recordar sin cesar que, seg\u00fan el Nuevo Testamento, los jud\u00edos siguen siendo \u00abamados\u00bb por Dios, \u00abya que los dones y la llamada de Dios son sin arrepentimiento\u00bb (Rm 11, 28-29).<br \/>Las desviaciones ser\u00e1n evitadas, si la actualizaci\u00f3n parte de una correcta interpretaci\u00f3n del texto y se efect\u00faa en la corriente de la tradici\u00f3n viva, bajo la gu\u00eda del Magisterio eclesial.<br \/>De todas maneras, los riesgos de desviaci\u00f3n no pueden constituir una objeci\u00f3n v\u00e1lida contra el cumplimiento de una tarea necesaria: la de hacer llegar el mensaje de la Biblia a los o\u00eddos y al coraz\u00f3n de nuestra generaci\u00f3n.<br \/>B. Inculturaci\u00f3n<br \/>Al esfuerzo de actualizaci\u00f3n, que permite a la Biblia continuar siendo fecunda a trav\u00e9s de la diversidad de los tiempos, corresponde el esfuerzo de inculturaci\u00f3n, para la diversidad de lugares, que asegura el enraizamiento del mensaje b\u00edblico en los m\u00e1s diversos terrenos. Esta diversidad no es, por lo dem\u00e1s, completa jam\u00e1s. Toda cultura aut\u00e9ntica, en efecto, es portadora, a su modo, de valores universales establecidos por Dios.<br \/>El fundamento teol\u00f3gico de la inculturaci\u00f3n es la convicci\u00f3n de fe, que la Palabra de Dios trasciende las culturas en las cuales se expresa, y tiene la capacidad de propagarse en otras culturas, de modo que pueda llegar a todas las personas humanas en el contexto cultural donde viven. Esta convicci\u00f3n emana de la Biblia misma, que desde el libro del G\u00e9nesis toma una orientaci\u00f3n universal (Gn 1, 27-28), la mantiene luego en la bendici\u00f3n prometida a todos los pueblos gracias a Abrah\u00e1n y a su descendencia (Gn 12, 3; 18, 18) y la confirma definitivamente extendiendo a \u00abtodas las naciones\u00bb la evangelizaci\u00f3n cristiana (Mt 28,18-20; Rm 4, 16-17; Ef 3, 6).<br \/>La primera etapa de la inculturaci\u00f3n consiste en traducir en otra lengua la Escritura inspirada. Esta etapa ha sido franqueada ya en tiempos del Antiguo Testamento, cuando se tradujo oralmente el texto hebreo de la Biblia en arameo (Ne 8, 8-12) y m\u00e1s tarde, por escrito, en griego. Una traducci\u00f3n, en efecto, es siempre m\u00e1s que una simple transcripci\u00f3n del texto original. El paso de una lengua a otra comporta necesariamente un cambio de contexto cultural: los conceptos no son id\u00e9nticos y el alcance de los s\u00edmbolos es diferente, ya que ellos ponen en relaci\u00f3n con otras tradiciones de pensamiento y otras maneras de vivir.<br \/>Escrito en griego, el Nuevo Testamento est\u00e1 marcado todo \u00e9l por un dinamismo de inculturaci\u00f3n ya que traspone en la cultura judeo-helen\u00edstica el mensaje palestino de Jes\u00fas, manifestando por ello mismo una clara voluntad de superar los l\u00edmites de un medio cultural \u00fanico.<br \/>43<br \/>Aunque es una etapa fundamental, la traducci\u00f3n de los textos b\u00edblicos no basta, sin embargo, para asegurar una verdadera inculturaci\u00f3n. Esta se debe continuar, gracias a una interpretaci\u00f3n que ponga el mensaje<br \/>b\u00edblico en relaci\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita con los modos de sentir, de pensar, de vivir y de expresarse, propios de la cultura local. De la interpretaci\u00f3n se pasa en seguida a otras etapas de inculturaci\u00f3n, que llegan a la formaci\u00f3n de una cultura local cristiana, extendi\u00e9ndose a todas las dimensiones de la existencia (oraci\u00f3n, trabajo, vida social, costumbres, legislaci\u00f3n, ciencias y artes, reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y teol\u00f3gica). La Palabra de Dios es, en efecto, una semilla, que saca de la tierra donde se encuentra los elementos \u00fatiles para su crecimiento y fecundidad (Cf. Ad Gentes, 22). En consecuencia, los cristianos deben procurar discernir \u00abqu\u00e9 riquezas, Dios, en su generosidad, ha dispensado a las naciones; deben al mismo tiempo esforzarse por iluminar estas riquezas con la luz evang\u00e9lica, para liberarlas, y conducirlas bajo la autoridad de Dios Salvador\u00bb (Ad Gentes, 11).<br \/>No se trata, ya se ve, de un proceso en un sentido \u00fanico, sino de una \u00abmutua fecundaci\u00f3n\u00bb. Por una parte, las riquezas contenidas en las diversas culturas permiten a la Palabra de Dios producir nuevos frutos; y por otra, la luz de la Palabra de Dios permite operar una selecci\u00f3n en lo que aportan las culturas, para rechazar los elementos da\u00f1osos y favorecer el desarrollo de los elementos v\u00e1lidos. La completa fidelidad a la persona de Cristo, al dinamismo de su misterio pascual, y a su amor por la Iglesia, permite evitar dos soluciones falsas: la \u00abadapataci\u00f3n\u00bb superficial del mensaje, y la confusi\u00f3n sincretista (cf. Ad Gentes, 22).<br \/>En el Oriente y el Occidente cristianos, la inculturaci\u00f3n de la Biblia se ha efectuado desde los primeros siglos y ha manifestado una gran fecundidad. Pero no se la puede considerar, sin embargo, concluida. Hay que reanudarla constantemente, en relaci\u00f3n con la continua evoluci\u00f3n de las culturas. En los pa\u00edses de evangelizaci\u00f3n m\u00e1s reciente, el problema se presenta en t\u00e9rminos diferentes. Los misioneros, en efecto, aportan inevitablemente la Palabra de Dios bajo la forma en la cual se ha inculturado en sus pa\u00edses de origen. Las nuevas Iglesias locales deben realizar grandes esfuerzos para pasar de esta forma extranjera de inculturaci\u00f3n de la Biblia a otra forma, que corresponda a la cultura del propio pa\u00eds.<br \/>C. Uso de la Biblia<br \/>1. En la Liturgia<br \/>Desde los comienzos de la Iglesia, la lectura de las Escrituras ha formado parte de la liturgia cristiana, parcialmente heredera de la liturgia sinagogal. Hoy, todav\u00eda, es sobre todo en la liturgia donde los cristianos entran en contacto con las Escrituras, en particular en ocasi\u00f3n de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica dominical.<br \/>En principio, la liturgia, y especialmente la liturgia sacramental, de la cual la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica es su cumbre, realiza la actualizaci\u00f3n m\u00e1s perfecta de los textos b\u00edblicos, ya que ella sit\u00faa su proclamaci\u00f3n en medio de la comunidad de los creyentes reunidos alrededor de Cristo para aproximarse a Dios. Cristo est\u00e1 entonces \u00abpresente en su palabra, porque es \u00e9l mismo quien habla cuando las Sagradas Escrituras son le\u00eddas a la Iglesia\u00bb (Sacrosanctum Concilium, 7) El texto escrito se vuelve as\u00ed, una vez m\u00e1s, palabra viva.<br \/>La reforma lit\u00fargica decidida por el Concilio Vaticano II se ha esforzado en presentar a los cat\u00f3licos un m\u00e1s rico alimento b\u00edblico. Los tres ciclos de lecturas de las misas dominicales otorgan un lugar privilegiado a los evangelios, para poner a la luz el misterio de Cristo como principio de nuestra salvaci\u00f3n. Al poner en relaci\u00f3n, regularmente, un texto del Antiguo Testamento con el texto del evangelio, este ciclo sugiere frecuentemente el camino tipol\u00f3gico para la interpretaci\u00f3n de la Escritura. Como se sabe \u00e9sta no es la \u00fanica lectura posible.<br \/>La homil\u00eda, que actualiza expl\u00edcitamente la Palabra de Dios, forma parte de la liturgia. Volveremos a hablar de ella a prop\u00f3sito del ministerio pastoral.<br \/>El leccionario surgido de las directivas del Concilio (Sacrosanctum Concilium, 35), deb\u00eda permitir una lectura de la Sagrada Escritura \u00abm\u00e1s abundante, m\u00e1s variada y m\u00e1s adaptada\u00bb. En su estado actual, no responde sino en parte a esta orientaci\u00f3n. Sin embargo, su existencia ha tenido felices efectos ecum\u00e9nicos. En algunos pa\u00edses, ha permitido, adem\u00e1s, medir la falta de familiaridad de los cat\u00f3licos con la Escritura.<br \/>La liturgia de la Palabra es un elemento decisivo en la celebraci\u00f3n de cada sacramento de la Iglesia. No consiste en una simple sucesi\u00f3n de lecturas, sino que debe incluir igualmente tiempos de silencio y de oraci\u00f3n. Esta liturgia, en particular la Liturgia de las Horas, acude como fuente al libro de los Salmos para hacer orar a la comunidad cristiana. Himnos y oraciones est\u00e1n impregnados del lenguaje b\u00edblico y de su simbolismo. Esto sugiere la necesidad de que la participaci\u00f3n en la liturgia est\u00e9 preparada y acompa\u00f1ada por una pr\u00e1ctica de lectura de la Escritura.<br \/>44<br \/>Si en las lecturas \u00abDios dirige su palabra a su pueblo\u00bb (Misal Romano, n. 33), la liturgia de la Palabra exige un gran cuidado, tanto para la proclamaci\u00f3n de las lecturas como para su interpretaci\u00f3n. Es, pues, deseable que la formaci\u00f3n de futuros presidentes de asambleas y de aqu\u00e9llos que los acompa\u00f1an, tenga en cuenta las exigencias de una liturgia de la Palabra de Dios fuertemente renovada. As\u00ed, gracias a los esfuerzos de todos, la Iglesia continuar\u00e1 la misi\u00f3n que le ha sido confiada, \u00abde tomar y repartir a sus fieles el pan de vida que ofrece la mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo\u00bb (Dei Verbum, 21).<br \/>2. La lectio divina<br \/>La lectio divina es una lectura, individual o comunitaria, de un pasaje m\u00e1s o menos largo de la Escritura, acogido como Palabra de Dios, y que se desarrolla bajo la moci\u00f3n del Esp\u00edritu en meditaci\u00f3n, oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n.<br \/>La preocupaci\u00f3n de una lectura regular, m\u00e1s a\u00fan, cotidiana, de la Escritura, corresponde a una antigua pr\u00e1ctica en la Iglesia. Como pr\u00e1ctica colectiva, est\u00e1 testimoniada en el siglo III, en la \u00e9poca de Or\u00edgenes. Este hac\u00eda la homil\u00eda a partir de un texto de la Escritura le\u00eddo cursivamente durante la semana. Hab\u00eda entonces asambleas cotidianas consagradas a la lectura y a la explicaci\u00f3n de la Escritura. Esta pr\u00e1ctica, que fue posteriormente abandonada, no ten\u00eda siempre un gran \u00e9xito entre los cristianos (Or\u00edgenes, Hom. Gen. X, 1).<br \/>La lectio divina como pr\u00e1ctica sobre todo individual est\u00e1 testimoniada en el ambiente mon\u00e1stico muy temprano. En el per\u00edodo contempor\u00e1neo, una Instrucci\u00f3n de la Comisi\u00f3n B\u00edblica, aprobada por el Papa P\u00edo XII, la ha recomendado a todos los cl\u00e9rigos, tanto seculares como regulares (De Scriptura Sacra, 1950; EB 592). La insistencia sobre la lectio divina bajo este doble aspecto, individual y comunitario, ha vuelto a ser actual. La finalidad pretendida es suscitar y alimentar un \u00abamor efectivo y constante\u00bb a la Sagrada Escritura, fuente de vida interior y de fecundidad apost\u00f3lica (EB 591 y 567), favorecer tambi\u00e9n una mejor comprensi\u00f3n de la liturgia y asegurar a la Biblia un lugar m\u00e1s importante en los estudios teol\u00f3gicos y en la oraci\u00f3n.<br \/>La Constituci\u00f3n conciliar Dei Verbum (n. 25) insiste igualmente sobre una lectura asidua de las Escrituras, para los sacerdotes y los religiosos. Adem\u00e1s, -y es una novedad- invita tambi\u00e9n \u00aba todos los fieles de Cristo\u00bb a adquirir \u00abpor una lectura frecuente de las Escrituras divinas, &#8216;la eminente ciencia de Jesucristo&#8217; (Flp 3, 8)\u00bb. Diversos medios son propuestos. Junto a una lectura individual, se sugiere una lectura en grupo. El texto conciliar subraya que la oraci\u00f3n debe acompa\u00f1ar la lectura de la Escritura, ya que ella es la respuesta a la Palabra de Dios encontrada en la Escritura bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu. En el pueblo cristiano han surgido numerosas iniciativas para una lectura comunitaria. No se puede sino animar este deseo de un mejor conocimiento de Dios y de su designio de salvaci\u00f3n en Jesucristo, a trav\u00e9s de las Escrituras.<br \/>3. En el ministerio pastoral<br \/>Recomendado por Dei Verbum (n. 24), el recurso frecuente a la Biblia en el ministerio pastoral toma diversas formas, siguiendo el g\u00e9nero de hermen\u00e9utica del cual se sirven los pastores y que pueden comprender los fieles. Se pueden distinguir tres situaciones principales: la catequesis, la predicaci\u00f3n, y el apostolado b\u00edblico. Numerosos factores intervienen, en relaci\u00f3n con el nivel general de vida cristiana.<br \/>La explicaci\u00f3n de la Palabra de Dios en la catequesis, -Sacrosanctum Concilium, 35; Dirct. catec. gen., 1971, 16-, tiene como primera fuente la Sagrada Escritura, que, explicada en el contexto de la Tradici\u00f3n, proporciona el punto de partida, el fundamento y la norma de la ense\u00f1anza catequ\u00e9tica. La catequesis deber\u00eda introducir a una justa comprensi\u00f3n de la Biblia y a su lectura fructuosa, que permite descubrir la verdad divina que contiene, y que suscita una respuesta, la m\u00e1s generosa posible, al mensaje que Dios dirige por su palabra a la humanidad.<br \/>La catequesis debe partir del contexto hist\u00f3rico de la revelaci\u00f3n divina, para presentar personajes y acontecimientos del Antiguo y del Nuevo Testamento a la luz del designio de Dios.<br \/>Para pasar del texto b\u00edblico a su significaci\u00f3n salv\u00edfica para el tiempo presente, se utilizan hermen\u00e9uticas variadas, que inspiran diversos g\u00e9neros de comentarios. La fecundidad de la catequesis depende del valor de la hermen\u00e9utica empleada. Existe el peligro de contentarse con un comentario superficial, que se queda en una consideraci\u00f3n cronol\u00f3gica de la sucesi\u00f3n de acontecimientos y de personajes de la Biblia.<br \/>45<br \/>La catequesis no puede explotar, evidentemente, sino una peque\u00f1a parte de los textos b\u00edblicos. En general, utiliza los relatos, tanto del Nuevo como del Antiguo Testamento e insiste sobre el Dec\u00e1logo. Pero deber\u00eda<br \/>emplear igualmente los or\u00e1culos de los profetas, la ense\u00f1anza sapiencial, y los grandes discursos evang\u00e9licos, como el Serm\u00f3n de la monta\u00f1a.<br \/>La presentaci\u00f3n de los evangelios se debe hacer de modo que provoque un encuentro con Cristo, que da la clave de toda la revelaci\u00f3n b\u00edblica y transmite la llamada de Dios, a la cual cada uno debe responder. Las palabras de los profetas y de los \u00abservidores de la Palabra\u00bb (Lc 1, 2) deben aparecer como dirigidas ahora a los cristianos.<br \/>Observaciones an\u00e1logas se aplican al ministerio de la predicaci\u00f3n, que debe sacar de los textos antiguos un alimento espiritual adaptado a las necesidades actuales de la comunidad cristiana.<br \/>Actualmente, este ministerio se ejerce sobre todo por la homil\u00eda, que sigue a la proclamaci\u00f3n de la Palabra de Dios en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica.<br \/>La explicaci\u00f3n de los textos b\u00edblicos durante la homil\u00eda no puede entrar en muchos detalles. Conviene, pues, poner a la luz las aportaciones principales de esos textos que sean m\u00e1s esclarecedoras para la fe y m\u00e1s estimulantes para el progreso de la vida cristiana, comunitaria o personal. Presentados esos aportes, es necesario hacer obra de actualizaci\u00f3n e inculturaci\u00f3n, seg\u00fan cuanto ha sido dicho antes. Para esta finalidad, son necesarios principios hermen\u00e9uticos v\u00e1lidos. Una falta de preparaci\u00f3n en este campo tiene como consecuencia la tentaci\u00f3n de renunciar a profundizar las lecturas b\u00edblicas, content\u00e1ndose con moralizar o hablar de cuestiones actuales, sin iluminarlas con la Palabra de Dios.<br \/>En diversos pa\u00edses, se han hecho publicaciones con la colaboraci\u00f3n de ex\u00e9getas, para ayudar a los responsables pastorales a interpretar correctamente las lecturas b\u00edblicas de la liturgia y a actualizarlas de manera v\u00e1lida. Es deseable que esfuerzos semejantes se generalicen.<br \/>Seguramente se deber\u00eda evitar una insistencia unilateral sobre las obligaciones que se imponen a los creyentes. El mensaje b\u00edblico debe conservar su car\u00e1cter principal de buena noticia de salvaci\u00f3n ofrecida por Dios. La predicaci\u00f3n ser\u00e1 m\u00e1s \u00fatil y conforme a la Biblia si ayuda a los fieles, primero a \u00abconocer el don de Dios\u00bb (Jn 4, 10), tal como ha sido revelado en la Escritura, y luego a comprender de modo positivo las exigencias que de all\u00ed derivan.<br \/>El apostolado b\u00edblico tiene como objetivo hacer conocer la Biblia como Palabra de Dios y fuente de vida. En primer lugar favorece la traducci\u00f3n de la Biblia en las diversas lenguas y la difusi\u00f3n de esas traducciones. Suscita y sostiene numerosas iniciativas: formaci\u00f3n de grupos b\u00edblicos, conferencias sobre la Biblia, semanas b\u00edblicas, publicaci\u00f3n de revistas y libros, etc.<br \/>Una importante contribuci\u00f3n es la de asociaciones y movimientos eclesiales que ponen en primer plano la lectura de la Biblia en una perspectiva de fe y de compromiso cristiano. Numerosas \u00abcomunidades de base\u00bb centran sobre la Biblia sus reuniones y se proponen un triple objetivo: conocer la Biblia, construir la comunidad y servir al pueblo. Tambi\u00e9n aqu\u00ed la ayuda de los ex\u00e9getas es \u00fatil, para evitar actualizaciones mal fundadas. Pero hay que alegrarse de ver que gente humilde y pobre, toma la Biblia en sus manos y puede aportar a su interpretaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n una luz m\u00e1s penetrante, desde el punto de vista espiritual y existencial, que la que viene de una ciencia segura de s\u00ed misma (cf. Mt 11, 25).<br \/>La importancia siempre creciente de los medios de comunicaci\u00f3n de masa, diarios, radio, televisi\u00f3n, exige que el anuncio de la Palabra de Dios y el conocimiento de la Biblia sean propagados activamente por estos medios. Las exigencias muy particulares de \u00e9stos, y por otra parte, su influjo sobre un vasto p\u00fablico, requieren para su utilizaci\u00f3n una preparaci\u00f3n espec\u00edfica, que permita evitar las improvisaciones penosas, as\u00ed como los efectos espectaculares de mal gusto.<br \/>Se trate de la catequesis, la predicaci\u00f3n o el apostolado b\u00edblico, el texto de la Biblia debe ser presentado siempre con el respeto que merece.<br \/>4. En el ecumenismo<br \/>46<br \/>Si el ecumenismo, en cuanto movimiento espec\u00edfico y organizado, es relativamente reciente, la idea de la unidad del pueblo de Dios, que este movimiento se propone restaurar, est\u00e1 profundamente enraizada en la Escritura. Tal objetivo fue la preocupaci\u00f3n constante del Se\u00f1or (Jn 10,16; 17, 11.20-23). Supone la uni\u00f3n de los cristianos en la fe, la esperanza y la caridad (Ef 4, 2-5), en el respeto mutuo (Flp 2, 1-5) y la solidaridad (1 Cor 12, 14-27; Rm 12, 4-5); pero tambi\u00e9n, y sobre todo, la uni\u00f3n org\u00e1nica a Cristo, como los sarmientos<br \/>con la vid (Jn 15, 4-5), como los miembros y la cabeza (Ef 1, 22-23; 4, 12-16). Esta uni\u00f3n debe ser perfecta, a imagen del Padre y el Hijo (Jn 17, 11-22). La Escritura define su fundamento teol\u00f3gico (Ef 4, 4-6; Ga 3, 27-28). La primera comunidad apost\u00f3lica es un modelo concreto y viviente (He 2, 44; 4, 32).<br \/>La mayor parte de los problemas que afronta el di\u00e1logo ecum\u00e9nico tiene una relaci\u00f3n con la interpretaci\u00f3n de los textos b\u00edblicos. Algunos problemas son de orden teol\u00f3gico: la escatolog\u00eda, la estructura de la Iglesia, el primado y la colegialidad, el matrimonio y el divorcio, la concesi\u00f3n del sacerdocio ministerial a las mujeres, etc. Otros son de orden can\u00f3nico y jurisdiccional: se refieren a la administraci\u00f3n de la Iglesia universal y de las Iglesias locales. Otros, en fin, son de orden estrictamente b\u00edblico: la lista de libros can\u00f3nicos, ciertas cuestiones hermen\u00e9uticas, etc.<br \/>Aunque no pueda pretender resolver ella sola todos esos problemas, la ex\u00e9gesis b\u00edblica est\u00e1 llamada a contribuir al ecumenismo con una importante ayuda. Progresos notables se han realizado ya. Gracias a la adopci\u00f3n de los mismos m\u00e9todos y de puntos de vista hermen\u00e9uticos an\u00e1logos, los ex\u00e9getas de diversas confesiones cristianas llegan a una gran convergencia en la interpretaci\u00f3n de las Escrituras, como lo muestran el texto y las notas de varias traducciones ecum\u00e9nicas de la Biblia, as\u00ed como otras publicaciones.<br \/>Hay que reconocer, adem\u00e1s, que sobre puntos particulares, las divergencias de interpretaci\u00f3n de las Escrituras son frecuentemente estimulantes y pueden revelarse complementarias y enriquecedoras. Tal es el caso, cuando expresan valores de tradiciones particulares de diversas comunidades cristianas, y traducen as\u00ed los m\u00faltiples aspectos del Misterio de Cristo.<br \/>Puesto que la Biblia es la base com\u00fan de la regla de fe, el imperativo ecum\u00e9nico comporta, para todos los cristianos, una llamada apremiante a releer los textos inspirados en la docilidad al Esp\u00edritu Santo, la caridad, la sinceridad y la humildad, a meditar esos textos y a vivir de ellos, para llegar a la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n y a la santidad de vida que, unidas a la oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos, son el alma de todo movimiento ecum\u00e9nico (cf. Unitatis Redintegratio, 8). Habr\u00eda que hacer accesible, para esto, al mayor n\u00famero posible de cristianos, la adquisici\u00f3n de la Biblia, apoyar las traducciones ecum\u00e9nicas, -ya que un texto com\u00fan ayuda a una lectura y comprensi\u00f3n comunes-, promover grupos de oraci\u00f3n ecum\u00e9nicos, para contribuir, por un testimonio aut\u00e9ntico y viviente, a la realizaci\u00f3n de la unidad en la diversidad (cf. Rm 12, 4-5).<br \/>CONCLUSI\u00d3N<br \/>De cuanto ha sido dicho en el curso de esta larga exposici\u00f3n -breve, sin embargo, sobre numerosos puntos- la primera conclusi\u00f3n que se sigue es que la ex\u00e9gesis b\u00edblica cumple, en la Iglesia y en el mundo una tarea indispensable. Querer prescindir de ella para comprender la Biblia supondr\u00eda una ilusi\u00f3n y manifestar\u00eda una falta de respeto por la Escritura inspirada.<br \/>Pretendiendo reducir los ex\u00e9getas al papel de traductores (o ignorando que traducir la Biblia es ya hacer obra de ex\u00e9gesis) y rehusando seguirlos m\u00e1s lejos en sus estudios, los fundamentalistas no se dan cuenta de que, por una muy loable preocupaci\u00f3n de completa fidelidad a la Palabra de Dios, se lanzan en realidad por caminos que los alejan del sentido exacto de los textos b\u00edblicos, as\u00ed como de la plena aceptaci\u00f3n de las consecuencias de la Encarnaci\u00f3n. La Palabra eterna se ha encarnado en una \u00e9poca precisa de la historia, en un medio social y cultural bien determinados. Quien desea comprenderla, debe buscarla humildemente all\u00ed donde se ha hecho perceptible, aceptando la ayuda necesaria del saber humano. Para hablar a hombres y mujeres, desde el tiempo del Antiguo Testamento, Dios utiliz\u00f3 todas las posibilidades del lenguaje humano; pero al mismo tiempo, debi\u00f3 someter su palabra a todos los condicionamientos de ese lenguaje. El verdadero respeto por la Escritura inspirada exige que se cumplan los esfuerzos necesarios para que se pueda captar bien su sentido. No es posible, ciertamente, que cada cristiano haga personalmente las investigaciones de todo g\u00e9nero que permiten comprender mejor los textos b\u00edblicos. Esta tarea es confiada a los ex\u00e9getas, responsables, en ese sector, del bien de todos.<br \/>47<br \/>Una segunda conclusi\u00f3n es que la naturaleza misma de los textos b\u00edblicos exige que, para interpretarlos, se contin\u00fae empleando el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico, al menos en sus operaciones principales. La Biblia, en efecto, no se presenta como una revelaci\u00f3n directa de verdades atemporales, sino como el testimonio escrito de una serie de intervenciones por las cuales Dios se revela en la historia humana. A diferencia de doctrinas sagradas de otras religiones, el mensaje b\u00edblico est\u00e1 s\u00f3lidamente enraizado en la historia. Los escritos b\u00edblicos no pueden, por tanto, ser correctamente comprendidos sin un examen de sus condicionamientos hist\u00f3ricos. Las investigaciones \u00abdiacr\u00f3nicas\u00bb ser\u00e1n siempre indispensables a la ex\u00e9gesis.<br \/>Cualquiera que sea su inter\u00e9s, los acercamientos \u00absincr\u00f3nicos\u00bb no est\u00e1n en grado de reemplazarlas. Para funcionar de modo fecundo, deben aceptar las conlusiones de aqu\u00e9llas, al menos en sus grandes l\u00edneas.<br \/>Pero, una vez cumplida esta condici\u00f3n, los acercamientos sincr\u00f3nicos (ret\u00f3rico, narrativo, semi\u00f3tico y otros) son susceptibles de renovar en parte la ex\u00e9gesis y de aportar una contribuci\u00f3n muy \u00fatil. El m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico, en efecto, no puede pretender el monopolio. Debe tomar conciencia de sus l\u00edmites y de los peligros que lo amenazan. El desarrollo reciente de hermen\u00e9uticas filos\u00f3ficas, y por otra parte, las observaciones que hemos podido hacer sobre la interpretaci\u00f3n en la Tradici\u00f3n b\u00edblica y en la Tradici\u00f3n de la Iglesia, han arrojado luz sobre diversos aspectos del problema de la interpretaci\u00f3n, que el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00edtico ten\u00eda tendencia a ignorar. Preocupados en efecto, de fijar exactamente el sentido de los textos situ\u00e1ndolos en su contexto hist\u00f3rico de origen, este m\u00e9todo se manifiesta a veces insuficientemente atento al aspecto din\u00e1mico del significado y a los posibles desarrollos del sentido. Cuando no llega hasta el estudio de la redacci\u00f3n, sino que se absorbe completamente en los problemas de fuentes y de estratificaci\u00f3n de textos, no cumple completamente la tarea exeg\u00e9tica.<br \/>Por fidelidad a la gran Tradici\u00f3n, de la cual la Biblia misma es un testigo, la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica debe evitar, en cuanto sea posible, ese g\u00e9nero de deformaci\u00f3n profesional y mantener su identidad de disciplina teol\u00f3gica, cuya finalidad principal es la profundizaci\u00f3n de la fe. Esto no significa un menor compromiso en la m\u00e1s rigurosa investigaci\u00f3n cient\u00edfica, ni la manipulaci\u00f3n de los m\u00e9todos por preocupaciones apolog\u00e9ticas. Cada sector de la investigaci\u00f3n (cr\u00edtica textual, estudios ling\u00fc\u00edsticos, an\u00e1lisis literarios, etc.) tiene sus reglas propias, que es necesario seguir con toda autonom\u00eda. Pero ninguna de esas especialidades es el fin en s\u00ed misma. En la organizaci\u00f3n de la tarea exeg\u00e9tica, la orientaci\u00f3n hacia el fin principal debe ser siempre efectiva, evitando p\u00e9rdidas de energ\u00eda. La ex\u00e9gesis cat\u00f3lica no tiene el derecho de asemajarse a una corriente de agua que se pierde en la arena de un an\u00e1lisis hipercr\u00edtico. Tiene que cumplir, en la Iglesia y en el mundo, una funci\u00f3n vital, la de contribuir a una transmisi\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica del contenido de la Escritura inspirada.<br \/>A esta finalidad se dirigen sus esfuerzos, en uni\u00f3n con la renovaci\u00f3n de las otras disciplinas teol\u00f3gicas y con el trabajo pastoral de actualizaci\u00f3n y de inculturaci\u00f3n de la Palabra de Dios. Examinando la problem\u00e1tica actual, y expresando algunas reflexiones sobre este tema, la presente exposici\u00f3n espera facilitar, una m\u00e1s clara toma de conciencia de todos, acerca de la tarea de los ex\u00e9getas cat\u00f3licos.<br \/>Roma, 15 de abril de 1993<br \/>NOTAS<br \/>(1) Por \u00abm\u00e9todo\u00bb exeg\u00e9tico comprendemos un conjunto de procedimientos cient\u00edficos puestos en acci\u00f3n para explicar los textos. Hablamos de \u00abacercamiento\u00bb cuando se trata de una b\u00fasqueda orientada seg\u00fan un punto de vista particular. (return to text)<br \/>48<br \/>(2) El texto de este \u00faltimo par\u00e1grafo fue aprobado por 11 votos favorables sobre 19; 4 votos fueron contrarios, y hubo 4 abstenciones. Los que se opon\u00edan al texto pidieron que con el texto fuera publicado el resultado de la votaci\u00f3n, a lo cual la Comisi\u00f3n se comprometi\u00f3. (return to text)<br \/>(3) La hermen\u00e9utica de la Palabra desarrollada por Gerhard Ebeling y Ernst Fuchs parte de otro acercamiento y supone otro campo de pensamiento. Se trata de una teolog\u00eda hermen\u00e9utica m\u00e1s que de una filosof\u00eda hermen\u00e9utica. Ebeling est\u00e1 de acuerdo, sin embargo, con autores como Bultmann y Ricoeur para afirmar que la Palabra de Dios no encuentra plenamente su sentido sino cuando alcanza a aqu\u00e9llos a quienes se dirige. (return to text)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descargar archivo en pdf La Interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia\u00bbPontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica Discurso* de su Santidad el Papa Juan Pablo II Sobre la Interpretaci\u00f3n de la Biblia en la IglesiaEste discurso fue pronunciado en la ma\u00f1ana del viernes 23 de abril de 1993, durante una audiencia conmemorativa de los 100 a\u00f1os de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[31],"tags":[],"class_list":["post-98","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-documentos-eclesiales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/98","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=98"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/98\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=98"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=98"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cejc-madrid.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=98"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}